¿En serio hay gente que cree que se puede mejorar nuestro mundo denostando a prácticamente todos los gremios y colectivos que les caen mal? Por F. L. Mirones
Hemos inmunizado a millones de personas contra las mentiras oficiales, tanto, que la duda razonable se extiende ya a todas las disciplinas.

Por Fernando López Mirones

¿En serio hay gente que cree que se puede mejorar nuestro mundo denostando a prácticamente todos los gremios y colectivos que les caen mal?
Insisto una vez más que los auténticos cambios a mejor se dan cuando unas ideas CALAN en las personas individuales que conforman esos nichos sociales, a tal punto que comienzan a trabajar a favor de la verdad desde su actividad diaria.
El médico que te recibe sin mascarilla sonriendo, la enfermera que te ve sin ella y no dice nada, el policía que finge no haberte visto o que te trata con amabilidad extrema quitándole importancia y ayudándote, el piloto que se entera de que vas en el avión y te llama a cabina para saludarte, el auxiliar, el seguridad que se hacen los locos o cumplen a mínimos sin perseguirte, son cientos de miles, ellos son la semilla del cambio profundo, el real, el que ninguna TV o radio compradas podrán jamás ocultar.
Hemos inmunizado a millones de personas contra las mentiras oficiales, tanto, que la duda razonable se extiende ya a todas las disciplinas.
Una vez que se diside, no hay vuelta atrás, ya no te engañarán con otras cosas.
¿Acaso piensa usted que los malos no saben esto de sobra?
Por eso van a por los divulgadores negacionistas lo primero, porque los hemos vencido.
Vean que con los colectivos peleones no se atreven. Usted circula con la ITV caducada un día y se la carga, pero las furgonetas de mis amigos los gitanos pasan llenas de bollos y faros rotos sin que les digan ni pío.
En todo el mundo ocurre. Hay que llegar al punto de superioridad moral negacionista, es decir, que se lo piensen dos veces antes de decirnos nada porque saben que tendrán movida asegurada.
Pero cada blandito que se emboza porque no le apetece enfrentarse, nos hace retroceder, consolida al vigilante de pasillo, al tirano amargado cuya máxima aspiración es reñir a alguien que mire al suelo, pero si le enfilan a los ojos diciéndole NO, reculan y recogen cable de inmediato.
No, no le van a anular la cita, ni le van a negar sus papeles, solo se lo van a DECIR para intimidarle, pero si resiste, ceden. Me están reportando cientos de casos de hoy mismo.
Ánimo, somos más fuertes que hace cuatro años, pero sobre todo, somos mayoría aunque no lo parezca.
Sea bravo ahí fuera.
Un aullido
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