Milei: anarcocapitalista, libertario y provida. Por José Arturo Quarracino.
En Argentina ha sido elegido nuevo presidente Javier Gerardo Milei, de 53 años, economista de profesión, verdadero outsider de la política argentina: en solo 2 años de actuación política, alcanza la primera magistratura del país, con una novísima estructura política todavía en formación.

Por José Arturo Quarracino
Para Adoración y Liberación

En Argentina ha sido elegido nuevo presidente Javier Gerardo Milei, de 53 años, economista de profesión, verdadero outsider de la política argentina: en solo 2 años de actuación política, alcanza la primera magistratura del país, con una novísima estructura política todavía en formación.
Postulando una teoría política -el anarcocapitalismo, versión siglo XXI del capitalismo ultraliberal de matriz sajona del siglo XIX. Su elección muestra el hartazgo y hastío de la población argentina con una dirigencia que en 40 años ha fracasado en su gestión, pero que ha sabido acumular fortunas en beneficio propio, al mismo tiempo que se empobrecía la mayor parte del pueblo argentino.
Venció al candidato oficialista, Sergio Tomás Massa, quien cuenta con más de 30 años de militancia política y que en plena campaña electoral recurrió a los recursos de las grandes cajas de la política argentina y del aparato comunicacional del Estado, pero que a pesar de contar con semejante ventaja, perdió por abrumadora mayoría. En otras palabras: lo nuevo sin experiencia triunfó en forma rotunda sobre lo ya conocido con mucha o demasiada experiencia, en muchos casos non-sancta.
Lo nuevo que aporta a la política argentina el presidente electo es un ideario político-económico totalmente extraño y ajeno a la tradición política y cultural argentinas, el anarcocapitalismo o el capitalismo libertario, teoría que postula la primacía o soberanía absoluta del individuo -ejercida a través de la propiedad privada y el libre mercado- en contra de la soberanía política del Estado, al que pretende reducir a su mínima expresión, para que se ocupe única y exclusivamente de la protección de la propiedad privada individual y de la no agresión sobre esta última, mediante las fuerzas de policía, militares y de justicia (minarquismo).
En este marco conceptual, el anarcocapitalismo postula la libertad de mercado como eje constitutivo natural de la vida social y económica de la sociedad, en la creencia que el mercado por sí mismo genera un orden natural de las relaciones humanas. Por este motivo es claramente antimarxista y antisocialista. Pero en definitiva este anarcocapitalismo postula un capitalismo que pregona el capitalismo liberal del siglo XIX que el papa León XIII criticó en la famosa encíclica Rerum Novarum (1891), que dio inicio a la sistematización de la Doctrina Social de la Iglesia en el siglo XX.
Capitalismo que también fue condenado por el papa Pio XI en la encíclica Quadragesimo anno (1931), por sus derivaciones económicas que han instalado una “descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos”, es decir, una feroz y brutal concentración económica y de las finanzas internacionales.
En este contexto, el presidente electo no sólo ignora estos aportes críticos de la Doctrina social cristiana al capitalismo liberal, sino que además los descalifica, al definir a la Justicia Social como una “aberración”. En este sentido, no sólo el Estado no debe intervenir en lo social y económico, sino que tampoco la Iglesia y su doctrina social tienen derecho a expresarse.
En definitiva, se trata de un ideario político que hasta ahora no ha sido aplicado en ningún país del mundo, una teoría sin ninguna praxis histórica que lo avale o muestre su viabilidad.
Con el triunfo de Javier Milei no sólo ha sido derrotado el gobierno saliente, sino también y sobre todo su concepción política social-demócrata, disfrazada de una tradición “nacional y popular” en palabra, pero que en su gestión gubernamental de casi dos décadas ha impulsado e implementado las posturas políticas degradantes del progresismo antinacional y anti humanista que encarna George Soros con el imperialismo cultural plutocrático que impulsa con sus ONGs “filantrópicas”, nucleadas en su Open Society Foundations.
2. También ha sido derrotada la política llevada a cabo por el papa Bergoglio respecto a la Argentina a lo largo de sus diez años de pontificado, tanto con las administraciones kirchneristas (2013-2015 y 2019-2023) como con la administración del ex presidente Mauricio Macri (2015-2019).
Y en el desencuentro mutuo con Javier Milei el pontífice argentino también ha resultado derrotado, al haber jugado en forma evidente en contra suya, calificándolo de “flautista de Hamelin” y un posible “Adolfito futuro”.
Fracaso que también alcanzo a los sacerdotes más afines y cercanos al pontífice, conocidos como los “curas villeros”, que el 5 de setiembre ppdo. celebraron una Misa de desagravio en una iglesia porteña, avalados por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cueva, apoyando de hecho la candidatura presidencial del entonces candidato del gobierno.
Apoyo que no proporcionó ningún beneficio a Sergio Tomás Massa, visto el resultado electoral, lo que muestra el poco o escaso peso político público que tiene hoy la Iglesia argentina, embanderada en el esquema político progresista impulsado por Bergoglio y su cada vez más explícita subordinación política al Concejo para el Capitalismo Inclusivo (Rothschild), a la Agenda 2030 (ONU-Foro Económico Mundial) y a las políticas socialdemócratas radicales del clan Soros.
Subordinación que no solo ha eliminado de la agenda pública oficial de la Santa Sede la defensa de la vida humana desde la concepción y la condena del genocidio prenatal global, sino que además ha promovido y promueve en cargos importantes de la Santa Sede a figuras y personajes claramente abortistas.
3. Pero llamativa y paradójicamente, el electo presidente libertario ha sido un claro y firme defensor de la vida humana desde la concepción, tanto en 2018 -cuando se frustró el intento de legalizar el aborto en Argentina (gobierno de Mauricio Macri)- como en 2020 -cuando se legalizó (actual gobierno socialdemócrata kirchnerista).
Postura provida que ratificó en una entrevista que le hizo el periodista Tucker Carlson en el mes de setiembre ppdo., al afirmar que “el aborto es un asesinato agravado por el vínculo”, porque “el liberalismo es el respeto irrestricto de la vida del prójimo basado en la no agresión y en la defensa al derecho a la vida y a la libertad. Una de las ideas fundamentales es defender el derecho a la vida.
También hay una explicación desde el plano de la ciencia: la vida comienza con la fecundación”, porque “se genera un nuevo ser en evolución con un ADN distinto. Es cierto que la mujer tiene derechos sobre su cuerpo, pero ese niño no es su cuerpo. El niño no es su cuerpo. Por lo tanto el aborto es un asesinato agravado por el vínculo y por el diferencial de fuerzas”.
A esta postura se agregan las declaraciones radiales efectuadas hace pocas horas por un diputado nacional electo del espacio libertario y hombre de estrecha confianza de Javier Milei, el economista Alberto Tiburcio “Bertie” Benegas Lynch, quien en el día de ayer afirmo en una entrevista radial que “promoverá en forma prioritaria en el Congreso [Nacional] la derogación de la ley 27.610, sancionada el 30 de diciembre de 2020 que legalizó la pena de muerte prenatal”, porque, a su criterio, es “la salvajada más espantosa”.
La misma clara postura provida tiene también la vicepresidente electa, la abogada Victoria Villarruel, así como también su fe católica explicitada en varias ocasiones.
En este sentido, es evidente que el anarcocapitalismo de los libertarios argentinos es claramente provida, mucho más evangélica que la ambigüedad del obispo de Roma, que ocasionalmente “condena” el aborto, pero que en la practica ensalza y promueve a los representantes más abominables de la promoción de genocidio prenatal, además de haber erradicado de la agenda pública oficial de la Santa Sede la defensa de la vida humana naciente, totalmente ausente de su praxis pastoral “inclusiva” y de su “magisterio” ordinario.
En síntesis: el pueblo argentino ha elegido como próximo presidente de la Nación a alguien que tiene muy poca experiencia política, que postula un ideario político totalmente extraño y ajeno a la tradición y a la historia política argentina, ideario que no ha sido aplicado en ningún país del mundo, hasta ahora, con una defensa total e irrestricta de los niños por nacer. Con la postulación de un programa económico claramente ultraliberal.
Únicamente Dios sabe cómo se va a desarrollar el proceso político, social y económico de aquí en más en Argentina.
José Arturo Quarracino
22 de noviembre de 2023
