adviento_0

»Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».

Señor, hoy da comienzo el tiempo de Adviento, y espero tu llegada. Tu llegada es siempre motivo de gozo para quien lleva la antorcha prendida en el corazón. Desde ahora todo es alegría en el hogar: ¡El Señor viene! Nuestros modelos, los Santos, vivieron así, “en la espera del Señor”.

Señor, que entienda que el Adviento es para aprender a esperarte con paz y con amor. Nada de la desesperación o impaciencia que caracteriza al hombre de hoy. San Agustín me da una buena receta para esperar: «Como sea tu vida, así será tu muerte». Si espero con amor, Dios colmará mi corazón y mi esperanza.

Señor, que sepa entender, como Su Santidad el Papa Benedicto XVI que “Vigilar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que Él amó, conformar la propia vida a la suya». Entonces vendrás Tú, Señor,  y el Padre me acogerá entre sus brazos por parecerme a su Hijo.

¡Feliz Adviento en el Señor!

Anuncios