Los benditos de los últimos tiempos (Cap. IX) DIEGO FUSARO, EL FILÓSOFO INCÓMODO
Los benditos del fin de los tiempos ( Cap. XI) Diego Fusaro
Álex Holgado
Adoración y Liberación

Tiene el aspecto marisabidillo del empollón, del chico que por demasiado listo incomoda, del martagón que todo lo sabe menos que molesta. O sí. Diego Fusaro cumple el ingrato papel de Pepito Grillo sobre el hombro de todas las marionetas que conforman, involuntarias pero entusiastas, la carne de cañón de los intereses de la sagrada élite financiera mundialista.
Fusaro es el Sócrates de hoy. El filósofo que, desdeñoso de las promesas azucaradas del rábico mundo economicista, eleva la voz para rescatar la palabra (el logos) y la ética que la acompaña. Fusaro es, sencillamente, el filósofo, al que conviene suicidar para que no corrompa la fe en la polis prostituida.
A su favor juega la juventud, el aire dinámico y maretazo de su personaje público. No es un dinosaurio que anatematiza llevado por la inercia de un fatalismo nostálgico. No, Fusaro contiene originalidad, frescura, futurible, eudemonía. Y tiene tuétano intelectual, que no es poco en la quincallería mental que nos rodea. Asoma despeinado y quevedesco en la telegresca italiana y lanza su molotov para escándalo e indignación del establishment, una carga explosiva encendida en calificativos brillantes y sugestivos. Y todo atrezo arde para evidenciarse ceniza miserable.
Los biempensantes contertulios de pin agendista y sicariato europeísmo se exasperan. Las presentadoras de utilería le interrumpen por mandato del pinganillo político. Su correctísima incorrección sabotea el artificioso buenismo televisivo y suenan todas las alarmas: ideas no autorizadas han irrumpido en el ecosistema. Y mientras los ordenanzas tratan precipitadamente de cerrar micros, cambiar planos, pasar a publicidad, él inocula sin pudor la saludable dosis de rebelión en un medio que tampoco puede cancelarlo porque vive de los picos de audiencia del sobresalto y el paroxismo emocional. Conclusión: Fusaro es un peligro para la paz de la granja.
“Turbocapitalismo”, “precariado”, “globalización”, “tecnoburocracia”, “inclusividad neutralizante”, “mística del aguante”… Diego Fusaro ha conseguido pulsar la tecla justa para darle un giro copernicano al viejo esquema neomarxista y actualizar la guerrilla que más incordia al poder globalitarista: la resistencia a la teología de lo oficial. Porque su scoop tiene que ver con superar los compartimentos estancos del bipolarismo ideológico y con balizar las cartas marcadas de la timba a que nos obligan en el orinecido desplumadero social.
Ninguna liturgia dominante escapa a su flagelo iconoclasta. Ni migracionismo disolvente, ni ecologismo precarizador, ni gendarmería europeísta, ni mercantilización del ser humano. Tampoco se libra el monstruo de la iglesia del nuevo paradigma que no salva y que Fusaro denuncia e identifica con la maniobra de evaporización del catolicismo decretada por los poderes fácticos. La inmunidad del rebaño, demuestra, no se consigue con fórmulas artificiales ni con las ocurrentes sugestiones del flautista de Hamelín de turno. El cuento debe ser develado para que, unos a otros, nos contagiemos de la verdad que nos escatiman.
Si el liberalismo derechón y masterclass lo identifica como enemigo, la izquierda militante ciega de consignas reniega de él y lo tacha de rojipardo y trapacero. Diego Fusaro no va en ningún pack. Es de adquisición personal y exclusiva para desprovistos de prejuicios y facilismos. Pero sus libros y sus podcast sí deberían ir por la seguridad social. Y su italiano, neologista y heterodoxo, aprendido y practicado para poder viajar sin vendas por este mundo, entendiendo el idioma del hombre libre. Porque un filósofo incómodo en los tiempos de la apostasía general, no desparrama sino que, como bendito que refulge, está recogiendo para la Verdad.
Capítulos anteriores de esta serie:
- Capítulo 1:
- Capítulo 2:
Los benditos de los últimos tiempos (Cap. II) DON MINUTELLA, EL LEÓN DE LA FE APOSTÓLICA
- Capítulo 3:
Los benditos de los últimos tiempos (Cap. III) ANTONINI DE JIMÉNEZ, DE VOCACIÓN LIBRE
- Capítulo 4:
- Capítulo 5
- Capítulo 6
FERNANDO LÓPEZ-MIRONES, LA CIENCIA ORIGINAL . Por Álex Holgado
- Capítulo 7
CRISTINA MARTÍN JIMÉNEZ, LA SIBILA DEL PERIODISMO. Por Álex Holgado
- Capítulo 8
Los benditos de los últimos tiempos (Cap. VIII) NATALIA PREGO, LA MEDICINA PRÍSTINA

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