Felipe VI presume en la ONU del apoyo de España al aborto, entre otras cosas.

AyL Redacción
Agencias
Felipe VI, jefe de Estado de España, pronunció ayer su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, destacando el compromiso de la nación española con los derechos sexuales y reproductivos (aborto), la igualdad de género y las políticas sobre el llamado cambio climático. En su intervención, reafirmó además la defensa del multilateralismo y el papel de la ONU ante los principales desafíos globales, condenando la guerra en Ucrania y lo que está ocurriendo en Gaza.
En el marco del 80º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el Rey Felipe VI tomó la palabra ayer para subrayar el compromiso de España con el multilateralismo, la legalidad internacional y los valores fundacionales de la organización. A lo largo de su intervención, el monarca instó a preservar la memoria histórica como guía para evitar «espirales sin retorno» y defendió con firmeza el papel insustituible de Naciones Unidas frente a quienes cuestionan su vigencia.
En materia de política exterior, el jefe del Estado abordó diversos asuntos globales, con especial énfasis en tres ámbitos: los derechos humanos, la igualdad de género y la transición ecológica.
En relación con los derechos sexuales y reproductivos (aborto) el Rey señaló:
«España aspira a seguir siendo un referente global en temas como la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, contra la violencia sexual y de género, por la mayor participación de las mujeres en posiciones de liderazgo y en los procesos de toma de decisiones».
Estas declaraciones se enmarcaron dentro de su reflexión sobre el 30º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que, según dijo, «es una nueva oportunidad para renovar nuestro compromiso con la igualdad real y efectiva, que no es solo un paso adelante en materia de Derechos Humanos, sino, ante todo, una cuestión de justicia».
En cuanto al cambio climático, el monarca también dio su opinión:
«La triple crisis planetaria a la que nos enfrentamos –cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad– nos exige un refuerzo de la gobernanza y unos recursos suficientes para acelerar la transición energética justa, que nos permita triplicar las capacidades de energías renovables, duplicar la eficiencia energética y continuar descarbonizando nuestras economías».
Y añadió:
«Son objetivos tan ingentes como necesarios, y por eso las dudas deben quedar fuera de la ecuación. España hace un llamamiento al consenso y a la ambición de cara a la próxima COP30, que nos reunirá en Brasil el próximo mes de noviembre».
Felipe VI incorporó estas afirmaciones dentro de un bloque dedicado al «Plan Sevilla de Apoyo al Multilateralismo», una iniciativa anunciada recientemente por el Gobierno español tras la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla, y que incluye como ejes centrales los derechos humanos, la igualdad de género y la transición ecológica.
En el plano internacional, el jefe del Estado denunció las consecuencias humanitarias de la guerra en Ucrania y la situación en Gaza. Calificó de «agresión no provocada e injustificable» la ofensiva rusa contra Ucrania, y defendió una paz basada en la legalidad internacional y la rendición de cuentas.
Respecto a Oriente Próximo, condenó «el execrable terrorismo de Hamás» y la matanza del 7 de octubre de 2023 contra civiles israelíes. Al mismo tiempo, reclamó al Gobierno de Israel «un alto el fuego con garantías», la «liberación inmediata de todos los rehenes» y el cumplimiento estricto del derecho internacional humanitario.
En relación con la cuestión palestina, recordó que España se sumó en mayo al reconocimiento del Estado de Palestina y reiteró su apoyo a una solución de dos Estados, con pleno respeto a las resoluciones de la ONU y al reconocimiento mutuo entre Israel y Palestina.
En el ámbito migratorio, el Rey defendió una visión basada en los derechos humanos y en la cooperación global:
«Creemos que la inmigración, adecuadamente gestionada, es un vector de desarrollo mutuo para las sociedades de origen, tránsito y destino, y que los Derechos Humanos de los migrantes deben ser, en consecuencia, la referencia principal de nuestra acción».
También abordó los retos vinculados a la inteligencia artificial, la financiación del desarrollo sostenible, la gobernanza sanitaria y la arquitectura global de salud, celebrando el reciente consenso alcanzado en torno al Acuerdo sobre Pandemias.
Finalmente, Felipe VI concluyó su intervención con un llamamiento a todos los Estados miembros para reforzar su compromiso con Naciones Unidas y animó al personal de la organización a persistir en sus esfuerzos de eficacia y servicio:
«Y es ahora, cuando más preguntas surgen en torno al multilateralismo y la cooperación, cuando más les necesitamos».
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