La Natividad de la Santísima Virgen María: Aurora de la Redención

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Historia de la fiesta

 

La Iglesia celebra el 8 de septiembre la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, nueve meses después de la solemnidad de su Inmaculada Concepción (8 de diciembre).

Aunque la Sagrada Escritura no nos narra los detalles de su nacimiento, la tradición cristiana, recogida en los evangelios apócrifos y la liturgia, afirma que la Virgen nació en Nazaret o Jerusalén, hija de San Joaquín y Santa Ana, ambos santos venerados por la Iglesia.

La fiesta de la Natividad de María comenzó a celebrarse en Oriente desde el siglo VI, extendiéndose luego a Roma y al Occidente cristiano. Fue universalmente reconocida como un día de júbilo, pues con el nacimiento de María se abre la aurora de la redención: aquella que habría de ser la Madre de Dios y nuestra Madre.

Significado espiritual

 

 

  • El nacimiento de la Virgen es motivo de esperanza, porque marca el inicio de los tiempos nuevos. María es la aurora que precede al Sol de justicia, Cristo nuestro Salvador.

  • Su nacimiento es un signo de la fidelidad de Dios a las promesas hechas a Israel: de la descendencia de David nacería la Madre del Mesías.

  • La Virgen María es desde el inicio llena de gracia, preservada del pecado original para ser la digna morada del Hijo de Dios.

  • La fiesta nos invita a alegrarnos con el cielo y la tierra, pues “nació la Madre de la Vida”.

 

 

Milagros y devoción

 

  • A lo largo de los siglos, la Iglesia ha visto en la Natividad de María una fuente de gracias especiales para las familias y los niños.

  • Numerosos pueblos y naciones celebran este día como fiesta patronal, confiando a la Virgen la protección de sus comunidades.

  • Los fieles invocan en esta fecha especial la intercesión de María para obtener favores en la vida familiar, en los nacimientos y en los momentos de prueba.

 

 

Oraciones a la Virgen María en su Natividad

 

Oración breve

Oh Virgen María, nacida sin mancha para ser Madre del Salvador,

alegra nuestros corazones con tu presencia maternal

y guíanos siempre a tu Hijo Jesucristo.

Amén.

Jaculatoria

¡Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti!

Oración más extensa

Gloriosa Virgen María, en tu nacimiento se alegraron el cielo y la tierra, porque en ti comenzó la obra de nuestra redención.
Te saludamos como aurora de la salvación y madre de la esperanza. Intercede por nosotros, por nuestras familias y por la Iglesia, para que vivamos en gracia y en fidelidad a tu Hijo.
Que tu nacimiento renueve en nosotros la alegría de pertenecer a Cristo y la certeza de que tu amor maternal nunca nos abandona. Amén.

 

 

 

Reflexión final

La Natividad de la Virgen María es motivo de profunda alegría para la Iglesia: con ella comienza a cumplirse el plan de salvación. Celebrar este día es reconocer que en María resplandece la misericordia de Dios, que prepara a la Madre de su Hijo desde el inicio de su existencia.

La Virgen María de Monseñor Tihamér Tóth

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