UN MANUAL CON LOVE BOMBING E INSTRUCCIONES PARA EL CHANTAJE EMOCIONAL (5). Por Alex Holgado.

Una visión crítica de los retiros de impacto de Emaús (V)

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Álex Holgado

Adoración y Liberación

 

En esta ocasión, cito las instrucciones que contiene el manual de estos retiros orientadas a la manipulación emocional y psicológica de los participantes y pongo en evidencia la técnica sectaria del love bombing que se aplica.

 

 

 

Retiros de Emaús

 

Con el simple análisis de los símbolos en los anteriores capítulos, ya ha quedado de manifiesto el carácter sincretista y desviado de los retiros de Emaús, tan de moda y en crecimiento exponencial en los últimos años en las parroquias de toda España.

Y tal euforia por lo disparatado evidencia dos principales realidades: por un lado, la absoluta ignorancia del católico de a pie sobre la fe que dice profesar y, por el otro, la gravísima incidencia que sobre esta grey tiene la herejía gnóstico-panteísta del bergoglianismo.

A estos dos perniciosos hechos se le podría añadir el ignominioso colaboracionismo de los párrocos a los cuales, por lo que parece, únicamente les interesa presentar a su obispo una cuenta de resultados que les candidate a un ascenso.

Porque esto de los retiros de Emaús es, en su conjunto y en lo concreto, un absoluto escándalo.

Cualquier persona medianamente formada le echa una ojeada al manual de este movimiento y se lleva las manos a la cabeza. ¡Es un inaudito pastiche de técnicas de manipulación psicológica y contenidos pseudomísticos incompatibles con la fe católica! Estamos ante un burdo refrito de retiros de impacto neopentecostales, sesiones de mindfulness, mística rosacruz y psicoherejía que, desde luego, puede ser altamente perjudicial para la salud mental y relacional de quienes se someten a ello.

Y no es una forma de hablar. Emaús tiene características que encajan con la definición de secta.

Según el psicólogo y teólogo Manuel Barrios (https://www.manuelbarriosprieto.com/2011/03/sectas-iglesia-catolica-y-realidades.html ), una secta es un grupo de personas en el que se utilizan técnicas de manipulación y control mental sin que los adeptos sean conscientes de ello ni hayan dado su consentimiento explícito o implícito. Y, cuidado, porque el paraguas de la Iglesia no deja fuera de esta categoría a movimientos o grupos eclesiales.

Si uno revisa la programación del manual de los retiros de Emaús, aparece ante sus ojos una profusión de instrucciones dirigidas a quienes organizan el retiro que evidencian la intención de manipular a los participantes. No es de extrañar que ese manual se mantenga en secreto. Porque se orienta declaradamente a montar una recargada atmósfera alrededor de los neófitos que los lleve al quiebre emocional.

Cada una de las decenas de actividades está descrita en los estadillos del cronograma hasta en sus más mínimos detalles, nada se deja al azar: tipo de luz (natural, eléctrica, velas, oscuridad, penumbra…), canción concreta o silencio dramático, color del uniforme de los servidores, distribución de los participantes, enfoque de la conversación, kleenex para las lágrimas… ¡Los organizadores tienen que tener presente hasta cuándo contactar visualmente con los neófitos!

La lista de instrucciones destinadas al control emocional y psicológico es interminable. He aquí algunos ejemplos extraídos tanto del manual para hombres como para el de mujeres: “Nunca dejar a una caminante sola”, “este es uno de los ejercicios más importantes, pues los participantes están más abiertos y listos para compartir”, en este momento “los caminantes han empezado a dejar su mundo atrás”, esta es la “oportunidad para que las caminantes se abran a compartir algo importante en sus vidas”, ahora hay que hablar para “que quede marcada la necesidad de ‘estar apoyado’ en una comunidad más amplia”…

¿Les parecen poco relevantes? Hay más: “Como empiece la líder, continúan las demás”, “con esta charla empieza el proceso emocional”, guardar “silencio y mantener el momento emotivo”, esta dinámica “prepara a los caminantes para que confíen”, “están agotadas” y seguro que se prestarán a realizar la siguiente mecánica, “las caminantes han sido expuestas a sentimientos profundos” y es el momento de hacer tal cosa, hay que “estar muy pendientes de las caminantes durante las charlas, ver cómo reaccionan” para luego actuar en consecuencia, “buscar que compartan sus mensajes”, orienta la conversación y “trata que se abran en aspectos que les preocupen en su vida”…

Las indicaciones son atosigadoras. ¿Y eso por qué? Porque no se trata de ofrecer un ambiente de recogimiento en el que el participante pueda acercarse a Dios, sino de traerle literalmente a Dios. A toda costa. Es la divisa de la marca: un encuentro personal y real con Cristo. Y eso lo garantiza el estricto cumplimiento del manual. ¡Han descubierto la fórmula alquímica de Dios!

Todo tiene que cuadrar, la sincronía debe ser perfecta para lograr “la conversión de seis almas duras”, se dice en el apartado o guía para el líder de cada uno de los grupos en que se subdivide cada tanda de ejercicios, aunque oficialmente se niegue que sea este el sentido de los retiros de Emaús. Que ya se sabe: en la iglesia del nuevo paradigma no hay lugar para el proselitismo, aborrecido por Papafrancisco, por cierto, gran promotor de Emaús en Buenos Aires. Esta hipocresía se hace todavía más patente avanzando en el texto del manual, cuando se certifica que los ayudantes de los líderes tendrán que ser “soldados de trinchera encargados de librar la batalla en el cuerpo a cuerpo con un solo objetivo: convertir seis almas duras en corazones blandos, abiertos al Señor”.

Como vemos, el manual nos revela un auténtico montaje que, desde luego, va más allá del clásico retiro espiritual y que le da una vuelta de tuerca a los retiros de Cursillos de Cristiandad, de los que toma sus elementos más agresivos para trabajar en el plano psicológico de los caminantes a través del direccionamiento de las emociones.

La pregunta surge inevitablemente: ¿por qué se prestan los servidores o ayudantes a ejecutar este programa de alienación, no se dan cuenta de lo que han hecho con ellos mismos y que ahora aplican a otros incautos?

Por supuesto que no. Y eso porque están inmersos en un grupo fuertemente jerarquizado, en el que nada de lo que proponen los líderes se cuestiona, y donde, además, la vivencia de la fe es, más que comunitaria, gregarista.

En la preparación previa, a los coordinadores de Emaús de cada parroquia se le recomienda mucho tacto en la selección del equipo de servidores que van a sacar adelante el retiro. Se insiste en el carácter de servicio que implica, pero se gestiona de facto como un privilegio, con el cual se demuestra la confianza del movimiento en cada uno de los elegidos. Es una clara gratificación de parte del grupo y, por lo tanto, un designio de Dios, pues es muy habitual la táctica sectaria de hablar en nombre de Dios, de revestir de autoridad divina cada una de las decisiones que se toman. De esta forma, se prolonga el control emocional de los adeptos en la etapa post-retiro.

Choca bastante, decíamos, tropezarse con ese tipo de instrucciones destinadas al manejo de los neófitos, máxime cuando se supone que es el Espíritu Santo el que opera toda conversión, no las estrategias humanas. Pero, visto lo visto, resulta evidente que el margen de acción que se le concede y, por lo tanto, la confianza en Él, son mínimos.

Precisamente, una de las retortas en la que se fragua esta nube tóxica de instrucciones tiene que ver con el referido intento de suplantación del Espíritu Santo, que ni puede estar allí ni tampoco se le espera, por mucho que se le invoque. Hablamos de la aplicación del “love bombing” (bombardeo amoroso) o estimulación afectiva orquestada.

Se trata de una técnica de manipulación psicológica propia de las sectas, tremendamente efectiva, orientada a influenciar a una persona mediante su sometimiento a demostraciones de acogida, atención y afecto de forma intensiva. Mediante una adulación permanente al sujeto se consigue su fidelización y el objetivo final de la captación.

Estamos hablando, por lo tanto, de una auténtica táctica para obtener el control de la víctima, a la que se hace sentir especial y profundamente valorada, fomentando así una rápida dependencia emocional.

Manuel Barrio habla del “chantaje emocional” que implica este modo de proceder sobre el neófito, el cual “acaba teniendo miedo de sentirse rechazado y de dejar de recibir todos esos halagos” y “sucumbe por completo” a la acción persuasiva. Barrio advierte, además, sobre la vulnerabilidad especial de las personas que están pasando por una situación emocionalmente delicada o que tienen una baja autoestima y que son susceptibles de quedarse literalmente enganchadas a estos grupos, que acaban anteponiendo en sus vidas a familiares, amigos, aficiones o trabajos.

“Las personas que están en un momento de crisis afectiva –señala- se ven movidas hacía un lugar donde se sienten respetadas, consideradas y cuidadas, aunque esto sea falsamente”. Es decir, aunque no corresponda a una situación espontánea o natural y que al inicio pueda sorprender.

La utilización continuada y deliberada del bombardeo de amor genera en la persona sentimientos positivos intensos de bienestar proporcionados por el grupo. Es una presión que impulsa a la psiquis de la persona hacia una situación de confianza, seguridad, aceptación y comodidad en ese entorno.

La pretensión es que se le haga sentir al sujeto una fuerte satisfacción emocional en el seno del grupo para que se deje llevar y tienda hacia la condescendencia y aceptación de lo que se le propone, mermando así las posibles reservas opuestas desde su razón. Deja a las víctimas, ubicadas en un lugar aislado y sin referencias (al empezar el retiro se les confiscan móviles y relojes), indefensas, sin capacidad crítica ni opción de resistencia.

Los miembros del grupo ofrecen refuerzos sociales al sujeto, en forma principalmente de sonrisas, aprobaciones, aceptación, alabanzas, contacto físico y otras formas de demostrar afecto. La finalidad es debilitar la desconfianza natural en los primeros acercamientos, “acoger”,  para entrar de lleno en el adoctrinamiento y, posteriormente, “afiliar” nuevos integrantes al grupo.

La primera organización de la que se tiene constancia que utilizó el love bombing fue la Unification Church of the United States, la famosa “secta Moon”, fundada en Corea del Sur por el conocido Sun Myung Moon y trasvasada en los años sesenta a los Estados Unidos. Desde entonces, la mayoría de sectas aplican un método que también ha tenido su desarrollo en las denominaciones evangélicas más bizarras y, no nos engañemos, en movimientos eclesiales de laicos bajo capa de amor fraterno.

Es significativo que en Emaús se promuevan explícitamente las demostraciones de cariño, que al principio sorprenden al neófito por su gratuidad, como las sonrisas y los abrazos constantes. Los servidores o servidoras son quienes “llenan de servicio, sonrisas y afecto a los caminantes”, se lee en el manual. “Una mirada de amistad y comprensión o un abrazo en el momento adecuado pueden ser de la mayor importancia”, remacha.

“Lo más importante es estar dispuestas siempre a abrazarlas (a las caminantes), escucharlas, consolarlas, da igual que nos apetezca charlar un rato con una amiga o ir al snack. Ellas son las primeras, para eso no hay horarios”, se insiste en uno de los manuales de retiro de Emaús para mujeres, en este caso en el apartado dedicado a las líderes y colíderes de mesa. Y añade más adelante: “Después de la confesión debemos estar muy cercanas y cariñosas, las caminantes acaban de pasar por una experiencia muy fuerte y están muy conmovidas”. Es el momento de atraparlas en la trampa del love bombing.

Se trata, como decimos, de una constante en los manuales, sea cual sea, para hombres o para mujeres. A las servidoras se les repite lo siguiente: “Esfuérzate para que cada hermana que se cruce en tu camino se sienta importante, querida y atendida”. Atención a esto porque denota la sutilidad del objetivo pretendido: debe sentirse querida, no necesariamente ser querida de veras. Claro que si se tratara de amor auténtico, no se precisaría de directrices.

¿Es todo esto naturalidad? La estimulación afectiva orquestada es clarísima en los retiros de Emaús. Y es algo que perciben perfectamente los allegados de los retiristas cuando estos vuelven a su entorno cotidiano. Para su satisfacción o disgusto, han cambiado. No es el mismo que antes. Los testimonios son numerosos y se encuentran fácilmente en internet. Pero ¿de verdad que ha sido por obra del Espíritu Santo, de un encuentro personal con Cristo…?

Insistimos, esto último es lo que garantiza la publicidad de los retiros de Emaús: tendrás un encuentro personal con Cristo. Suena excitante y a la vez misterioso. Y es que poner todo bajo un aura de magia, autoridad y misterio es otra de las clásicas técnicas de manipulación de las sectas que cita Manuel Barrios.

Cualquier católico podría objetar que cada vez que comulga tiene un encuentro personal e íntimo con el Señor y que no hace falta recluirse en convivencias exclusivas. Pero estas cosas “teológicas” o “doctrinales” abiertas y conocidas por todos, que pueden leerse en un simple catecismo, no tienen ningún valor para esta iglesia renovada y “experiencial”. La presencia real de Jesucristo en la Hostia consagrada no puede compararse con la emoción de verlo y tocarlo personalmente que solo experimentan los iniciados.

“Abro la puerta y me encuentro a Jesús con los brazos abiertos, mirándome. Mientras venía hacia mí, lo que vi fue sus manos, las llagas. Lo vi a nivel transparente, no en carne y hueso. Levitaba hacia mí. Me abrazó y noté el abrazo de Dios” (https://www.youtube.com/watch?v=TFz5eZLLlpk

, ver a partir del minuto 14). Esta es una muestra de las decenas y decenas de testimonios de caminantes de Emaús que uno puede encontrar en las redes. Los hay a porrillo y todos están cortados por el mismo patrón. Las formas varían pero el relato coincide: han visto a Jesucristo. Literal.

De manera que Emaús te garantiza visiones y revelaciones que Dios ha concedido solo a los más escogidos santos de la historia de la Iglesia. ¿Es esto posible? ¿Nos lo creemos o, mejor dicho, de qué manera hay que creerlo?

Ven y lo verás en la próxima entrega de esta serie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acceso a los  Capítulos anteriores:

 

  • Capítulo 1:

 

¿RETIROS ESPIRITUALES O MERCADOTECNIA DEL ESPÍRITU? Por Alex Holgado.

 

  • Capítulo 2:

 

¿SIMBOLOGÍA ROSACRUZ EN UN APOSTOLADO CATÓLICO? (2). Por Alex Holgado.

 

 

  • Capítulo 3:

 

¿EL TRIUNFO DE LA COSMOVISIÓN PAGANA EN LA NUEVA IGLESIA BERGOGLIANA? (3). Por Alex Holgado.

 

  • Capítulo 4:

¿ACEPTAR UNA MÍSTICA ESOTÉRICA AL GUSTO DE LA MODERNIDAD? (4). Por Alex Holgado.

 

 

 

 

 

 

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