Demasiados somníferos para Benedicto XVI: la carta original. Por Andrea Cionci

Por Andrea Cionci
Para Adoración y Liberación
Traducción autorizada Roberto Pardo

En enero de 2023, el periodista alemán Peter Seewald publicó en la revista Focus extractos de la última carta – “estrictamente confidencial y reservada”– que le envió el 28 de octubre de 2022 el Papa Benedicto XVI, un mes antes de su muerte. En esta misiva, el Papa afirmaba que el principal motivo de su renuncia era el insomnio, que padecía desde 2005.
Peter Seewald, a petición de quien esto escribe, tuvo la amabilidad de facilitarnos el original de la carta del Santo Padre (que, estamos autorizados a reproducir aquí en exclusiva) de la que se desprende un episodio extremadamente inquietante y explicativo.

Hemos hecho traducir el texto por tres traductores nativos para llegar a una versión lo más fiel y literal posible, que confirma los extractos ya publicados en los periódicos italianos en enero de 2023.
Partamos de algunos datos contextuales: Benedicto XVI nunca ha abdicado, sino que, aplicando un sistema anti-usurpación, se ha hecho colocar en sede impedida, el único caso, de hecho, en el que el papa pierde el ministerium y conserva el munus. Como se ha señalado AQUÍ la Declaratio de Benedicto fue falsificada en la versión alemana, forzándola en el sentido de una abdicación del munus (Amt).

El 10 de febrero de 2012, Il Fatto quotidiano publicó AQUÍ un documento titulado Mordkomplott: una carta “estrictamente privada y confidencial” en la que el cardenal Paolo Romeo, arzobispo de Palermo, profetizaba en 2011 la muerte del Papa Benedicto XVI para noviembre de 2012. (¿Quién sabe por qué? Todo lo que era históricamente significativo en ese momento eran las elecciones estadounidenses). La carta de Mordkomplott fue notificada al Papa Benedicto en enero de 2012.
También hemos demostrado, valga la redundancia, que el Papa Benedicto XVI comunicó durante nueve años como Papa impedido in restrictio mentalis lata, es decir, una técnica comunicativa permitida por la teología moral para decir la verdad de forma sutilmente lógica.
Es impensable, por tanto, creer que detrás de la dimisión-sede impedida del Papa Benedicto pueda haber simplemente insomnio, en la lectura banalmente tranquilizadora que se ha ofrecido al público.
A la luz de estas contingencias, procederemos a examinar la carta sobre la base lógica del texto y de los comentarios de médicos y farmacéuticos.
“Benedictus XVI Papa emérito
al Sr. Peter SEEWALD
Ciudad del Vaticano 28 de octubre de 2022
Estrictamente confidencial y personal (1)
Estimado Sr. Seewald
Me complace responder a la pregunta planteada en su carta del 17 de octubre sobre si mi renuncia (Rücktritt) fue un error.
Comprendo perfectamente, dada mi longevidad y mi salud aparentemente suficiente en los últimos años, que se plantee la cuestión de si no he huido simplemente de la cruz para ponerme las cosas demasiado fáciles.
A esto respondo que yo, incluso pensando sobria y reflexivamente, siempre llego al mismo resultado.
Ya no era capaz de ejercer adecuadamente el oficio de representante de Jesucristo en la tierra. (2)
La razón central era el insomnio, que me había acompañado ininterrumpidamente desde la Jornada Mundial de la Juventud 2005 en Colonia.
Al principio, mi médico no se molestó en utilizar ni siquiera medios potentes que, en principio, garantizaban la plena operabilidad al día siguiente.
Pero llegaron a sus límites y cada vez eran menos capaces de garantizar la operabilidad (3).
Durante mi viaje apostólico a Santiago de Cuba en marzo de 2012, me desperté por la mañana después de la primera noche y, como de costumbre, utilicé mi pañuelo y me di cuenta de que estaba completamente empapado de sangre. Debí golpearme con algo en el baño y caerme (4).
Gracias a Dios, en el equipo de médicos que me acompañaba había un cirujano muy respetado que sabía cómo tratarlo para que no se hiciera evidente.
Pero el problema persistía, (5) y mi nuevo médico personal me instó a que redujera el consumo de somníferos y también me dijo que en futuros viajes sólo debería estar activo por las mañanas, mientras que por las tardes no debería realizar ninguna actividad al aire libre (6).
Estaba claro que solo se podrían aplicar nuevas medidas durante un breve periodo de tiempo (7).
El siguiente acontecimiento al otro lado del mar que me esperaba era la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro (22-29 de julio de 2013).
Estaba claro que, en estas circunstancias, yo ya no podía dirigirla, sino que un nuevo Papa tendría que asumir la tarea.
Esto significaba que debía renunciar antes de la Pascua de 2013″ (8).
La carta que se nos ha facilitado termina aquí. Parece que aún falta media hoja, además con los saludos finales. Pero es suficiente.
(1) En primer lugar, es extraño que una carta con un contenido tan aparentemente trivial fuera enviada a Seewald como “estrictamente privada y confidencial”. ¿Qué era tan nuevo o escandaloso que no podía ser revelado, viviendo Benedicto? Ya se sabía por ‘Últimas conversaciones’ (2016) que el viaje a Cuba le había fatigado mucho y que quería dimitir por este motivo. No habría estado de más relatar el episodio de aquel desagradable incidente nocturno. ¿Quizás el contenido de la carta era mucho más delicado de lo que se podía suponer?
(2) “Ya no estaba en condiciones de ejercer adecuadamente el oficio (Amt) de representante de Jesucristo en la tierra”. Benedicto XVI vuelve a insistir en que su dimisión fue una renuncia al ejercicio del cargo, (es decir, sólo al ministerium), que sólo fue posible a través de un cónclave ilegítimo que le colocó en una sede impedida.
(3) “Mi médico no se molestó en utilizar ni siquiera medios potentes que al principio garantizaban la plena operatividad al día siguiente. Pero llegaron a su límite y cada vez eran menos capaces de garantizar la operabilidad”. Estos medicamentos fuertes sólo funcionaron al principio, es decir, a partir de 2005, pero luego empezaron a tener cada vez menos efecto: contenidos dentro de sus límites (Grenzen), por habituación, resultaron cada vez menos eficaces.
(4) “Me habré golpeado con algo en el baño y me habré caído”. Benedicto llega a Santiago de Cuba el 26 de marzo de 2012 y, en la primera noche, la del 26, ocurre el accidente: sin embargo, NO RECUERDA cómo encontró su pañuelo lleno de sangre a la mañana siguiente. Evidentemente, tras la caída, volvió a la cama y a la mañana siguiente no recordaba nada de lo ocurrido.
Este es el punto clave, ya que un exceso de sedantes y/o hipnoinductores puede producir estados confusionales, caídas y amnesia anterógrada y retrógrada, es decir, referida al corto plazo.

Una caída, para una persona mayor de constitución frágil, habría sido ciertamente peligrosa para el Papa Benedicto. La Dra. Deborah Arlunno, farmacéutica, comentó: “Las benzodiacepinas son fármacos que inducen sedación e hipnosis y sus efectos dependen de la dosis. Debido a su mecanismo de acción, ejercen una acción supresora sobre diversas funciones vitales del organismo, desde la capacidad de reacción, hasta el estado de vigilia, pasando por la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca, afectando también al tono muscular y la memoria. A menudo, sobre todo en pacientes de edad avanzada, la administración de una dosis hipnótica puede provocar el fenómeno de la resaca, que se traduce en aturdimiento, confusión mental y ataxia, es decir, pérdida del equilibrio, con un mayor riesgo de caídas“.
Sin embargo, había un riesgo mucho peor, como explica el farmacéutico Dr. Federico Leonardi: “Por lo que dice el Papa Benedicto, está en el orden de las cosas que hubo una sobredosis. Las benzodiacepinas son ciertamente los fármacos (entre los sedantes-hipnoinductores) más utilizados para inducir el sueño y también tienen una acción ansiolítica. Son sustancias que actúan induciendo sedación en el sistema nervioso central. Dosis excesivas de los mismos, así como la administración simultánea de otros fármacos (por ejemplo, neurolépticos) que también actúan sobre el sistema nervioso central conducen a un aumento significativo del efecto depresor con todas las consecuencias posibles, sin excluir una profundización excesiva de la sedación que puede conducir al coma o a la muerte, así como a la depresión respiratoria y cardiovascular. Este riesgo es particularmente fuerte en una persona muy anciana y cardiópata”.
Recordemos que el Papa Benedicto tenía casi 85 años y padecía del corazón, tanto que llevaba un marcapasos y tres meses antes de su “dimisión” fue hospitalizado para un cambio de batería.
El médico internista Dr. Maurizio Luchena confirma: ‘A dosis terapéuticas, las benzodiacepinas o los derivados de las benzodiacepinas son generalmente bien tolerados, pero si se administran en exceso, y especialmente en pacientes de edad avanzada, pueden provocar importantes efectos secundarios: dificultad en la coordinación muscular, pérdida temporal de memoria, hasta cese de la respiración, debido a la acción sobre el centro respiratorio, y paro cardíaco. Cabe señalar que si el fármaco se administra durante largos periodos, puede producirse una habituación y, por tanto, ser menos eficaz. Así pues, con la dosis habitual es difícil que se produzcan efectos secundarios como, por ejemplo, amnesia anterógrada, a menos que se aumente considerablemente la dosis“.
En este vídeo AQUÍ se puede ver cómo Benedicto XVI el 26 de marzo de 2012 estaba en perfecta forma, sonrosado y alegre, mientras que a la mañana siguiente, de vuelta de su accidente nocturno, estaba palidísimo y sonrojado, inseguro y débil en sus movimientos AQUÍ .
(5) “El problema persistía”: ¿cuál? ¿El problema del insomnio, o el problema representado por el Papa Ratzinger que había sobrevivido?
(6) “…y mi nuevo médico personal me instó a reducir el consumo de somníferos y también me dijo que en futuros viajes sólo debería estar activo por las mañanas, mientras que por las tardes debería permanecer completamente sin actividad exterior”. Extraño: ¿por qué reducir los somníferos si el problema del insomnio persistía? ¿Y por qué en los viajes sólo se trabaja por la mañana? Los que sufren de insomnio tienden a tratar de recuperarse por la mañana, intentando volver a dormirse o al menos descansar un poco…
(7) “Estaba claro que sólo podían aplicarse otras medidas por poco tiempo”. ¿Medidas del médico o del Papa? ¿Y por qué razón podría el Papa haber ‘aplicado medidas’ (es decir, dictaminado) por un corto tiempo todavía?
(8) “Esto significaba que tenía que dimitir antes de la Pascua de 2013”. ¿Tenía que dimitir tres meses y 20 días antes de Río? ¿Por qué con tanta antelación a la JMJ? ¿Y por qué una fecha tan precisa? Es plausible pensar que no podía gestionar los riesgos de otro viaje.
Conclusiones: El Papa Benedicto ciertamente no habría mencionado el episodio de la caída si no estuviera estrechamente relacionado con el discurso del sueño-insomnio. La sintomatología descrita, en este contexto, se refiere a una ingesta excesiva o combinada de fármacos que actúan sobre el sistema nervioso, con los riesgos mortales antes mencionados. Por lo tanto, es del todo plausible que tal incidente pudiera haber sido inducido por personas ajenas que, durante ese viaje, se las hubieran arreglado, poco antes de la noche del 26 al 27 de marzo de 2012, para administrarle subrepticiamente otras benzodiacepinas, opiáceos u otros fármacos, a fin de provocarle una “sobredosis” cuando Benedicto XVI habría tomado su habitual (y ya elevada) dosis de somníferos antes de acostarse.
El Papa Benedicto no dice, en efecto, que haya sido él mismo quien se equivocó en la dosis de su medicación autoadministrada, y ciertamente no pudo haber sido su equipo médico quien le prescribiera ese exceso de somníferos, porque el Papa afirmaba que, desde 2005, los somníferos le hacían poco efecto, pues ya estaban en el límite permitido. Por lo tanto, parecería totalmente apropiado que, inmediatamente después del “accidente”, su médico personal le hubiera instado a reducir el consumo de somníferos, por precaución, para evitar el riesgo de sobredosis por sobredosis “inducida”. La recomendación de abstenerse, por las tardes y durante los viajes, de tener contacto con el exterior, habría evitado, de hecho, que personas malintencionadas administraran al Papa algún medicamento a una hora próxima a la de sus habituales somníferos nocturnos, lo que habría tenido un peligroso efecto secundario. Si, por una desafortunada casualidad, el Papa hubiera tomado esos medicamentos “imprevistos” por la mañana, habría tenido de hecho toda la tarde para deshacerse del efecto, y evitar así una sobredosis nocturna. El equipo de médicos que le acompañó a Cuba seguiría asistiendo al Papa Ratzinger durante años, incluso cuando era emérito, señal de que gozaban de su plena confianza y, por tanto, estaban fuera de toda sospecha.
Se puede entender, en una lectura así, por qué Benedicto no pudo realizar otro viaje al extranjero: habría sido demasiado arriesgado. También explicaría la estricta confidencialidad de la carta enviada a Seewald.
Así que, con toda probabilidad, en el corazón de la dimisión del Papa Benedicto habría estado el insomnio, pero no como una simple molestia en sí misma, sino más bien como una debilidad en torno a la cual se produjo algo mucho más preocupante: un verdadero atentado, o una simple “advertencia” en el sentido de que había llegado el momento de que abandonara la escena.
Así que él, para defender a la Iglesia, se quitó de en medio, pero sin abdicar y aplicando el dispositivo anti-usurpación de la sede impedida.
TEXTO ORIGINAL
Benedictus XVI Papa emeritus
Herrn Peter SEEWALD
GERMANIA
Vatikanstadt 28.10.2022
Streng vertraulich & persönlich
Lieber Herr Seewald! Auf die in Ihrem Brief vom 17. Oktober nachgeholte Frage, ob mein Rücktritt nicht doch ein Fehler gewesen ist, antworte ich gern.
Ich kann sehr wohl verstehen, daß angesichts meiner langen Lebensdauer und der anscheinend ausreichenden Gesundheit in diesen Jahren die Frage auftritt, ob ich nicht doch einfach vom Kreuz davongelaufen bin und mir die SACHE damit zu leicht gemacht habe.
Darauf antworte ich, daß ich auch bei nüchternem und nachdenklichem Überlegen immer wieder zum gleichen Ergebnis komme.
Ich war nicht mehr imstande, das Amt des Stellvertreters Jesu Christi auf Erden angemessen auszuüben.
Das zentrale Motiv war die Schlaflosigkeit, die mich seit dem Weltjugendtag 2005 in Köln ununterbrochen begleitete.
Mein Arzt hatte anfangs keine Bedenken, auch starke Mittel einzusetzen, die zunächst die volle Verfügbarkeit am nächsten Tag garantierten.
Aber sie kamen an ihre Grenzen und konnten immer weniger die Verfügbarkeit sicherstellen.
Bei meiner Apostolischen Reise im März 2012 nach Santiago de Cuba bin ich am Morgen nach der ersten Nacht aufgewacht und habe wie üblich mein Taschentuch benutzt und festgestellt, daß es total mit Blut durchtränkt war.
Ich mußte im Badezimmer irgendwo angestoßen und zu Fall gekommen sein.
Gottlob war in dem mich begleitenden Ärzteteam auch ein äußerst geschätzter Chirurg, der die SACHE so zu behandeln wußte, daß sie nicht sichtbar wurde.
Aber das Problem blieb, und mein neuer Leibarzt drängte zum einen auf eine Reduktion der Schlafmittel und sagte zum anderen, daß ich inskünftig bei Reisen nur noch am Vormittag tätig sein dürfte, nachmittags hingegen ganz ohne äußere Aktivitäten bleiben müßte.
Es war klar, daß weitere Verfügungen nur für eine kurze Zeit gelten konnten.
Der nächste auswärtige Übersee-Termin, der für mich bevorstand, war der Weltjugendtag in Rio de Janeiro (22.-29. Juli 2013).
Es war klar, daß ich ihn unter diesen Umständen nicht mehr bewältigen konnte, sondern daß ein neuer Papst die Aufgabe übernehmen müßte.
Das bedeutete die Notwendigkeit meines Rücktritts vor Ostern 2013.


