La “elección” de Bergoglio: los sellos de Ratzinger manipulados. ¿Por qué? Andrea Cionci

Por Andrea Cionci
Para Adoración y Liberación
Traducción autorizada R. P.
Sobre la pseudo elección de Bergoglio, nula e inválida, lo recordamos, porque se convocó a un papa que no había abdicado debidamente, surgen una y otra vez nuevas rarezas.

Una lectora nos envió un artículo de octubre de 2013 publicado en Il Secolo XIX.
El vaticanista Francesco Peloso señalaba un hecho muy extraño reportado en el Acta Apostolicae Sedis de mayo de 2013 (que se puede descargar).
El boletín oficial del Vaticano contiene el acta del procedimiento por el cual, a partir del 28 de febrero de 2013, el apartamento apostólico, la «casa» del Papa Benedicto, fue cerrado y sellado por el entonces Secretario de Estado, Card. Bertone. puedes ver el vídeo del procedimiento.
El 13 de marzo de 2013, hacia las 19.06 horas, es elegido antipapa el Card. Bergoglio, que, habiendo tomado el nombre de Francisco, debía romper los sellos del piso apostólico el 14 de marzo, a última hora de la tarde, para tomar posesión del mismo, como entonces sucedió, hacia las 18.30 horas el vídeo.
El acta del AAS informa que en la mañana del 14 de marzo, a las 12.45 horas, Mons. Pier Luigi Celata, Vice Camerlengo, junto con el Vice Comandante de la Guardia Suiza Pontificia, otro oficial y otros clérigos fueron, por orden del Camerlengo Bertone, a quitar los sellos colocados anteriormente en las entradas del Apartamento Papal, con excepción de la puerta de entrada al Apartamento y de la puerta que da acceso al ascensor «noble».
Llegan a la gran puerta de hierro y cristal, ven que el sello está intacto, lo rompen y entran. A continuación, se dirigen a la Segunda Logia y se encuentran con una sorpresa: SEIS DE LOS SIETE SELLOS HAN SIDO PARTIDOS. Se trata de los colocados en la Puerta que conduce al ascensor privado del Santo Padre desde la escalera de caracol de la antecámara de la Segunda Logia; en la puerta de madera gris que conduce de la Sala de San Ambrosio a los salones de los Secretarios; en la gran puerta de madera orientada hacia el este de la Sala de San Ambrosio; en la puerta que conduce de la Sala Clementina a la Biblioteca privada; en la pequeña Puerta que conduce de la Sala Clementina al pasillo situado detrás del ascensor «noble» y, por último, en la puerta que conduce al ascensor privado del Santo Padre desde el Patio Sixto V.
Sólo «el séptimo sello» ha permanecido intacto (¿coincidencia?), el colocado en la Puerta Superior de acceso a la escalera de caracol de la Segunda Logia. A este respecto, el otro oficial de la Guardia Suiza certifica “que en su recorrido de inspección realizado a las 16.30 horas de ayer, 13 de marzo, todas las entradas previamente precintadas por la Cámara Apostólica no habían sido retiradas y NO HABÍAN SIDO MANIPULADAS”.
Tras el artículo del Secolo XIX, como es habitual, el seráfico Padre jesuita Federico Lombardi, vino a echar agua al fuego, como informó el blog Chiesa e Postconcilio y señaló que el mismo reportaje explicaba cómo había ido y cómo el Apartamento del Papa Benedicto había quedado intacto.
De hecho, leemos en las actas que el Vicecamarlengo hizo enviar una nota a la Cámara Apostólica sobre estos sellos rotos en la Segunda Logia y recibió como respuesta que el Sustituto de la Secretaría de Estado había ordenado, a las 20.00 horas, inmediatamente después de la elección de Bergoglio, que se reabrieran todas las salas del Palacio Apostólico Vaticano reservadas al Cónclave.
¿POR QUÉ?
¿No es un poco extraño que haya habido esta confusión? ¿Hizo el Sustituto que se reabrieran esas habitaciones SIN QUE EL VICECAMERLENGO Y LA GUARDIA SUIZA SUPIERAN NADA al respecto, hasta el punto de enviar una nota sobre la «manipulación»?
Hay que suponer que, inmediatamente después de la elección de Bergoglio, los «conclavistas», rotos los sellos de la Segunda Logia, pulularon por esos recintos: ¿con qué necesidad? ¿Para celebrar, para buscar algo? ¿Quizás un gesto simbólico, dado que San Francisco era considerado por San Buenaventura como “el ángel del sexto sello” anunciado en el Apocalipsis? Como explica Peter Seewald en “Ein Leben”: “Hasta ese día, nadie se había atrevido a llamarse Francisco, en referencia al santo de Asís. Desde la Edad Media, San Francisco había sido venerado como “el segundo Cristo””.
Una cosa es cierta: Bergoglio nunca ha ido a vivir en el apartamento apostólico de la tercera planta, pero a veces utiliza las habitaciones de la segunda logia para recibir a jefes de Estado y diplomáticos. La excusa, por supuesto, es siempre esa paupérrima, de estar con otros, de rechazar lujos tradicionales y similares.
Notable cómo en “Últimas conversaciones” (2016), Benedicto XVI da a Peter Seewald una respuesta anfibológica, en restrictio mentalis lata, que podría adaptarse tanto para su antiguo apartamento cardenalicio, en P.za della Città Leonina, como para el apartamento apostólico:
D. ¿Por qué nunca abandonó su anterior habitación?
R. No fue intencionado. No pude dejarlo inmediatamente porque la mudanza se hizo deprisa. Sólo traje libros, y casi nada más. Todo quedó allí, incluso gran parte de los libros. En un momento dado dije que había que vaciarlo, pero ¿dónde íbamos a llevar todas esas cosas? Me contestaron: mientras tanto los dejamos donde están.
D. Entonces, ¿no era un lugar posible al que retirarse por si acaso?
R. No. Era perfectamente consciente de que nunca volvería allí. Incluso en caso de dimisión estaba claro que no podría vivir en un piso normal, no sería oportuno.
Pero eso no basta. Otro lector nos señala, en el Acta de marzo de 2013, un cambio realizado por el Papa Benedicto en el último momento, el 18 de febrero, pocos días antes de entrar en la sede impedida.
Leamos: “Al examinar los textos de las celebraciones del inicio del pontificado y de la instalación en la sede de Roma en San Juan de Letrán, se observa una particularidad común a ambas. En ambas, los ritos típicos de las dos celebraciones se sitúan dentro de la Santa Misa.
Teniendo en cuenta algunos de los cambios introducidos en las celebraciones papales en los últimos años, con la intención de eliminar de la Misa ritos que no le son estrictamente propios (por ejemplo, el Rito de Resurrección del Domingo de Resurrección, Imposición del Palio a los Metropolitanos, Canonizaciones), se considera oportuno introducir también un cambio en la estructura actual de las dos celebraciones mencionadas, de modo que los ritos típicos del inicio del pontificado y de la ocupación de la Cátedra Romana se sitúen ANTES Y FUERA DE LA MISA”.
“Inevitable pensar, deduce nuestro lector, que el Papa Benedicto había cambiado el ritual porque el cónclave inválido no habría elegido a un verdadero Papa, y por tanto el nombramiento no habría tenido una sacralización oficial porque se ofició FUERA de la Santa Misa”.
Un pensamiento totalmente plausible, visto lo que ha surgido hasta ahora.
Curioso también cómo, más adelante en el mismo documento, el Papa Benedicto reintrodujo «el acto de obediencia de todos los Cardenales al nuevo Pontífice en el contexto de la celebración del inicio del ministerio petrino, así como dentro de la Capilla Sixtina al concluir el Cónclave. De este modo, este acto, tan significativo, volverá a ser visible para toda la Iglesia y para el mundo, y todos los Cardenales -incluso los no electores- tendrán la oportunidad de realizarlo».
Una medida para el próximo Papa verdadero: los cardenales verdaderos tendrán que hacer una solemne promesa pública de lealtad al próximo -verdadero- Pontífice, sucesor de Benedicto XVI.
Y esta vez sin bromas.
