«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Evangelio de hoy y Santo Rosario
QUIEN PECA NO ES LIBRE
El Evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre la libertad verdadera, aquella que no depende de condiciones externas, sino que brota del encuentro con la verdad de Dios.
Jesús se dirige a quienes creen en Él, pero que aún no comprenden del todo el alcance de sus palabras. Les habla de una libertad más profunda que la política o social: la libertad del corazón, la que se conquista al dejar atrás el pecado y vivir en la verdad. Este pasaje nos confronta con nuestras propias resistencias a aceptar plenamente la Palabra de Cristo.
En la actualidad se confunde la libertad con hacer todo lo que uno quiere y desea en cada momento, sin ser verdaderamente conscientes del error. Sólo vivir lejos del pecado da la verdadera libertad. Como dice Jesús, con sus propias palabras, el que peca y se une al pecado, es esclavo y por tanto no libre.
Escuchemos hoy con humildad estas palabras de Jesús, que nos llama a permanecer en Él para conocer la verdad que nos libera y nos conduce a la vida plena.


Lectura del santo evangelio según san Juan (8,31-42):
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».
Palabra del Señor
SANTO ROSARIO DE HOY EN LATÍN
