Descripción
Llévala contigo. Viaja en paz.
Hay objetos pequeños que se convierten en un “sí” diario a la Providencia. Esta medalla de San Cristóbal es uno de ellos: discreta, resistente y pensada para acompañarte en carretera, en avión, en la vida.
San Cristóbal es tradicionalmente invocado como protector de los viajeros. Por eso, esta medalla es perfecta para quien conduce, se desplaza por trabajo, viaja con frecuencia, lleva niños, o simplemente quiere poner cada camino bajo la mirada de Dios.
En el reverso aparece la súplica: “Ruega por nosotros”, y el sello “ITALY”, que subraya su procedencia.
Por qué esta medalla es especial
- Devoción clásica y directa: San Cristóbal, protector de los viajeros.
- Mensaje claro: “Ruega por nosotros”. Sin adornos. Sin ruido.
- Formato práctico: tamaño pequeño, con anilla para colgar.
- Diseño tradicional: relieve nítido, fácil de reconocer.
- Procedencia marcada: “ITALY” grabado en la pieza.
Detalles del producto
- Tipo: medalla devocional
- Forma: ovalada
- Anverso: texto “Ruega por nosotros”, motivo floral y “ITALY”
- Reverso: imagen de San Cristóbal portando al Niño Jesús, con la inscripción “SAN CRISTOBAL”
- Color/acabado: plateado
- Incluye: 1 medalla
Nota: al ser una pieza metálica con relieve, puede presentar pequeñas variaciones de acabado propias del proceso de fabricación.
¿Para quién es?
- Conductores y familias (coche, moto, furgoneta, autocaravana).
- Viajeros frecuentes (avión, tren, trabajo en carretera).
- Personas que quieren llevar una devoción sencilla, cotidiana y firme.
- Regalo con sentido: para quien se saca el carnet, compra vehículo, empieza un trabajo con desplazamientos, o vive lejos.
Cómo usarla
- En el llavero del coche o de casa.
- En el retrovisor (siempre con seguridad y sin obstaculizar la visión).
- En una cadena, cordón o pulsera.
- En una bolsita junto a documentos de viaje.
Sugerencia práctica: si la colocas en el coche, revisa que no golpee el cristal ni distraiga al conducir.
Un gesto pequeño, una intención grande
No es magia. No es amuleto. Es una devoción: una manera humilde de decirle al Señor “voy contigo” y de pedir la intercesión de un santo en cada trayecto.
Un santo para los últimos tiempos
Vivimos días de incertidumbre, prisas, caminos que se vuelven más complejos y decisiones que pesan más que nunca. En este contexto, San Cristóbal no es solo el protector del viajero físico, sino también del viajero del alma.
Llevar su medalla es una forma de recordar que no caminamos solos. Que en cada trayecto —corto o largo, sencillo o difícil— necesitamos ayuda del Cielo, intercesión, presencia, y una fe que no se apaga cuando el mundo se vuelve confuso.
Que nadie lo dude: en estos tiempos, más que nunca, necesitamos a nuestros santos a nuestro lado.
Y cuando la vida aprieta y el camino se hace largo, tener un recordatorio físico ayuda: reza por mí. acompáñame. cúbreme.
Envío a todo el mundo
Preparamos tu pedido con cuidado y oración desde nuestro apostolado.
Preguntas frecuentes
¿Se puede mojar? Puede mojarse puntualmente, pero para conservar mejor el acabado, evita exposición prolongada a agua, perfumes o productos químicos.
¿Viene con cadena? Esta ficha corresponde a la medalla. Si hay opciones de cadena, se indicarán como variante o producto complementario en la tienda.
¿Es adecuada para niños? Sí, pero si se usa como colgante, que sea bajo supervisión y con un cordón/solución segura.
Llamada final
Si conduces, viajas o te mueves mucho… esta medalla es un “ancla” de fe para el día a día.
Añádela al carrito y llévala contigo.
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