🇪🇸 INDEFECTIBLE Y PROBADA La Iglesia de Cristo ante las crisis de la historia y el misterio del resto fiel. Por Vicente Montesinos

Porque no olviden que Lutero arrastró al infierno unas pocas decenas de millones de almas. Pero Bergoglio y Prevost están al borde de hacerlo con 1.400 millones.

0 717

Crisis en la Iglesia de Cristo

 

 

 

por Vicente Montesinos

Director de Adoración y Liberación

 


A lo largo de los siglos, la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo ha atravesado tormentas que, en determinados momentos, parecieron oscurecer su rostro visible. Sin embargo, jamás ha dejado de ser lo que Cristo quiso que fuese: una, santa, católica y apostólica.

La historia eclesial no es una línea recta de calma, sino una travesía en la que la luz divina convive con la fragilidad humana. Las crisis, las tensiones doctrinales, las desviaciones, las luchas internas y la confusión no destruyen la Iglesia; la prueban, la purifican y, en última instancia, manifiestan con mayor claridad su origen sobrenatural.

Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia. Esta promesa no significa ausencia de crisis, sino imposibilidad de derrota esencial. La Iglesia puede ser sacudida, herida en su dimensión humana, oscurecida en su visibilidad histórica, pero no puede desaparecer ni corromperse en su sustancia. Su principio vital no es humano, sino divino: el Espíritu Santo, alma invisible del Cuerpo místico. Santo Tomás enseña que la Iglesia participa de la estabilidad misma de Cristo; por ello, aunque su manifestación visible pueda debilitarse, su esencia permanece intacta.

La historia confirma esta verdad. En la crisis arriana, gran parte del episcopado se inclinó hacia el error. San Jerónimo llegó a escribir que el mundo gimió al verse arriano. Sin embargo, la Iglesia no desapareció; permaneció viva en la verdad, aunque oscurecida en su expresión visible. Este episodio enseña un principio decisivo: la visibilidad no siempre coincide con la claridad sociológica.

La Iglesia puede parecer debilitada sin dejar de ser plenamente Iglesia, porque su esencia no depende del número, del poder ni del reconocimiento humano, sino de la fidelidad a la fe recibida. La obediencia, en este contexto, se revela como virtud ordenada a la verdad. No es sumisión ciega ni servilismo, sino adhesión consciente a la voluntad de Dios. Santo Tomás enseña que la obediencia tiene como límite la ley divina, y San Pablo, al resistir a Pedro cara a cara, no rompió la unidad, sino que la defendió en la verdad del Evangelio.

Cuando en la historia surgen tensiones entre novedad y tradición, el criterio permanece inmutable: conservar íntegra la fe transmitida. San Vicente de Lerins lo formuló con claridad: creer lo que ha sido creído siempre, en todas partes y por todos. La Tradición no es inmovilismo arqueológico ni adaptación arbitraria. Es transmisión viva, orgánica, coherente del depósito apostólico.

Cuando aparece ruptura doctrinal, la Iglesia no se redefine; se purifica. La confusión no destruye la verdad; la obliga a manifestarse con mayor pureza. A lo largo de los siglos, múltiples corrientes han reclamado representar la autenticidad eclesial. Sin embargo, el discernimiento nunca se ha basado en mayorías, ni en poder, ni en estructuras, sino en la continuidad con la fe apostólica.

En este marco aparece el misterio bíblico del “resto fiel”. Isaías, Sofonías y San Pablo describen una constante en la historia de la salvación: cuando la confusión se extiende, Dios conserva un resto pequeño, aparentemente débil, pero firme en la fe. No es una élite sociológica, sino una realidad espiritual: aquellos que, sin ruido, sin poder y sin concesiones, permanecen fieles a la verdad recibida. La historia de la Iglesia confirma este patrón. Cuando el arrianismo parecía dominar, Atanasio permaneció firme. En el cisma, Catalina de Siena defendió la unidad en la verdad.

En tiempos de división, Vicente Ferrer llamó a la conversión. La Iglesia atraviesa noches, pero nunca pierde la luz. La crisis no destruye; purifica. Y en esa purificación emerge siempre el principio del resto fiel. Y esto se revela como más trascendental que nunca en la situación actual de la Iglesia, única, inédita, inexplorada; hasta el momento en el cual Jorge Mario Bergoglio alcanzó para los enemigos de Cristo la cúspide del poder: nacía asía la Falsa Iglesia de Satanás; hoy perpetuada en Robert Prevost, un personaje demasiado parecido al Anticristo.

Es por ello que en la situación contemporánea, marcada por una confusión doctrinal sin precedentes, una proliferación de interpretaciones divergentes inédita, un cúmulo de crecientes tensiones entre tradición y adaptación, y una multiplicidad de corrientes que reclaman legitimidad, el problema teológico no es nuevo, pero sí particularmente agudo. Y para la crisis más aguda de la historia de la Iglesia, Nuestro Señor suscita, como estamos viviendo, la solución más clara, necesaria y trascendental jamás vivida. Los tiempos así lo imponen. Y Dios no iba a dejar sola a su Iglesia en el momento de mayor necesidad. Cuando la claridad parece eclipsarse de forma definitiva, la fidelidad no se mide por el número ni por el reconocimiento, sino por la permanencia en la verdad íntegra.

Y ahí irrumpe con fuerza el papel profético del Pequeño Resto Contemporáneo, guiado por León de María. Es Pequeño Resto de siempre, pero elevado a la enésima potencia, como elevada a la enésima potencia es la crisis actual de la Iglesia. Porque no olviden que Lutero arrastró al infierno unas pocas decenas de millones de almas. Pero Bergoglio y Prevost están al borde de hacerlo con 1.400 millones.

Así, el concepto del resto fiel no pertenece solo a la historia antigua, sino que se manifiesta de nuevo en cada época de crisis; pero en la que nos ha tocado vivir, se manifiesta de forma especialmente brillante ante la magnitud del reto a enfrentar. El pequeño resto no busca poder, no busca reconocimiento, no se define por estructuras, sino por fidelidad. Su fuerza no es humana, sino sobrenatural. Permanece cuando otros vacilan. Conserva cuando otros transforman. Persevera cuando otros se adaptan. Y esto es lo que hoy estamos viviendo con enorme lucha, pero con enorme gozo.

En medio de esta situación anormal, excepcional, recia y dura; , la continuidad íntegra de la fe, la fidelidad sin concesiones a la Tradición viva y la resistencia a toda deformación doctrinal se concentran en ese resto que permanece firme. No como dueño de la verdad, sino como su custodio. No como fuerza humana, sino como expresión de la fidelidad divina. Porque la Iglesia puede ser probada, pero jamás vencida. Puede parecer oscurecida, pero nunca desaparece. Y cuando la confusión alcanza su punto más alto, la fidelidad se hace más clara. Entonces, como en todas las épocas, permanece el resto: pequeño, pero firme, e indestructible en la verdad.

Es perentorio que todos los católicos de bien alcancen a ver esta realidad; y que pidan al Señor y a la Santísima Virgen, más que nunca; ser capaces de ver. Con la humildad del ciego de Jericó, como ayer nos explicaba León de María, quien, en esta época crucial, es quien nos aglutina, y debe seguir aglutinándonos a todos.

El enemigo de Cristo y de su Iglesia no prevalecerá

¡Adelante con María!

 

 

 

 

Otros artículos del autor:

 

 

🇪🇸 31 de diciembre: cuando Dios cierra una era. Benedicto XVI, San Silvestre y León de María en el retorno de la Iglesia a las catacumbas. Por Vicente Montesinos

 

🇪🇸 Don Minutella: 26 años de un sacerdocio que no se rindió. Por Vicente Montesinos

 

 

🇪🇸 María, Torre de David levantada por Dios contra la apostasía. Por Vicente Montesinos

 

 

🇪🇸 Diez minutos para el fin de Europa. Por Vicente Montesinos

 

 

 

 

🇮🇹 MONSIGNOR LEFEBVRE E GIOVANNI PAOLO II

 

 

 

 

 

PADRE PIO E LA FALSA CHIESA


 

Visita http://www.genusdei.es
e diventa parte di una comunità che cerca di vivere e difendere la fede cattolica tradizionale. Condividi i nostri contenuti e sostienici tramite donazioni o attraverso il nostro Negozio dell’Apostolato.

 

Biblia-Straubinger-Ediciones-Genus-Dei
Biblia-Straubinger-Ediciones-Genus-Dei

 

 

 

 

 


…AYUDA A AyL A PODER SEGUIR
Únete ahora a ayl.tv y ayúdanos a seguir y crecer:
Canal de Telegram: t.me/adoracionyliberacion
 DIRECCIÓN POSTAL: «Adoración y Liberación». Apartado de Correos nº 5 – 46113 ESPAÑA
  E-MAIL CONTACTO: info@ayl.tv
 E-MAIL PEDIDOS DE ORACION : pedidosoracion@ayl.tv
——————
MODOS DE COLABORAR CON EL SOSTENIMIENTO DEL PROYECTO
Todo el contenido de la plataforma independiente y propia AYL.TV es gratuito para todos. Sin embargo para poder ser una alternativa real necesitamos medios. Puedes apoyar a AYL.TV con una suscripción de pago en la propia plataforma, aquí:
Si lo prefieres también puedes hacer una donación, puntual o periódica, en Cuenta bancaria Openbank (Banco de Santander) : ES2500730100570163476193
Y también puedes desde cualquier rincón del mundo hacer tu aportación puntual o periódica por Paypal en paypal.me/adoracionyliberacion
Si deseas colaborar de otras formas, o tienes dudas, escribe a: info@ayl.tv
Dios te bendiga. ¡Gracias por unirte a nosotros!

Deja un comentario

Descubre más desde Adoración y Liberación

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo