🇪🇸 María, Torre de David levantada por Dios contra la apostasía. Por Vicente Montesinos

Corredentora, Muralla del Verbo y Madre de la Iglesia a la luz de la Escritura, los Padres y la Tradición viva

0 65

María, Torre de David levantada por Dios contra la apostasía.

 

 

 

Por Vicente Montesinos

Director de Adoración y Liberación

 

Quien ataca a María Santísima se queda sin defensa. No es una metáfora piadosa ni un exceso retórico: es una verdad teológica, histórica y espiritual. La Santísima Virgen ha sido puesta por Dios como muralla, como torre alta y fuerte, como Turris Davídica que custodia el misterio de Cristo en nosotros. Rebajar a María es rebajar a Cristo; demoler sus prerrogativas es abrir brecha en la fortaleza donde Él habita. Allí donde se abaten las murallas, el enemigo entra sin resistencia y arrasa.

No es casual que, en el momento de mayor confusión doctrinal, los ataques se dirijan con especial saña contra la Madre. Cuando se intenta vetar el título de Corredentora, no se está corrigiendo un supuesto exceso devocional; se está negando, en la práctica, la lógica misma de la Encarnación y de la Redención tal como Dios quiso realizarla. Porque Dios no redimió al mundo sin María, ni quiso salvarnos al margen de su consentimiento, de su maternidad real, de su participación singular —subordinada y dependiente, pero verdadera— en la obra salvífica de su Hijo.

La estrategia es vieja. Cuando el enemigo no puede atacar directamente a Cristo, ataca a su Madre. Cuando no puede negar abiertamente la divinidad del Verbo, intenta diluir el papel de Aquella que lo engendró según la carne. Así se rebaja el misterio, se desactiva lo sobrenatural y se reduce la fe a un moralismo desarmado. El resultado es una Iglesia sin murallas, una ciudad abierta a todos los vientos, expuesta a la intemperie doctrinal y a la orfandad espiritual.

La Sagrada Escritura sitúa a María en el centro del combate desde el inicio. En el umbral del Génesis resuena la promesa fundacional: Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya; Ella te aplastará la cabeza (Gn 3,15). La enemistad proclamada por Dios no es parcial ni negociable: es absoluta. Donde hay enemistad total, no hay pacto posible con el enemigo. Esta es la raíz bíblica de la Inmaculada Concepción y del papel defensivo de María en la historia de la salvación.

El Apocalipsis retoma esta clave con lenguaje profético: una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas, perseguida por el Dragón (Ap 12). La Tradición ha visto siempre aquí a María y a la Iglesia inseparablemente unidas. El Hijo que nace de la Mujer es el que ha de regir a las naciones; el odio del Dragón se dirige, por tanto, contra la maternidad que introduce al Redentor en el mundo. Atacar a María es alinearse, conscientemente o no, con la lógica del Dragón.

La lógica de Dios es mariana desde la Encarnación. El Verbo no asumió carne en abstracto, sino en un seno concreto. La fe católica no se limita a afirmar verdades conceptuales, sino que confiesa el modo real, histórico y querido por Dios de nuestra Redención. Hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38): la salvación entra en el mundo por un sí libre, consciente y obediente. María no es un canal pasivo, sino una colaboradora real, elegida y preparada por Dios.

Por eso los Padres de la Iglesia vieron en María a la Nueva Eva. San Ireneo enseña con claridad que así como por la desobediencia de una virgen el hombre fue encadenado a la muerte, por la obediencia de una Virgen fue desatado el nudo de la desobediencia. Esta doctrina, repetida a lo largo de los siglos, no es poesía, sino teología sólida: el nudo se desata por la obediencia de María, y eso implica una cooperación verdadera en el designio salvífico.

Aquí se comprende el sentido auténticamente católico del título de Corredentora. Cristo es el único Redentor en sentido pleno, suficiente y absoluto. Ninguna criatura puede añadirse a su sacrificio. Pero Dios ha querido asociar libremente a criaturas a su obra, y de modo único a la Madre del Redentor. María coopera a la Redención con su fiat, con su maternidad, con su ofrecimiento interior y exterior del Hijo, especialmente al pie de la Cruz.

Junto a la Cruz estaba su Madre (Jn 19,25). Esta afirmación evangélica es de una densidad abismal. María no huye, no protesta, no se rebela: permanece. Y desde la Cruz, Cristo pronuncia su testamento: Mujer, ahí tienes a tu hijo; ahí tienes a tu Madre (Jn 19,26–27). La maternidad espiritual de María nace del sacrificio redentor. Arrancarla del centro de la fe es desobedecer el último acto del Redentor.

También Caná revela la función mariana. Ellos no tienen vino (Jn 2,3). María intercede, y luego enseña a la Iglesia el camino seguro: Haced lo que Él os diga (Jn 2,5). La verdadera mariología no detiene en María, sino que conduce a Cristo. Pero conduce con autoridad materna. El primer signo acontece por mediación mariana, y desde entonces queda claro que donde María es acogida, Cristo se manifiesta.

La Tradición ha leído además en María el Arca de la Nueva Alianza. Así como el Arca contenía las tablas de la Ley, María contiene al Verbo vivo. El paralelismo bíblico entre David y el Arca (2 S 6) y el encuentro de Isabel con María (Lc 1,43) no es accidental: la Escritura misma prepara esta lectura tipológica.

Los Padres cantaron esta verdad con unanimidad moral. San Efrén la llamó morada del Altísimo y jardín sellado; San Ambrosio la contempló como tipo perfecto de la Iglesia virgen y madre; San Agustín afirmó que María concibió primero en su mente y luego en su seno, subrayando que la fe precede a la carne. Todos ellos coinciden en lo esencial: la grandeza de María es inseparable de la grandeza de Cristo.

Por eso la Iglesia la ha invocado como Torre de David: alta, fuerte, inexpugnable. La torre no es ornamento, es defensa. Una Iglesia sin torre queda ciega y vulnerable. La enemistad absoluta entre María y la serpiente protege al Cuerpo de Cristo en tiempos de confusión.

Cuando el mundo moderno pretende una fe sin mediaciones, olvida que Dios quiso mediaciones: profetas, apóstoles, sacramentos, una Iglesia visible… y una Madre. El rechazo de la mediación mariana conduce siempre a una fe diluida, sin altar, sin dogma y sin Cruz.

Adelante, pues, con María. Turris Davídica, Mater Ecclesiae, Mujer anunciada en el Génesis y manifestada en el Apocalipsis, Arca viva del Verbo eterno, Madre firme al pie de la Cruz cuando casi todos huyeron. Que el Cielo conceda a la Iglesia el don de volver a cantar sus grandezas sin miedo ni rebajas, porque sólo así se custodia íntegro el misterio de Cristo, único Redentor, y se preserva a los fieles de la intemperie de los errores y de la orfandad espiritual.

Y esto no es una abstracción. Es exactamente lo que ha hecho la verdadera Iglesia, el pequeño resto fiel a la Tradición, de la mano de León de María, el 8 de diciembre en Milán. Frente a la confusión promovida por Fernández y Prevost, y a la deriva doctrinal que gira en torno al ídolo humano de Bergoglio, aquel día la Iglesia confesó públicamente lo que siempre ha creído: que María no se negocia, no se silencia y no se rebaja.

Desde entonces la Iglesia ha hablado. No el aparato, no la estructura, sino la Iglesia real. A la luz de las Escrituras, de los Padres y de la Tradición viva, queda claro que el camino seguro no es la rebaja, sino la fidelidad; no el silencio, sino la alabanza.

Laus Deo. Adelante con María. Porque mientras Ella permanezca en el centro, Cristo no será traicionado y el pequeño resto no quedará nunca sin defensa.

 

 

 

 

🇪🇸 Diez minutos para el fin de Europa. Por Vicente Montesinos

 

 

 

 

🇮🇹 MONSIGNOR LEFEBVRE E GIOVANNI PAOLO II

 

 

 

 

 

PADRE PIO E LA FALSA CHIESA


 

Visita http://www.genusdei.es
e diventa parte di una comunità che cerca di vivere e difendere la fede cattolica tradizionale. Condividi i nostri contenuti e sostienici tramite donazioni o attraverso il nostro Negozio dell’Apostolato.

 

Biblia-Straubinger-Ediciones-Genus-Dei
Biblia-Straubinger-Ediciones-Genus-Dei

 

 

 

 

 


…AYUDA A AyL A PODER SEGUIR
Únete ahora a ayl.tv y ayúdanos a seguir y crecer:
Canal de Telegram: t.me/adoracionyliberacion
 DIRECCIÓN POSTAL: «Adoración y Liberación». Apartado de Correos nº 5 – 46113 ESPAÑA
  E-MAIL CONTACTO: info@ayl.tv
 E-MAIL PEDIDOS DE ORACION : pedidosoracion@ayl.tv
——————
MODOS DE COLABORAR CON EL SOSTENIMIENTO DEL PROYECTO
Todo el contenido de la plataforma independiente y propia AYL.TV es gratuito para todos. Sin embargo para poder ser una alternativa real necesitamos medios. Puedes apoyar a AYL.TV con una suscripción de pago en la propia plataforma, aquí:
Si lo prefieres también puedes hacer una donación, puntual o periódica, en Cuenta bancaria Openbank (Banco de Santander) : ES2500730100570163476193
Y también puedes desde cualquier rincón del mundo hacer tu aportación puntual o periódica por Paypal en paypal.me/adoracionyliberacion
Si deseas colaborar de otras formas, o tienes dudas, escribe a: info@ayl.tv
Dios te bendiga. ¡Gracias por unirte a nosotros!

Deja un comentario

Descubre más desde Adoración y Liberación

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo