Nuestra Señora de la Merced: Madre de los cautivos y liberadora de las almas
Nuestra Señora de la Merced – Historia, milagros y oraciones (24 de septiembre)
Nuestra Señora de la Merced – 24 de septiembre
Origen de la devoción
La advocación de Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) nació en el siglo XIII, en un contexto de gran necesidad. En aquella época, miles de cristianos eran capturados y esclavizados por los musulmanes en la península ibérica y el norte de África.
El 1 de agosto de 1218, la Virgen María se apareció simultáneamente a San Pedro Nolasco, San Raimundo de Peñafort y al rey Jaime I de Aragón, pidiéndoles que fundaran una orden dedicada a la redención de los cautivos cristianos.
Así nació la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, conocida como los Mercedarios, con el carisma de liberar a los esclavos, incluso ofreciendo sus propias vidas en rescate si fuese necesario.
La Orden de la Merced
Los mercedarios hicieron voto especial de redimir cautivos, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia.
Su obra se extendió rápidamente, logrando liberar a miles de cristianos de la esclavitud.
La Virgen de la Merced fue proclamada Patrona de Barcelona y, más tarde, en 1687, Patrona de toda la ciudad de Barcelona tras librarla de una plaga de langostas.
En América, la devoción llegó con los misioneros mercedarios, convirtiéndose en una de las advocaciones marianas más queridas, especialmente en Perú, República Dominicana, Chile y Argentina.
Milagros y protección
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Se narran múltiples rescates milagrosos de cautivos atribuidos a la intercesión de la Virgen.
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En varias ocasiones, se apareció a mercedarios en peligro para socorrerlos.
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Es considerada protectora de los perseguidos, de los oprimidos y de todos los que buscan libertad espiritual.
Significado espiritual
La Virgen de la Merced nos enseña que la verdadera libertad es la que nos da Cristo. Ella sigue siendo Madre de los cautivos, no solo de quienes sufren prisiones materiales, sino de quienes están esclavizados por el pecado, las adicciones o la desesperanza.
Su advocación nos recuerda la caridad heroica y la entrega generosa de quienes siguen a Cristo hasta dar la vida por los demás.
Oraciones a Nuestra Señora de la Merced
Oración breve
Virgen de la Merced, Madre de los cautivos y refugio de los afligidos, acoge nuestras súplicas y líbranos de todo mal. Amén.
Jaculatoria
Nuestra Señora de la Merced, ruega por nosotros.
Oración más extensa
Oh Virgen de la Merced, Madre llena de ternura y misericordia, que inspiraste a tus hijos mercedarios a entregar su vida por la libertad de los cautivos, escucha nuestra oración.
Líbranos de las cadenas del pecado, fortalece a los perseguidos y acompaña a los que sufren en cuerpo y espíritu.
Haznos instrumentos de paz, caridad y verdadera libertad.
Conduce a todos tus hijos hacia tu Hijo Jesucristo, nuestro Redentor y Salvador. Amén.
Reflexión final
La devoción a Nuestra Señora de la Merced es una llamada a vivir la misericordia y la solidaridad con los que sufren. Así como la Virgen inspiró la liberación de los cautivos en el pasado, hoy nos invita a trabajar por la liberación espiritual y social de todos los hombres, recordando que en María siempre encontramos amparo y esperanza.
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