San Jenaro: Obispo, Mártir y protector de Nápoles
San Jenaro (San Januario) – Vida, milagros y oraciones (19 de septiembre)
San Jenaro (San Januario) –19 de septiembre
Vida de San Jenaro
San Jenaro, conocido también como San Januarius, nació en Benevento (Italia) hacia finales del siglo III. Fue ordenado sacerdote y, más tarde, obispo de su ciudad natal.
En tiempos de la persecución del emperador Diocleciano, Jenaro se distinguió por su celo pastoral y su valentía en sostener a los fieles. Fue arrestado junto con varios cristianos, entre ellos diáconos y lectores de la Iglesia de Nápoles, y sometido a juicio.
El prefecto ordenó que fueran echados a las fieras en el anfiteatro, pero los animales no los atacaron. Finalmente, todos fueron decapitados en Pozzuoli alrededor del año 305.
Los cristianos recogieron su cuerpo y su sangre en ampollas, dando origen a la reliquia que hasta hoy se conserva en Nápoles.
El milagro de la sangre de San Jenaro

La devoción a San Jenaro se centra especialmente en el prodigio de su sangre. Desde el siglo IV, los fieles atestiguan que la sangre contenida en dos ampollas se licúa milagrosamente en determinadas fechas del año:
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El 19 de septiembre, aniversario de su martirio.
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El primer sábado de mayo, conmemoración del traslado de sus reliquias.
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El 16 de diciembre, memoria de la erupción del Vesubio en 1631, cuando el santo protegió a la ciudad.
La Iglesia no da una explicación científica definitiva, pero reconoce el prodigio como un signo de la intercesión de San Jenaro y un llamado a la conversión. Cuando la sangre no se licúa, los napolitanos lo consideran presagio de calamidades.
Milagros y devoción
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Durante siglos, Nápoles ha invocado a San Jenaro como su patrono y protector contra erupciones volcánicas, epidemias y guerras.
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En 1631, la ciudad fue librada de la destrucción del Vesubio, atribuyéndose la intercesión del santo.
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Multitudes acuden cada año a la catedral de Nápoles para presenciar el milagro de su sangre, manifestación viva de la fe popular.
Oraciones a San Jenaro
Oración breve
San Jenaro, glorioso mártir y protector de Nápoles, ruega por nosotros para que, como tú, seamos fieles a Cristo hasta el final.
Jaculatoria
San Jenaro, defensor de la fe, ruega por nosotros.
Oración más extensa
San Jenaro, obispo y mártir, tú que entregaste tu vida por Cristo y sigues mostrando tu presencia por medio del prodigio de tu sangre, intercede por nosotros.
Ruega por la Iglesia para que sea siempre fiel al Evangelio.
Protege a nuestras ciudades y familias de los peligros y danos fortaleza en las pruebas.
Que tu testimonio nos impulse a vivir con fidelidad y esperanza en el Señor que da la vida eterna. Amén.
Reflexión final
San Jenaro es un ejemplo de pastor fiel y mártir valiente, cuyo testimonio sigue vivo gracias al milagro de su sangre. Él recuerda a los cristianos que la fe es más fuerte que el miedo y que la intercesión de los santos acompaña siempre a la Iglesia en medio de sus pruebas.

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