Victoria del PP en Galicia: ¿Esperanza de Unidad… o Sombra de la Agenda Globalista? Por Vicente Montesinos

Vicente Montesinos
Director de Adoración y Liberación

En el corazón de Galicia, la tierra de ancestrales tradiciones y profunda fe, se ha desplegado un panorama político que merece una reflexión pausada y penetrante. La victoria reciente del Partido Popular (PP) en las elecciones autonómicas podría parecer, en primera instancia, una luz de esperanza que parece disipar las sombras proyectadas por las políticas de Pedro Sánchez y su gobierno, cuyas alianzas y gestiones han avivado los temores de una España fragmentada, debilitada en su soberanía por los ímpetus secesionistas que amenazan la unidad nacional.
Esta victoria del PP, al lograr una mayoría absoluta, simboliza un rechazo palpable a la aceleración de un proyecto que busca desmembrar España, aprovechando el control de autonomías con inclinaciones hacia proyectos secesionistas. En este sentido, podría interpretarse como un freno necesario contra las intenciones de un gobierno y sus socios que, lejos de fortalecer los lazos de fraternidad y cohesión, parecen empeñados en una política de división y confrontación, distante de los valores que han cimentado nuestra gran nación a lo largo de los siglos.
No obstante, este alivio inicial creo que da paso a una dolorosa realidad, y no debe llevarnos a un triunfalismo ciego. Si bien la derrota de las fuerzas que directamente amenazan la integridad de España podría ser motivo de cierta satisfacción, debemos ser críticos y lúcidos respecto al verdadero carácter de aquellos que ahora se disponen a gobernar Galicia bajo la bandera del PP. La preocupación surge al reconocer que, a pesar de su retórica, muchos de estos partidos, incluido el PP, se han mostrado complacientes o incluso activos promotores de agendas globalistas, las cuales se encuentran al servicio de élites alejadas de los intereses y el bienestar del pueblo. Por no decir que el líder del PP y principal activo gallego, Feijoo, se ha desempeñado con actitudes más tiránicas en muchas ocasiones que los propios infames políticos socialistas.
La llamada Agenda 2030, que también el PP, como la propia Corona, llevan por bandera; a menudo revestida con el manto (y mantra) de la sostenibilidad y el progreso, es un caballo de Troya que, bajo promesas de desarrollo, esconde un proyecto de control y sometimiento a intereses antagónicos a los valores cristianos y patrióticos que defendemos. Esta agenda, que yo no dudo en calificar de satánica por su oposición a los principios naturales y divinos que han guiado a la humanidad hacia lo verdadero, bueno y bello, es un ejemplo palpable del desafío que enfrentamos.
En este contexto, la victoria del PP en Galicia, aunque pudiera parecer que aleja el fantasma inmediato de la fragmentación, no debe hacernos perder de vista el riesgo de que, incluso sin la presencia explícita de proyectos secesionistas, nuestra amada España pueda seguir siendo vulnerada por políticas que, en última instancia, sirven a esos mismos propósitos globalistas disfrazados de modernidad y progreso.
Como defensores de la fe, la tradición y la soberanía nacional, nuestro llamado es a la vigilancia y al compromiso activo. No se puede ahora mismo celebrar victorias electorales si estas no se traducen en una verdadera defensa de nuestros valores fundamentales. Es imperativo que, como comunidad, exijamos a nuestros representantes no solo una oposición a los proyectos de desintegración territorial, sino también un rechazo firme a cualquier agenda que busque subvertir el orden natural y cristiano que es pilar de nuestra civilización.
Amigos… nos guste o no… son lo mismo. No lo olviden.
Que esta reflexión sirva como un llamado a la acción, a no conformarnos con lo aparente, y a luchar incansablemente por una España unida, soberana y fiel a su legado cristiano y tradicional. La batalla es ardua, pero la victoria es posible si mantenemos viva la llama de la fe, la esperanza y el amor por nuestra patria.

la ignorancia de los españoles es casi absoluta en cuanto a la agenda 2030, aunque la sufran en sus carnes no se dan cuenta…
Así es