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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

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San Juan Pablo II

Oración de San Juan Pablo II para la Fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María. 8 de septiembre.

 

Hoy, 8 de septiembre, celebramos la Fiesta de la Natividad de la Virgen María. ¡Sí, hoy es el cumpleaños de Nuestra querida Madre! ¡Tengamos, sin falta, un especial momento de oración en este día de hoy, para la Madre de Dios y Madre Nuestra, que tanto nos cuida e intercede por nosotros desde el cielo.

Os dejo, por si queréis aprovecharla, una Oración de San Juan Pablo II en la Fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María, rezada por el Santo Padre el 8 de septiembre de 1980, en la Misa celebrada en Frascati.

¡Madre Nuestra, intercede por tu Iglesia, en estos momentos de especial dificultad!

 

Vicente Montesinos

 

 

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¡Oh Virgen naciente,

esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!

¡Oh Virgen fiel,
que siempre estuviste dispuesta y fuiste solícita para acoger, conservar y meditar la Palabra de Dios, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro precioso que nos han transmitido nuestros padres!

¡Oh Virgen potente,
que con tu pie aplastaste la cabeza de la serpiente tentadora, haz que cumplamos, día tras dÍa, nuestras promesas bautismales, con las cuales hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus seducciones, y que sepamos dar en el mundo un testimonio alegre de esperanza cristiana!

¡Oh Virgen clemente,
que abriste siempre tu corazón materno a las invocaciones de la humanidad, a veces dividida por el desamor y también, desgraciadamente, por el odio y por la guerra, haz que sepamos siempre crecer todos, según la enseñanza de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial!

Amén.

La conveniencia de recibir la Comunión de rodillas. 

El Cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en su intervención en la IV Conferencia Internacional sobre Sagrada Liturgia celebrada en Milán, ha manifestado que “los católicos deberían seguir el ejemplo de San Juan Pablo II, que se arrodilló ante el Santísimo hasta sus últimos días”. 

El Cardenal Robert Sarah

“La vida de Karol Wojtyla estuvo marcada por un profundo respeto a la Eucaristía. Os invito a recordar que al final de su vida de servicio, un hombre en un cuerpo atormentado por la enfermedad, Juan Pablo II no podía sentarse en presencia del Santísimo Sacramento. Obligaba a su cuerpo roto a arrodillarse. Necesitaba la ayuda de otros para doblar las rodillas, y levantarse otra vez”, dijo Sarah. 

“Los católicos deberían seguir el ejemplo de San Juan Pablo II, que se arrodilló ante el Santísimo hasta sus últimos días” (Cardenal Sarah)

El Cardenal guineano habló sobre “la belleza, conveniencia y valor pastoral” de recibir la Sagrada Comunión de rodillas y en la lengua.

“Porque si, como enseña San Pablo, ‘en el nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra y en los abismos’ (Fil. 2:10), ¡cuánto más debemos doblar nuestras rodillas cuando llegamos a recibir al Señor mismo en el acto más sublime e íntimo de la Santa Comunión!”, transmitió el prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

El Cardenal guineano habló sobre “la belleza, conveniencia y valor pastoral” de recibir la Sagrada Comunión de rodillas y en la lengua 

Domingo de la Divina Misericordia. ¡Gracias Señor! 


Estimados hermanos. Hoy, segundo domingo de Pascua, celebramos con gozo el domingo de la Divina Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo.  

Recordemos que Santa Faustina Kowalska fue la anunciadora de esta tan bella devoción, y que a la santa se le dijo como se debía representar, en esa bella imagen de Cristo misericordioso que todos conocemos, y que con tanto ardor difundió e instituyó en devoción su santidad el Papa San Juan Pablo II.

Fue el mismo Papa Santo el que instituyó esta festividad para los segundos domingos de Pascua, y siguiendo agradecidos a Dios su legado, no he podido evitar que mi cabeza y corazón se fueran hoy a ese punto del diario de Sor Faustina Kowalska en el que Jesús, en su Divina Misericordia, que hoy celebramos, le dice a la santa lo siguiente:


Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo: Lo que tú ves [en] realidad, estas almas lo ven a través de la fe. Oh, qué agradable es para Mi su gran fe. Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida, no obstante, en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia. Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe. Oh, cuánto Me agrada la fe viva.


¡Que confirmación en este bello mensaje de la Divina Misericordia, de ese pan vivo que nos espera a diario, que nos da la vida, que nos llena, que nos salva, que nos libera y que nos sana! 

¡Cómo quiso e impulsó nuestro querido San Juan Pablo II la devoción a la Divina Misericordia!

¡Que en la Festividad de hoy y siempre nos unamos a nuestra Santísima Madre la Virgen María en la fidelidad diaria y la unión a Jesús Eucaristía!

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

                                   VICENTE MONTESINOS

¡Hoy hace 12 años que San Juan Pablo II pasó a la casa del Padre!


Luego de un largo sufrimiento, Juan Pablo II fallece el 2 de abril de 2005 a las 21.37 hora de Roma, y en su semblante se refleja la serenidad.
Su cuerpo fue colocado en la Sala Clementina, donde recibió un homenaje de la Curia.

“El Papa de todos se fue y nos dejó inmersos en la tristeza”, decían miles de feligreses congregados en el lugar, quienes, a la vez rompieron en aplausos que se prolongaron por varios minutos.
Juan Pablo II dejó un mensaje escrito con motivo del Regina Coeli, la plegaria mariana que sustituía al Angelus, el que fue leído por el arzobispo Leonardo Sandri en la primera misa después de su muerte.
Parte del mensaje enfatizaba en la necesidad que tiene el mundo de comprender y de acoger la Divina Misericordia de Dios.
El 30 de abril de 2011  féretro de Juan Pablo II fue trasladado de su sepultura en las grutas del Vaticano a la tumba de San Pedro, para posteriormente pasar a la Basílica de San Pedro, donde sería beatificado por el papa Benedicto XVI.
Posteriormente, sería canonizado por el Papa Francisco.
En este domingo, recemos incesantemente pidiendo la protección, el amparo, la ayuda y la intercesión de este gran santo De la Iglesia y del mundo. El santo de la familia, el santo de los jóvenes, el santo de la vida actual, el santo del Rosario, el santo de todo el planeta, el santo de María,el santo de las masas y de cada uno, el santo de la misericordia, el santo de la eucaristía. El grande de Dios.

Con toda la Iglesia decimos:
¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de Satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

VICENTE MONTESINOS

¡Juan Pablo II ya es beato!


Hace escaso minutos Benedicto XVI ha proclamado la fórmula por la que Juan Pablo II ha sido proclamado Beato, delante de más de un millón de personas en la Plaza de San Pedro; y de millones y millones que lo hemos seguido con emoción. La ceremonia continúa ahora con la Eucaristía.

¡Laus Deo!

¡Juan Pablo II será beatificado mañana! ¡Laus Deo!

¡Día grande, día de gloria! ¡Juan Pablo II será beatificado mañana por S.S el Papa Benedicto XVI, sólo 6 años después de su muerte terrena!

Damos gracias a Dios por esta gracia; por esa vida santa que nos ha regalado, y porque Juan Pablo II se dirija ya a los altares.

Rezamos con toda la Iglesia Universal ante tamaño acontecimiento… ¡Cuanta gente ha estado, ha tocado, ha hablado y ha compartido momentos con un SANTO!

¡Pero cuanta más (miles de millones) se ha beneficiado de su bondad y santidad!

Recordamos especialmente hoy a los jóvenes… ¡Sus preferidos! ¡Cuanto bien nos ha hecho!

Mañana Juan Pablo II pasará a ser Beato. Después llegará la canonización.

¡Y seguirá derramando frutos de gracia en abundancia!

¡Laus Deo!

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