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Adoración y Liberación

Por Vicente Montesinos

Categoría

San Juan Pablo II

FIRMA INVITADA: Aborto, esclavitud de la mujer y humanicidio.

Nota del Director: Por su absoluta maestría, acierto e indispensabilidad, me veo impelido a recomendarles vivamente la lectura del siguiente artículo publicado por el Padre Christian Viña en Adoración y Liberación. Dios les bendiga.   Vicente Montesinos

 

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+ Padre Christian VIÑA

El Día Internacional de la Mujer, y el así llamado Paro de mujeres, de este 8 de marzo, encuentra a nuestra colonizada Argentina sumida en una salvaje campaña pro aborto; impulsada por el gobierno (“sin principios de orden moral y natural”, como bien lo describiera nuestro Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer) y sus supuestos opositores. Unos y otros, rejuntados en esta transversalidad funesta de la democracia liberal, se empecinan en debatir lo que, de por sí, está fuera de todo debate: lo sagrado de toda vida humana.

 

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No todo está sujeto a la fugaz e, incluso, antihumana dictadura de circunstanciales mayorías, o de consensos surgidos de masas manipuladas, que se resisten a la razón. El primerísimo derecho a la vida, sin el cual no son posibles los otros derechos humanos –tan reivindicados por la izquierda, hoy más que nunca al servicio del imperialismo demográfico-, jamás podrá depender del antojo, los caprichos y hasta las modas, elevados a dioses intocables, por parlamentos y gobiernos rehenes del Nuevo desOrden Mundial. Curiosa contradicción de quienes se empecinan por definir a los animales como personas no humanas, y les niegan su condición de personas a los humanos…

Eliminada la barrera de la protección de los más débiles e indefensos de la sociedad todo será posible. En una caravana salvaje se sucederán –como ya lo estamos viendo en la Europa agonizante, donde mueren más personas de las que nacen-, otras formas de infanticidio y eutanasia indiscriminados, para niños, jóvenes, adultos y ancianos. Una sociedad que elimina a los más pobres y vulnerables, lisa y llanamente, renunció al sentido y al bien común, ha decretado su propio exterminio; y tiene, por cierto, los días contados… Humillante es comprobar que todo eso se disfraza de absoluta libertad para decidir. Quienes no piensan jamás podrán elegir libremente…

En el colmo del cinismo, los agitadores de la anticultura de la muerte, exhiben cifras exageradas sobre las muertes de las mujeres que abortan. Ocultando, claro está, que en todo aborto, muere una mujer o un varón por nacer; y a veces, también, sus madres. Y apelan, como no podía ser de otra manera, a las mujeres pobres y sus abortos clandestinos.

Quienes como nosotros, los sacerdotes, vivimos entre muchas mujeres pobres sabemos perfectamente que entre ellas es muchísimo menor el número de abortos. Los que menos tienen suelen ser los más cuidadosos de las vidas más frágiles; porque, entre otras cosas, saben por propia experiencia, que para muchos ellos mismos son descartables… ¡Dios llora junto a las mujeres que han abortado; y que nunca encontrarán humano consuelo! Bien sabemos los curas cuánta oración, cuánto amor y cuánta paciencia son necesarios para ayudarlas a sanar esa herida; que, sin el auxilio de la gracia, jamás cerrará del todo…  Por lo demás, legal (según  el derecho positivo) o ilegal, el aborto es y será siempre criminal e ilegal, según la ley natural.

Defender toda vida humana no es algo de católicos fundamentalistas… (¡Gloria a Dios, de cualquier modo, que los católicos seamos valientes y primerísimos soldados de esa causa…!). Defender toda vida humana es algo propio de la naturaleza humana, de su instinto de supervivencia, del sentido común y, claro está, de la razón.

El feminismo totalitario, de clarísimas raíces marxistas, en maridaje con el ultracapitalismo, es ni más ni menos que un hembrismo brutal; enemigo acérrimo de la mujer y el varón. Basta con leer sus consignas: “muerte al macho”, “basta de heteropatriarcado”, “abortá al macho”, y otras sentencias por el estilo, para concluir que lo que se busca es la destrucción de la especie humana. Hoy mujeres y varones somos víctimas de la peor esclavitud: la de aquellos que se creen absolutamente libres, sin darse cuenta de las cadenas y grilletes que los postran…

¡Qué bien nos vendría ese nuevo feminismo, del que habló proféticamente San Juan Pablo II! ¡Cuánto añoramos mujeres que no vean sus hogares como cárceles, ni a sus cuerpos como mera materia absolutamente disponible, ni a los niños como enemigos, a los cuales eliminar!

Felizmente, entre los más jóvenes, los llamados millennials, crece ostensiblemente el número de los provida y profamilia. Quizás por ser ellos mismos las víctimas más estragadas del modernismo, el hippismo, el así llamado Mayo francés, y de todas las lacras que los siguieron… Adolescentes y jóvenes huérfanos con padres vivos; que sufren al ver a sus propios padres reducidos a verdaderas piltrafas… Y que, prácticamente, no han tenido quien les hablara de la pureza, la castidad y la virginidad hasta el matrimonio; como fundamentos de una auténtica educación sexual integral.

Felizmente, incluso entre los más adultos que no se resisten a pensar, crecen los militantes de la vida, el matrimonio y el orden natural. Seguramente porque no quieren que los Soros, los Rockefeller, los Gates, los Zuckerberg, y otros de sus castas, financien con sus dineros esta reingeniería social; que hace a la luz del día, y con el éxtasis de las masas manipuladas, lo que los nazis y los comunistas hicieron en la oscuridad de los campos de concentración…

Felizmente, entre quienes sufren la pérdida de menores y mayores, nietos y abuelos, se va alzando un creciente ejército de  valientes, dispuestos a decirles ¡basta! a los amos del planeta. Son los que aunque no tengan visibilidad –como se dice ahora a las imposiciones mediáticas-, no están dispuestos a dejarse matar por los financistas del mundialismo sin Dios; y, por lo tanto, sin hombre.

Felizmente, en nuestra Hispanoamérica, en buena parte de Estados Unidos, en África, en Asia e, incluso, en Europa, particularmente la oriental, con los países del Grupo de Visegrado, se van multiplicando las voces, los movimientos y las luchas en favor de los niños por nacer. Y en contra del humanicidio abortista, que mata en el mundo, por año, alrededor de sesenta millones de seres humanos; y, en tan solo una década, muchas más personas que todas las guerras juntas de toda la humanidad, de todos los tiempos…    

Que cada uno tome, entonces, su puesto de combate en esta batalla por la vida; que no es ni optativa ni secundaria. Y que, al hacerlo, cierre por un momento sus ojos y evoque a la madre que lo tuvo, y a la abuela que lo cuidó; que, con su maravilloso e irremplazable instinto maternal, guardaron de varones y mujeres con la sola recompensa del deber cumplido. Ellas, por supuesto, no harán ninguna huelga de mujeres. Y seguirán apostando por la vida, el matrimonio y la familia; pese a sufrir los más crueles ataques, el desprecio, y hasta la apostasía estruendosa…

 

La Plata, martes 6 de marzo de 2018

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Oración de San Juan Pablo II para la Fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María. 8 de septiembre.

 

Hoy, 8 de septiembre, celebramos la Fiesta de la Natividad de la Virgen María. ¡Sí, hoy es el cumpleaños de Nuestra querida Madre! ¡Tengamos, sin falta, un especial momento de oración en este día de hoy, para la Madre de Dios y Madre Nuestra, que tanto nos cuida e intercede por nosotros desde el cielo.

Os dejo, por si queréis aprovecharla, una Oración de San Juan Pablo II en la Fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María, rezada por el Santo Padre el 8 de septiembre de 1980, en la Misa celebrada en Frascati.

¡Madre Nuestra, intercede por tu Iglesia, en estos momentos de especial dificultad!

 

Vicente Montesinos

 

 

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¡Oh Virgen naciente,

esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!

¡Oh Virgen fiel,
que siempre estuviste dispuesta y fuiste solícita para acoger, conservar y meditar la Palabra de Dios, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro precioso que nos han transmitido nuestros padres!

¡Oh Virgen potente,
que con tu pie aplastaste la cabeza de la serpiente tentadora, haz que cumplamos, día tras dÍa, nuestras promesas bautismales, con las cuales hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus seducciones, y que sepamos dar en el mundo un testimonio alegre de esperanza cristiana!

¡Oh Virgen clemente,
que abriste siempre tu corazón materno a las invocaciones de la humanidad, a veces dividida por el desamor y también, desgraciadamente, por el odio y por la guerra, haz que sepamos siempre crecer todos, según la enseñanza de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial!

Amén.

La conveniencia de recibir la Comunión de rodillas. 

El Cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en su intervención en la IV Conferencia Internacional sobre Sagrada Liturgia celebrada en Milán, ha manifestado que “los católicos deberían seguir el ejemplo de San Juan Pablo II, que se arrodilló ante el Santísimo hasta sus últimos días”. 

El Cardenal Robert Sarah

“La vida de Karol Wojtyla estuvo marcada por un profundo respeto a la Eucaristía. Os invito a recordar que al final de su vida de servicio, un hombre en un cuerpo atormentado por la enfermedad, Juan Pablo II no podía sentarse en presencia del Santísimo Sacramento. Obligaba a su cuerpo roto a arrodillarse. Necesitaba la ayuda de otros para doblar las rodillas, y levantarse otra vez”, dijo Sarah. 

“Los católicos deberían seguir el ejemplo de San Juan Pablo II, que se arrodilló ante el Santísimo hasta sus últimos días” (Cardenal Sarah)

El Cardenal guineano habló sobre “la belleza, conveniencia y valor pastoral” de recibir la Sagrada Comunión de rodillas y en la lengua.

“Porque si, como enseña San Pablo, ‘en el nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra y en los abismos’ (Fil. 2:10), ¡cuánto más debemos doblar nuestras rodillas cuando llegamos a recibir al Señor mismo en el acto más sublime e íntimo de la Santa Comunión!”, transmitió el prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

El Cardenal guineano habló sobre “la belleza, conveniencia y valor pastoral” de recibir la Sagrada Comunión de rodillas y en la lengua 

Domingo de la Divina Misericordia. ¡Gracias Señor! 


Estimados hermanos. Hoy, segundo domingo de Pascua, celebramos con gozo el domingo de la Divina Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo.  

Recordemos que Santa Faustina Kowalska fue la anunciadora de esta tan bella devoción, y que a la santa se le dijo como se debía representar, en esa bella imagen de Cristo misericordioso que todos conocemos, y que con tanto ardor difundió e instituyó en devoción su santidad el Papa San Juan Pablo II.

Fue el mismo Papa Santo el que instituyó esta festividad para los segundos domingos de Pascua, y siguiendo agradecidos a Dios su legado, no he podido evitar que mi cabeza y corazón se fueran hoy a ese punto del diario de Sor Faustina Kowalska en el que Jesús, en su Divina Misericordia, que hoy celebramos, le dice a la santa lo siguiente:


Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo: Lo que tú ves [en] realidad, estas almas lo ven a través de la fe. Oh, qué agradable es para Mi su gran fe. Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida, no obstante, en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia. Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe. Oh, cuánto Me agrada la fe viva.


¡Que confirmación en este bello mensaje de la Divina Misericordia, de ese pan vivo que nos espera a diario, que nos da la vida, que nos llena, que nos salva, que nos libera y que nos sana! 

¡Cómo quiso e impulsó nuestro querido San Juan Pablo II la devoción a la Divina Misericordia!

¡Que en la Festividad de hoy y siempre nos unamos a nuestra Santísima Madre la Virgen María en la fidelidad diaria y la unión a Jesús Eucaristía!

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

                                   VICENTE MONTESINOS

¡Hoy hace 12 años que San Juan Pablo II pasó a la casa del Padre!


Luego de un largo sufrimiento, Juan Pablo II fallece el 2 de abril de 2005 a las 21.37 hora de Roma, y en su semblante se refleja la serenidad.
Su cuerpo fue colocado en la Sala Clementina, donde recibió un homenaje de la Curia.

“El Papa de todos se fue y nos dejó inmersos en la tristeza”, decían miles de feligreses congregados en el lugar, quienes, a la vez rompieron en aplausos que se prolongaron por varios minutos.
Juan Pablo II dejó un mensaje escrito con motivo del Regina Coeli, la plegaria mariana que sustituía al Angelus, el que fue leído por el arzobispo Leonardo Sandri en la primera misa después de su muerte.
Parte del mensaje enfatizaba en la necesidad que tiene el mundo de comprender y de acoger la Divina Misericordia de Dios.
El 30 de abril de 2011  féretro de Juan Pablo II fue trasladado de su sepultura en las grutas del Vaticano a la tumba de San Pedro, para posteriormente pasar a la Basílica de San Pedro, donde sería beatificado por el papa Benedicto XVI.
Posteriormente, sería canonizado por el Papa Francisco.
En este domingo, recemos incesantemente pidiendo la protección, el amparo, la ayuda y la intercesión de este gran santo De la Iglesia y del mundo. El santo de la familia, el santo de los jóvenes, el santo de la vida actual, el santo del Rosario, el santo de todo el planeta, el santo de María,el santo de las masas y de cada uno, el santo de la misericordia, el santo de la eucaristía. El grande de Dios.

Con toda la Iglesia decimos:
¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de Satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.
Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

VICENTE MONTESINOS

¡Juan Pablo II ya es beato!


Hace escaso minutos Benedicto XVI ha proclamado la fórmula por la que Juan Pablo II ha sido proclamado Beato, delante de más de un millón de personas en la Plaza de San Pedro; y de millones y millones que lo hemos seguido con emoción. La ceremonia continúa ahora con la Eucaristía.

¡Laus Deo!

¡Juan Pablo II será beatificado mañana! ¡Laus Deo!

¡Día grande, día de gloria! ¡Juan Pablo II será beatificado mañana por S.S el Papa Benedicto XVI, sólo 6 años después de su muerte terrena!

Damos gracias a Dios por esta gracia; por esa vida santa que nos ha regalado, y porque Juan Pablo II se dirija ya a los altares.

Rezamos con toda la Iglesia Universal ante tamaño acontecimiento… ¡Cuanta gente ha estado, ha tocado, ha hablado y ha compartido momentos con un SANTO!

¡Pero cuanta más (miles de millones) se ha beneficiado de su bondad y santidad!

Recordamos especialmente hoy a los jóvenes… ¡Sus preferidos! ¡Cuanto bien nos ha hecho!

Mañana Juan Pablo II pasará a ser Beato. Después llegará la canonización.

¡Y seguirá derramando frutos de gracia en abundancia!

¡Laus Deo!

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