Vicente Montesinos

Feliz día, en los sagrados corazones de Jesús y de María; que hoy encomendamos a la intercesión de San Ireneo, sabio padre de la iglesia, combatiente contra la herejía, y defensor de la verdad atemporal y no relativa de Cristo.

Como siempre en estos casos, murió entregando su vida por el Señor, para mayor gloria de Dios.

Él nos alcance la valentía que se espera de nosotros y se refleja en frases como la que hoy os proponemos.

No tiene desperdicio: “Y ni el que posee dotes oratorias entre los que presiden las iglesias, enseñará nada distinto a lo que os hemos dicho, ya que nadie está por encima de su maestro”

Valiente admonición de San Ireneo para que nadie, desde el Papa hasta el último cristiano, se abrogue el derecho a mutar el evangelio de Jesucristo y la verdad atemporal.

¡Cómo nos recuerda San Ireneo a San Pablo!; cuando nos dice: “y si os presentarán otro evangelio distinto al que os hemos predicado, sea un ángel del cielo, o nosotros mismos, sea anatema “.

Unidad de criterio, coherencia, fidelidad a la verdad atemporal, a la sana doctrina, a la tradición, al magisterio, y a las sagradas escrituras.

Justo lo que hoy necesitamos.

¡San Ireneo, ruega por nosotros!

¡Hasta el cielo no paramos!

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