«THE VIGANO TAPES». Transcripción completa de la entrevista y sus 18 partes. No dejen de leerla y compartirla

ENTREVISTA James Henry y Robert Moynihan A S.E. Carlo MariaViganò Agosto – Septiembre 2021. CON ACCESO AL VIDEO DE LAS PARTES 1 a 6

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ENTREVISTA
James Henry y Robert Moynihan
A S.E. Carlo MariaViganò
Agosto – Septiembre 2021

 

1. Excelencia, la pandemia y la crisis de la Iglesia bajo el pontificado de Francisco son motivo de gran preocupación para muchos de los fieles. ¿Cómo juzga la situación actual?

Ahora me parece claro que nos enfrentamos a un asedio tanto en el frente social como en el religioso. La llamada emergencia pandémica se utiliza como un engaño espurio para imponer la vacunación y el pase verde en muchos estados del mundo, y esto sucede simultáneamente y de manera coordinada. Por otro lado, las autoridades eclesiásticas no solo no condenan en lo más mínimo el abuso de poder por parte de los gobernantes de los asuntos públicos, sino que los apoyan en este desafortunado plan y llegan a culpar a quienes no aceptan someterse a la inoculación de un suero genético experimental con efectos secundarios desconocidos y que no da ninguna inmunización al virus. Por no hablar de las implicaciones morales de la presencia de material genético derivado de fetos abortivos, que para un católico constituyen motivo más que suficiente para rechazarlo.

Estamos en guerra: una guerra no declarada abiertamente, no librada con armas convencionales, pero aún así una guerra en la que hay agresores y agresores, verdugos y víctimas, tribunales populares y prisioneros; en el que la violencia se utiliza en formas aparentemente legales para conculcar los derechos de los ciudadanos y creyentes. Una guerra de época, que preludio el fin de los tiempos y la gran apostasía de la que hablan las SagradasEscrituras.

 

2. ¿Cómo se puede explicar esta alianza entre la Iglesia y el Estado para apoyar la narrativa de la pandemia y promover las vacunas?

La alianza no es entre Estado e Iglesia, sino entre Estado profundo e Iglesia profunda,es decir, entre los componentes degenerados de uno y otro.

El Estado tiene como propósito el bonum commune,con respeto a la ley natural y a la ley divina y positiva; la Iglesia tiene como propósito la salus animarum,con respeto a la enseñanzainmutable de Cristo. Está claro que los gobernantes que exponen a la población a la experimentación sin base científica, incluso ante la evidencia de la ineficacia de la vacuna y el daño que conlleva en quienes la han recibido, no persiguen el bien común. Y es igualmente evidente que la jerarquía eclesiástica en la medida en que se presta a apoyar esta masacre planeada en todo el mundo es cómplice de un crimen contra la humanidad y más aún de un pecado muy grave contra Dios. El Sanedrín bergogliano es claramente orgánico al gran plan Reset: por un lado porque persigue metas que nada tienen que ver con los objetivos de la Iglesia Católica; por otro lado, porque espera que su complicidad le aporte alguna ventaja política y económica de vista de nuevos arreglos.

Esta complicidad criminal está ahí para que todos la vean y se demuestra aún más por la obsesiva campaña de vacunación de Bergoglio, quien a través del chantaje moral quiere imponer a todos la inoculación del suero genético experimental. En los últimos días, ha llegado a involucrar como testimonios en esta vergonzosa propaganda a cardenales y obispos del norte al sur del continente americano, incluido el arzobispo de Los Ángeles y presidente de la USCCB, Mons. Gómez (aquí). Ellos también tienen la responsabilidad más grave por un crimen de lesa humanidad. Esta escandalosa esclavitud de los prelados a la infernal agenda globalista sólo es superada por las recientes diatribas heréticas del propio Bergoglio (aquí).

 

3. ¿Cuál es el precio que la iglesia de Francisco se encuentra pagando por su respaldo a la narrativa dominante?

La esclavitud de la Santa Sede y de todos los órganos periféricos a la narrativa pandémica es el pretium sanguinis de una traición escandalosa, que vea las Jerarquías comoeclesiásticas -con pocas excepciones- completamente orgánicas al plan globalista de la élite, y no solo en la cuestión de la salud, sino también y sobre todo por lo que concierne al Gran Reinicio y a todo el sistema ideológico en el que se basa. Para hacer esto, tuvo que apóstata la doctrina, negar a Cristo y deshonrar a Su Iglesia.

El ecologismo maltusiano, el ecumenismo irenistacomo preludio de la constitución de la religión universal,la cuarta revolución teorizada por Klaus Schwab y las familias de las finanzas internacionales encuentran en Bergoglio no un espectador neutral -lo que ya sería inaudito-, sino incluso un celoso cooperador, que abusa de su autoridad moral para apoyar el proyecto de disolución de la sociedad tradicional, mientras persigue ad intra el proyecto de demolición de la Iglesia, para sustituirla por una organización filantrópica de inspiración masónica. Y es escandaloso, además de una fuente de gran dolor, ver que ante este caos despiadado y cruel la mayoría de los obispos guardan silencio, de hecho se alinean obedientemente portemor, interés o ceguera ideológica.

Por otro lado, la Jerarquía actual proviene de la escuela conciliar y fue formada y elegida en vista de esta evolución. Además del Episcopado, todas las órdenes religiosas, universidades e institutos católicos han sido ocupados por quintas columnas desdeel Concilio, que han formado a generaciones de clérigos, políticos, intelectuales, empresarios, banqueros, profesores y periodistas adoctrinando a la ideología progresista. Y como lo ha hecho la izquierda en la esfera política y cultural, así los Innovadores han condenado al ostracismo a cualquier voz de disidencia, alienado a los no alineados, expulsado a los refractarios.

La persecución que estamos presenciando hoy no es diferente de la de décadas pasadas: solo se ha extendido a las masas, mientras que anteriormente se centraba en los individuos y la clase dominante – y esto se aplica tanto al mundo civilizado como al eclesiástico – confirmando el pactum sceleris entre el estado profundo y la iglesia profunda. Me parece que en esta conspiración el papel de los jesuitas fue decisivo, y no es casualidad que por primera vez en la historia un religioso de la Compañía de Jesús se sentara en el Trono de Pedro, en violación de la Regla establecida por San Ignacio de Loyola.

 

4. En su opinión, ¿cómo encaja el reciente Motu Proprio Traditionis custodes en el contexto de lo que está sucediendo a nivel mundial?

La decisión de abolir la liturgia tradicional, que en 2007 fue devuelta a la Iglesia por Benedicto XVI, no es un hecho en sí mismo y debe contextualizarse en una perspectiva más amplia. Bergoglio actúa en dos frentes: uno ideológico, con el que quiere evitar cualquier expresión de disidencia respecto al fracaso del nuevo curso conciliar; uno de naturaleza espiritual, dirigido a evitar la propagación del bien objetivo del Santo Sacrificio de la Misa para favorecer a aquellos que ven en esa Misa un terrible obstáculo para el establecimiento del Nuevo Orden – Novus Ordo Saeculorum – es decir, del reinado del Anticristo.

No es posible creer que Bergoglio no tenga claras las consecuencias derivadas de su decisión, o que no se dé cuenta de que privar a la Iglesia de la Misa apostólica representa una ayuda a los enemigos de Cristo y al diablo mismo. Es como si, en medio de la batalla, el comandante de un despliegue ordenara a sus soldados luchar contra los tanques usando hondas, colocando las armas más efectivas que permitirían la victoria sobre el oponente.

Estoy convencido de que los fieles, numerosos sacerdotes y algunos obispos están empezando a comprender que la cuestión de la Misa tradicional no termina en una simple diferencia de opinión en asuntos litúrgicos, y por esta razón se preguntan cómo es posible que Bergoglio muestre tanta furia por un rito sacrosanto y milenario, si no ver en él una amenaza para la realización del plan globalista que él apoya. Por la gracia de Dios, el destino de la Iglesia no está en manos del argentino, sobre cuyos restos ya se mueven los buitres vaticanos.

 

5. ¿Cuál podría ser la respuesta de ciudadanos y fieles?

Nos encontramos atrapados en uncallejón sin salida,en un callejón sin salida, del que no podemos salir hasta que lo reconozcamos por lo que es. Si pensamos que la crisis actual se puede resolver recurriendo a la autoridad civil o religiosa como si estuviéramos en condiciones de relativa normalidad, todavía no entendemos que la responsabilidad de esta crisis radica precisamente en la traición de los que están en la autoridad. No podemos pedir justicia por un mal sufrido, si el juez que tiene que condenar a quienes vulneran nuestros derechos es su cómplice. No podemos recurrir a los políticos para que se revoque la violación de las libertades fundamentales, si son ellos los que votan por estas violaciones en los parlamentos porque obedecen a quienes les pagan o los chantajean. Y no podemos pedir a los obispos, y mucho menos a la Santa Sede, que protejan los derechos de los fieles, cuando los obispos y el Vaticano consideran que nuestra petición es una amenaza para el poder que tienen y para la ideología fallida que defienden.

 

6. ¿No le parece que estas palabras suyas pueden sonar como una invitación a la desobediencia?

El católico está naturalmente orientado al orden, al respeto de la autoridad y la jerarquía, porque este orden y esta autoridad emanan de la sabiduría de Dios y son necesarios para el gobierno tanto de los asuntos públicos como de la Iglesia.

Pero precisamente porque la autoridad de los hombres proviene de Dios, el católico -como todo ciudadano en general- no puede aceptar que sea usurpada por quienes se fijan metas opuestas a aquellas para las que está constituida. El Señor ha puesto a la cabeza de la Iglesia al Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, designándolo como su propio Vicario, porque alimenta a las ovejas que le ha confiado, no porque las disperse, de lo contrario habría elegido a Judas y no a San Pedro; Del mismo modo, la autoridad de los gobernantes temporales encuentra su legitimidad en el buen gobierno, no en esclavizar a los ciudadanos, en obligarlos a hacer el mal, en impedirles perseguir el fin cercano que es la vida honesta y el fin último que es la salvación eterna. Si la autoridad falla en sus deberes, y de hecho los traiciona y los subvierte, ya no tiene derecho a exigir la obediencia de sus súbditos.

La obediencia, que es una virtud ligada a la Justicia, no consiste en una sumisión acrítica al poder, porque al hacerlo degenera en servilismo y complicidad con quienes hacen el mal. Nadie puede imponer obediencia a órdenes inherentemente malas, ni reconocer autoridad a aquellos que abusan de ellas para consentir el mal. Así, aquellos que se resisten a una orden ilegítima aparentemente desobedecen a quienes la imparten, pero obedecen a Dios, cuyo poder es ejercido sin embargo por la autoridad vicaria contra su fin, es decir, contra Dios mismo.

 

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7. Pero, ¿no debemos defender y respetar la autoridad en cualquier caso, según la advertencia de San Pablo (Rom, 13)?

San Pablo era un ciudadano romano, y como tal tenía ante sí el ejemplo de un poder regulado por leyes que luego formaban la base de la ley de los Estados occidentales y que también fueron hechas suyas por la Iglesia. La autoridad que nos gobierna hoy, por otro lado, ha borrado milenios de civilización grecorromana y cristiana, devolviéndonos a la barbarie de los asirios, a la ausencia de leyes y principios absolutos a los que incluso la autoridad misma está obligada a conformarse. Quienes ostenta el poder se presentan como representantes del pueblo, pero en realidad actúan contra el pueblo, sin ninguna restricción, sin límites ni desde arriba -ya que han borrado el origen divino del poder de los gobernantes- ni desde abajo, ya que no permiten a los ciudadanos elegir a sus representantes salvo cuando tengan la certeza de que pueden manipular el voto en su beneficio.

Quisiera subrayar esta barbarie de la ley, que en mi opinión es la causa de la crisis de autoridad, su perversión y su descarada arrogancia. Estos tiranos, atrincherados en sus palacios custodiados por guardias armados, se comportan como Senaquerib, deificando en sí mismos laautoridad, en un delirio de omnipotencia que les garantiza la disponibilidad de medios financieros, políticos y mediáticos.

Y lo que es desconcertante es que las masas se dejen tiranizar, precisamente en una época que ha hecho de la Revolución uno de los temas clave de la modernidad, hasta el punto de introducir sus principios en el recinto sagrado con el Vaticano II. Para una mirada genuinamente católica, sin embargo, el caos se manifiesta tanto en la autoridad de rebelión como en la obediencia servil a la autoridad maligna,en una subversión que tenemos hoy ante nuestros ojos y que nos deja incrédulos en su arrogancia anacrónica.

 

8. ¿Cómo podemos resistir concretamente estos abusos?

En el ámbito civil, cualquier cooperación con la narrativa actual de la pandemia, y con la emergencia climática que pronto será reemplazada, debe ser rechazada. Ignorar las normas que son ilegales o que exponen a los ciudadanos a riesgos concretos para su salud es moralmente permisible y, en ciertas circunstancias, un deber. De ninguna manera se puede poner en peligro la vida y la salud de uno y la de sus hijos, incluso ante la amenaza de represalias; porque en ese caso nuestra connivencia nos haría culpables ante Dios y merecedores de Sus castigos. De ninguna manera podemos aceptar la administración de sueros genéticos experimentales, para empaquetar a los niños que han sido asesinados en el tercer mes de embarazo: su sangre recaería sobre quienes los reciben, así como sobre quienes los producen y quienes los imponen. Bajo ninguna circunstancia se debe tolerar que una pseudopandémica, cuyas víctimas son inferiores en número a las víctimas de las supuestas vacunas, se convierta en una coartada para imponer controles y limitaciones a las libertades naturales y los derechos civiles. Y si los medios de comunicación, subordinados al poder y cómplices de esta conspiración, censuran toda voz disidente, esto debería persuadirnos de que la sociedad distópica descrita por Orwell se está realizando ahora siguiendo un guión preciso, bajo una sola dirección: lo denuncié en mi Llamamiento del año pasado, para releer que nadie, hoy, puede acusarme de haber lanzado alarmas injustificadas.

No olvidemos que desde 2010 la Fundación Rockefeller ha prefigurado cuatro escenarios para estos años, uno de los cuales fue el paso de bloqueo pandémico. Para todos estos escenarios, se han estudiado hojas de ruta, y es inquietante ver cómo el relacionado con la pandemia se ha desarrollado esencialmente según lo planeado (cf. Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollointernacional, aquí). Los miles de incendios provocados en todo el mundo estos días están proporcionando a los principales medios de comunicación el pretexto para gritar sobre la emergencia climática, en nombre de la cual ya nos están advirtiendo que tendremos que prepararnos para nuevos confinamientos y nuevas formas de limitación de nuestras libertades y derechos. Pero luego estará el ciberataque global o la crisis económica, ya estudiada y planificada y de la que vemos las primeras señales. Todas estrategias que tienen como objetivo el ataque al individuo -aislado y afectado en su emocionalidad, en sus ritmos cotidianos, en su obra- y a la masa de forma indiferenciada y anónima.

Los disidentes, es decir, aquellos que no aceptan ser convertidos en conejillos de indias y ver y diezmar a la población mundial convirtiéndola en una masa de enfermos crónicos, deben entender que la desobediencia es tan necesaria como y más de lo que era en la época de otras dictaduras del siglo pasado. Es desconcertante que, después de haber construido la retórica de la posguerra sobre el antinazismo, nadie vea que las mismas discriminaciones que hicieron posible los campos de concentración se repitan de una forma más despiadada. Uno se pregunta si los regímenes totalitarios del siglo XX no fueron un experimento preparatorio de lo que está sucediendo hoy, comenzando con el estado de Israel.

 

9. ¿Podría darnos un ejemplo, Su Excelencia?

Creo que es importante abrir los ojos de la gente mostrándoles el engaño al que nos enfrentamos. Un engaño que se basa en premisas falsas, ingeniosamentecreadas e impuestas de manera dogmática, para legitimar falsas soluciones ya planificadas e implementadas.

Se suponía que la pandemia iba a servir para imponer un control social que en condiciones normales habría sido rechazado con desdén por las masas, pero que gracias al terrorismo mediático y a la complicidad de médicos, políticos, magistrados y agentes de la ley se podría introducir en muchos estados y en las propias instituciones eclesiásticas: en Santa Marta no se puede comer en la cantina sin pase verde y en muchas escuelas y universidades católicas se requiere la vacuna de todo el personal. y estudiantes. Pronto nos pedirán el pasaporte de vacunación para viajar, para entrar a las oficinas públicas, para votar y para entrar a la iglesia.

Quiero ser muy claro en este punto: sin entender la dimensión del problema, sin reconocer a sus autores y discernir sus propósitos, nunca podremos salir de él. Porque el Señor, para acudir en nuestra ayuda, quiere que reconozcamos el mal que nos oprime, que entendamos cuáles son las causas, para que luego podamos pedirle perdón y hacer penitencia. Y la causa de este infierno en la tierra es haber abandonado a Dios, negándolo en Su señorío temporal y espiritual, usurpando Su corona para dársla al Enemigo. Cuando entendemos que la sociedad actual, en su delirio de poder pisotear la Cruz de Cristo, se ha convertido en esclava de Satanás, sólo entonces podremos invocar la misericordia de Dios e implorar Su intervención.

 

10. ¿Cuáles son los poderes que mueven las filas de este asalto a la civilización occidental y al cristianismo?

La respuesta es demasiado simple. En primer lugar, como cristianos, sabemos que esta guerra de época está siendo librada por Satanás, el enemigo de la humanidad. Detrás de los operadores de la iniquidad siempre está y sólo él, asesino desde el principio. No importa si los cooperadores de este plan son las compañías farmacéuticas o las altas finanzas, las organizaciones filantrópicas o las sectas masónicas, las facciones políticas o los medios corruptos: todos ellos, conscientes o no, colaboran en la obra del Diablo.

El pecado, la enfermedad y la muerte son la marca inconfundible de su obra. El pecado, la enfermedad y la muerte no como un mal que hay que curar, sino como una respuesta miserable, como el único remedio presunto para la vida y la salud material y espiritual de los hombres. De hecho, como normalidad para aquellos que ya no viven en la economía de la redención, sino en la esclavitud de Satanás que quiere hacer que los efectos del pecado original sean irreversibles y el Sacrificio de Cristo ineficaz. Hasta el punto de que hemos llegado a considerar a los sanos como enfermos potenciales, como engrasadores, como propagadores de la muerte; y viceversa, los vacunados -que son contagiosos- como los únicos presuntamente sanos. Hasta el punto de que los propios clérigos se atreven a antepuestar la salud del cuerpo al deber de administrar los sacramentos y celebrar la Misa: la cobardía objetiva de muchos sacerdotes y obispos, durante los últimos confinamientos, ha sacado a la luz un panorama sombrío de temor, incluso de traición, y falta de fe entre los miembros del clero que muestra, si alguna vez hubo necesidad, las proporciones del daño causado por la revolución conciliar.

Porque este es el absurdo de lo que venimos viendo pasar desde hace un año y medio: la respuesta a una gripe estacional ha consistido en la prohibición de tratamientos efectivos, y en la imposición de terapias experimentales con nuevas tecnologías genéticas que, sin curar las consecuencias del virus, provocan modificaciones genéticas y efectos secundarios, infartos y miocarditis, muertes de personas por lo demás sanas o que podrían sanar con los tratamientos disponibles. Y a esto se suma, como un ritual infernal, el recurso al suero genético hecho con fetos abortados, como para renovar en clave de salud los sacrificios humanos de los paganos, propiciando con vidas inocentes la llegada del Nuevo Orden. Y mientras que el bautismo cristiano libera el alma del pecado y la convierte en una hija sacramental de Dios, el bautismo satánico marca a aquellos que lo reciben con la marca de la Bestia.

Cómo los católicos, sin ningún escrúpulo de conciencia, pueden someterse a la vacuna como una especie de bautismo satánico, sigue siendo una pregunta a la que habrá que dar una respuesta. Ciertamente, décadas de cancelación sistemática de la Fe y la Moral en los fieles, en nombre de un diálogo con el mundo y con la modernidad, han permitido a las almas perder toda referencia sobrenatural, dejándose embotar por un sentimentalismo sin forma que no tiene nada de católico. La castración de las almas tuvo lugar en el momento en que el certamen cristiano contra el mundo, la carne y el diablo fue pervertido en una retirada indecorosa, incluso en una vil deserción. Como soldados de Cristo, muchos se han encontrado a sí mismos como cortesanos afeminados del adversario.

10bis. Su Excelencia, ¿no le resultaposible decir que la vacunación representa una especie de bautismosatánico que puede sonar un poco fuerte para muchos católicos que se han permitido ser convencidos, de buena fe, de recibir la vacuna?

Le agradezco que me haya hecho esta pregunta, que me permite aclarar mis pensamientos y animar a los fieles que, por diversas razones, han sido vacunados.

Mi declaración sobre el simbolismo satánico de la vacuna y el hecho de que puede representar una «marca de la Bestia» se refiere a las intenciones de aquellos que decidieron crear una pandemia para poder usarla maliciosamente como pretexto para el logro del Gran Reinicio en preparación para el establecimiento del Nuevo Orden Mundial. Es la élite luciferina la que le da esta connotación casi esotérica a la vacuna, así como atribuye rasgos rituales y litúrgicos a toda la pandemia. La mía quiere ser una hipérbole, dirigida a resaltar los aspectos más inquietantes de toda la pandemia farsa.

Por el contrario, los simples fieles que, incluso por consejo de su párroco o director espiritual, o bajo la presión de los medios de comunicación y las instituciones de salud, se dejan convencer de la inoculación no tienen culpa, ni se les puede atribuir la gravísmica responsabilidad de querer, con esa vacuna, apóstatas de la Fe Católica y ser marcados con la «marca de la Bestia». También hay que recordar que, como también ha sucedido con las personas que conozco y con algunos de mis familiares, la administración de suero genético a menudo se ha impuesto mediante chantaje o coerción, condicionando a las personas a poder utilizar ciertos servicios, a poder acceder a ciertos lugares o incluso, como sucede hoy en Italia, a poder trabajar solo si está en posesión de un pasaporte sanitario y si ha recibido la llamada vacuna. Muchos sacerdotes, para ejercer su ministerio y poder acceder a las instalaciones hospitalarias o refugios para administrar los sacramentos, también se han visto obligados a vacunarse, a menudo por orden de su obispo.

Es desconcertante que la Congregación para la Doctrina de la Fe se haya prestado para actuar como caja de resonancia para la iglesia profunda y su cabeza, en un momento en que una intervención aclaratoria precisa e inequívoca habría sido necesaria y diligente. En cambio, vemos cuán rápido la SFAO se apresuró a dar legitimidad moral a los medicamentos experimentales sin siquiera conocer sus componentes, ya que están cubiertos por el secreto industrial; con qué facilidad se ha declarado moralmente aceptable el uso de líneas celulares derivadas de abortos, distorsionando la enseñanza católica con el único propósito de complacer a Bergoglio y a la narrativa pandémica. «Muchasherejías morales de nuestro tiempo también contienen citas de Santo Tomás y otros Doctores de laIglesia», mons. Athanasius Schneider en un discurso reciente(aquí). Esta precipitación , en perfecta sincronía con el clima de emergencia que ha legitimado incluso en las autoridades civiles desafortunadas decisiones, bajo la presión de la industria farmacéutica – ha significado que la Nota de la Congregación sea omisiva e incompleta, porque no tiene en cuenta los graves efectos secundarios del suero genético, a corto y largo plazo. La Congregación guarda silencio sobre los abortos inducidos a madres embarazadas, que han aumentado exorbitantemente; guarda silencio sobre el riesgo de esterilidad inducida por suero; guarda silencio sobre las graves patologías y muertes que provoca en niños y jóvenes, que además son los menos expuestos al riesgo de hospitalización por Covid. Finalmente, la nueva tecnología de ARNm utilizada por primera vez por los sueros disponibles significa que no podemos hablar propiamente de «vacunas», sino de medicamentos o terapias, que son claramente dañinos e ineficaces; y nadie puede decir cuáles serán las modificaciones genéticas causadas por la inoculación de la proteína Spike. La probada ineficacia de las vacunas les priva de la legalidad inicialmente reconocida por la Congregación, ya que el peligro al que está sometido el paciente es desproporcionado en relación con el beneficio -mínimo o inexistente- que inicialmente deberían haber asegurado. A pesar de todos estos argumentos, Bergoglio se ha convertido en un testimonio activo de las vacunas, demostrando con este respaldo el vínculo intrínseco que une a la iglesia profunda y al estado profundo. Es necesario que la Congregación para la Doctrina de la Fe, si no quiere perder totalmente su autoridad, se pronuncie de nuevo, a la luz de los datos ahora disponibles y de la evidencia científica ahora reconocida por la comunidad científica, incluso si es censurada por los medios de comunicación.

Las implicaciones del suero genético son esencialmente morales, y como tales no pueden considerarse marginales, incluso si el ejercicio normal de las actividades diarias de las personas o la posibilidad de ejercer el ministerio de uno para los sacerdotes depende de ellas. Dice mi hermano Mons. Schneider:»Un rechazo intransigente e inequívoco de cualquier colaboración con la industria fetal es análogo al rechazo intransigente de cualquier colaboración con la adoración de ídolos o la estatua del Emperador por parte de los cristianos en los primeros siglos». Pero, ¿qué intransigencia podemos esperar, cuando Bergoglio acusa de rigidez y fundamentalismo a quienes quieren permanecer fieles al Magisterio y no pierde la oportunidad de burlarse e insultar a quienes no aceptan las desviaciones que impone con odioso autoritarismo?

Sin embargo, me gustaría recordar a aquellos que se han vacunado que, cuando hay una falta de conciencia de la naturaleza del suero genético experimental o donde se ha confiado en la autoridad civil y eclesiástica de buena fe, creo que de ninguna manera el creyente individual debe sentirse «culpable» de haber sido vacunado. De hecho, la doctrina nos enseña que todo acto llevado a cabo sin previo aviso y sin consentimiento deliberado no puede considerarse moralmente pecaminoso: esto también se aplica en el caso específico de las llamadas vacunas.

Queda la graís misma responsabilidad moral de quienes, constituidos en autoridad, han ejercido presión sobre sus súbditos -tanto en el ámbito civil como eclesiástico- para convencerlos de que se va vaciten. Las consecuencias para la salud de cada uno, incluyendo muertes y deficiencias permanentes, pesan como piedras en la conciencia de las autoridades sanitarias y aún más de la jerarquía eclesiástica, que tendrá que responder ante Dios por sus propias faltas y por las que han hecho cometer a sus súbditos.

Oremos para que el Señor preserve a Sus hijos de esos daños que, con levedad culpable o, peor aún, con complicidad criminal han sido causados a tantas personas inocentes, que han confiado en la autoridad y la palabra de aquellos que son responsables respectivamente de la protección de la salud del alma y del cuerpo.

 

11. ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta la Iglesia hoy en día?

El humo de Satanás entró en la Iglesia hace más de sesenta años, con el Concilio, y yo diría incluso antes: la revolución del Vaticano II fue posible porque fue preparada y organizada en detalle, durante décadas, por traidores infiltrados en la Curia Romana, diócesis, universidades, seminarios, órdenes religiosas. Una obra de infiltración que ha encontrado a los líderes de la Iglesia inertes y desprevenidos, ebrios por los vientos de la novedad, inadecuados ante los desafíos de la sociedad moderna, sufriendo de un sentimiento de inferioridad que les ha llevado a creer que están fuera de tiempo y pasados de moda. Y esto, debemos reconocerlo, encuentra su causa principal en la falta de una visión sobrenatural, en haber descuidado la vida de la Gracia en favor de un activismo disipado, de un apostolado estéril precisamente porque no se nutre de la oración y no se nutre de la Caridad, que es el amor de Dios.

Lo mismo sucede hoy, ante una opresión pseudocanónica con la que se imponen limitaciones ilegítimas a un rito que, aun considerando su antigüedad, está en sí mismo exento de cualquier posibilidad de abolición.

El problema de la Iglesia conciliar, que como he dicho varias veces se superpone con la Iglesia de Cristo cuando la luna se superpone al sol durante un eclipse, es que quería llegar a un acuerdo con el mundo, cuando el Evangelio nos enseña que nuestro destino debe ser odiado y perseguido porel mundo:»Si el mundo te odia, sabed que delante de vosotra me odiaba»(Jn 15,18). «Sime persiguieron, también te perseguirán a ti»(Jn 15,20). «Undiscípulo no es superior al amo, ni un siervo superior a su señor»(Mt 10:24). La jerarquía conciliar sucumbió a la tentación de elegir el cómodo camino del diálogo, en lugar de seguir valientemente el camino de la Cruz, y esto la llevó a renunciar al anuncio del Evangelio, adulterándolo, adaptándolo al espíritu del mundo. No olvidemos que Satanás es llamado «príncipede este mundo»por Nuestro Señor(Jn 12:31 y 16:11).

Sin embargo, ante el colosal fracaso de esta llamada «primavera conciliar», se insiste con obstinación tetragonal en un camino que ha demostradoser suicida. Si el Vaticano II hubiera al menos aumentado el número de fieles, uno podría criticar el método, pero al menos reconocer el beneficio numérico, si no cualitativo. Por otro lado, la llamada «apertura» del Concilio no convirtió a un solo hermano separado, provocando por otro lado el abandono de un número exorbitante de fieles. Los que permanecen hoy en la Iglesia tienen un conocimiento de la Fe que casi siempre es incompleto, incompleto y erróneo; su vida espiritual es pobre, si no completamente ausente; el estado de Gracia es aniquilado y descuidado.

¿Dónde está – me pregunto – este éxito rotundo del Vaticano II, sobre la base del cual debemos continuar en el camino que ha emprendido, después de abandonar el camino real que los Romanos Pontífices siguieron hasta Pío XII? Incluso una evaluación humana sería suficiente para comprender el fracaso de la ideología conciliar y la necesidad de reparar el error cometido.

Y debemos preguntarnos – tal vez de manera despiadada, pero aún así honesta y realista – si la supuesta renovación no fue más que un pretexto, detrás del cual se escondía la lúcida y maliciosa intención de destruir la Iglesia de Cristo y reemplazarla con su falsificación: una intención ciertamente no entendida ni compartida por la mayoría de los obispos, pero que emerge clara y evidentemente en la acción de unos pocos traidores, organizado y eficiente. No es casualidad que hablen de la antigua religión y de la antigua Misa,en antítesis de la nueva religión conciliar y de la nueva Misa Reformada. Ese surco, que deliberadamente cavaron usando el Concilio como arado, hoy se muestra real, como un discrimen que separa lo que es católico de lo que ya no es católico, quién es católico de quien ya no quiere serlo.

 

12. ¿En qué, Excelencia, difiere la Iglesia conciliar de la Iglesia Católica?

El problema de la Iglesia conciliar radica en haber hecho suyas las demandas revolucionarias, negando la realeza de Cristo y transfiriendo -al menos en palabras- la soberanía al pueblo, al que la élite clerical le ha hecho creer que puede elegir qué verdades rechazar y qué nuevos dogmas inventar. Y observo que, al igual que ha sucedido en los asuntos públicos, incluso en la esfera eclesiástica el poder ha sido usurpado por nuevas entidades con fines opuestos a aquellos para los que se constituye la autoridad; y siempre considerando al pueblo como una masa para ser manipulada y sometida. Las formas en que se impuso la reforma litúrgica no son diferentes a aquellas con las que hoy se nos impone el paseverde: siempre por nuestro propio bien, siempre porque hay quienes deciden por nosotros, siempre diciéndonos mentiras para ocultar las verdaderas intenciones.

Si el bien de las almas fuera el propósito de estas personas, tendrían que arrepentirse desde el principio, mirando con horror el desastre que había ocurrido. Pero si el objetivo es precisamente el desastre, se entiende el odio y la aversión a todo aquello que busca limitarlo y reparar el daño. En esta perspectiva, persevera diabolicum. Y se aplica tanto a la obstinación en el Consejo, como a la de la pandemia farsa.

13. Muchas personas tienen una visión positiva de la iluminación,pero pocos saben que en ese momento el término iluminación era sinónimo de Ilustración y que está conectado a la misma fuente ideológica que la masonería. ¿Podría explicar la relación de la Ilustración con la masonería?

La masonería es el cuerpo místico de Satanás, porque Satanás es la entidad a la que adora en los grados más altos de iniciación. La iluminación que promete a sus miembros es someterlos al culto de un Gran Arquitecto que muestra sus rasgos infernales solo cuando uno ya no es capaz de retroceder. La Ilustración, como otros movimientos filosóficos, fue el instrumento cultural e ideológico con el que la masonería corrompió a las élites europeas y movilizó a las masas a la autoridad rebelde bajo la autoridad de los soberanos y los romanos pontífices. Las numerosas encíclicas que condenan a la infame secta demuestran la sabiduría de la Iglesia y la lucidez de juicio de los Papas, así como revelan la infiltración y complicidad de la Jerarquía conciliar.

 

14. Pero la iluminación también está vinculada a las filosofías orientales.

Las filosofías neopaganas y las corrientes espiritualistas orientales han insinuado en nuestra sociedad una evaluación positiva de conceptos que son originalmente de matriz gnóstica y masónica. No es casualidad: muchos de estos movimientos no son más que la declinación religiosa de los principios filosóficos de la Ilustración, el relativismo, el subjetivismo, el liberalismo y todos los errores modernos. Así, la iluminación del Buda, que consiste en una especie de conciencia de su propia divinización o su propia anulación en el todo panteísta, encuentra su contraparte en la blasfema Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que se convierte en el centro del mundo, después de haber derrocado a Jesucristo.

La verdadera religión defiende la individualidad del individuo en su relación íntima con su Creador, Señor y Redentor y en sus relaciones con sus semejantes. En la nueva concepción antropocéntrica, en cambio, el individuo se anula a sí mismo en una masa indistinta, en la que el Estado es señor y amo de los ciudadanos; y esto sentó las bases para el socialismo, el comunismo, el nazismo y hoy el globalismo transhumanista. No escapará al hecho de que, consistentemente, el enfoque antropocéntrico y comunitario es el sello distintivo del Novus Ordo Missæ,en marcado contraste con la visión teocéntrica de la Misa tradicional.

Quisiera recordar que el budismo, en particular el de la Soka Gakkai Internacional, representauna especie de versión oriental del pensamiento conciliar ecuménico, y no es de extrañar que su fundador, Hiromasa Ikeda, colaborara con Aurelio Peccei y el Club de Roma precisamente para dar al movimiento una impronta religiosa que predispusiera a sus seguidores a los principios masónicos y globalistas. imbuidos de panteísmo ecológico y pacifismo, hoy hechos suyos por la iglesia bergogliana(aquí). Todos los principios profesados por la Soka Gakkai coinciden con los del globalismo y el Nuevo Orden Mundial, tomando prestado significativamente también el léxico(aquí). También es interesante notar que la Soka Gakkai representa una «herejidad» del budismo tradicional, al igual que la religión conciliar con respecto al catolicismo romano. Cuando el proyecto de la Religión Universal se haga realidad, los fieles de las religiones que no acepten la visión masónica y globalista serán excluidos. Pero ya ahora vemos un verdadero desnatamiento, por así decirlo, entre progresistas y fundamentalistas.

 

15. ¿Eran auténticas las promesas de la Ilustración, principalmente libertad, fraternidad e igualdad, o eran engaños para corromper y subvertir a las monarquías, la aristocracia y la Iglesia?

Como todo lo que no viene de Dios, el pensamiento ilustrado es también mendaz y falso, ya que promete un paraíso irrealizable en la tierra, una utopía humana basada en un inmanentismo que contradice la realidad objetiva de un Dios personal y trascendente. Los principios de la Ilustración son quimeras, falsificaciones grotescas: la libertad masónica es licencia, la hermandad es un vínculo entre conspiradores contra Dios, la igualdad es un miserable aplanamiento de la individualidad y la desafección del orden social y religioso. Y también es significativo que precisamente aquellos que propagan la igualdad, consideren la pertenencia a la logia masónica como una condición de privilegio que los coloca en una posición de superioridad moral sobre la masa de los no iniciados.

 

16. ¿Cómo los principios revolucionarios inspirados por la masonería condujeron a la creación del estado moderno? ¿Cuál es el siguiente paso en su objetivo, un estado mundial o un gobierno mundial?

El Estado moderno nació de la conspiración política, social y religiosa de las sectas masónicas, que querían borrar la realeza de Nuestro Señor primero de la sociedad civil con la Revolución Francesa, y luego de la Iglesia con el Vaticano II. El concepto mismo de democracia y soberanía popular, además de ser un engaño para el pueblo, nació en clave anticatólica y anticristiana, en clara antítesis del poder de los Soberanos como expresión vicaria del poder de Dios sobre los asuntos públicos.

En el orden cristiano, el SúperNo es el lugarteniente de Cristo en las cosas temporales y su autoridad se mueve dentro de los límites de la Ley Natural, la Ley Divina y la ley positiva que debe expresar. El concepto de bonum commune está inextricablemente ligado a la Ley Natural y a la Verdad revelada, y como tal es siempre y en todas partes para ser verdad; mientras que en el estado moderno el bien es decidido por las masas, sobre la base de al menos una aparente mayoría numérica o, como es el caso hoy, en la paradoja de una minoría más organizada que se impone ideológicamente, gracias a la complicidad de los medios de comunicación y los potentados económicos.

El plan infernal de borrado del cristianismo no podía separarse de la destrucción de las Monarquías Católicas, como ha ocurrido en los últimos dos siglos y medio. Y en ausencia de principios inmutables que regulen la vida de los ciudadanos según la moral católica, la masonería ha sido capaz de corromper a generaciones enteras, adoctrinándolas a un concepto distorsionado de libertad, en cuyo nombre hacer al hombre rebelde al orden que Dios quiere –la jerarquía es orden sagrado– y adoctante a la Redención realizada por Nuestro Señor. Incluso la libertad de religión, junto con la libertad exiencial de prensa y opinión, ha servido para insinuar la idea de que el hombre es moralmente libre de abrazar cualquier credo, cualquier ideología, sin que esto tenga ninguna consecuencia en el destino eterno de su alma inmortal y en el de toda la sociedad.

Obviamente, estos son conceptos que después de siglos de lavado de cerebro son difíciles de entender para la mentalidad de nuestros contemporáneos, especialmente después de que el Vaticano II los hiciera suyos, negando las condenas que habían merecido de la Iglesia.

En este sentido, podemos considerar que el Nuevo Orden Mundial se organizará en un sinarchia, en un solo gobierno, en el que el poder se delega inicialmente a un pequeño círculo, y luego se convierte en una tiranía a la cabeza de la cual estará el Anticristo. No olvidemos que Satanás sabe muy bien cuán efectiva es la forma monárquica en el ejercicio del gobierno: lo que no acepta es que Jesucristo gobierne a través de su representante, porque quiere usurpar el lugar del Hijo de Dios también en esto.

 

17. ¿Querría Su Excelencia dejarnos un mensaje de esperanza en esta situación que humanamente parece desesperada?

Me gustaría alegrar a todos los que me escuchan, con las palabras que ya he usado muchas veces. Bastaría con repetir las palabras de Nuestro Señor: portæ inferi non prævalebunt, para volver a encontrar laserenidad. Estas son palabras que conocemos bien, y ante las cuales sabemos que la victoria final pertenece a Dios; sin embargo, estamos ansiosos por entender no tanto las verdades escatológicas, como nuestro destino inmediato, lo que nos sucederá en los próximos meses, en los próximos años. Estamos preocupados por nuestros seres queridos, nuestros hijos, nuestros mayores. Nos preocupa lo que nos pasará en unas semanas, porque todos los días los gobernantes nos imponen nuevas reglas, nuevas limitaciones, nuevas obligaciones. Y si muchos elementos nos hacen pensar que estamos cerca del fin de los tiempos, esto no alivia nuestro sufrimiento para el presente y el futuro inmediato.

Mi primer pensamiento va a las palabras de Nuestro Señor:»No tenéis miedo de los que matan el cuerpo, pero no tienen poder para matar el alma; más bien temed al que tiene el poder de hacer perecer su alma y su cuerpo en Gehena»(Mt 10,28). La vida de gracia, la amistad con Dios, la frecuencia constante de la Misa y los sacramentos son para nosotros una medicina invencible contra la plaga espiritual que golpea a la humanidad. No nos asustemos por las amenazas inminentes: cuando el diablo ruge, significa que el Señor no le permite morder. A nuestro lado tenemos a la Santísima Virgen, nuestra Madre y Señora: nos encomendamos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos a Su protección, seguros de que Ella podrá vencer a ese león hambriento como se merece. «Resistidfirmemente con fe, sabiendo que vuestros hermanos en todo el mundo sufren el mismo sufrimientoquevosotr» (1 Pe 5,9).

 

18. Aparte de la pandemia, las vacunas y el pasaporte sanitario, muchos fieles están preocupados por el destino de las comunidades vinculadas a la misa latina.

Una vez más, el león rugiente que amenaza con represalias y excomuniones ahora no tiene dientes. Los fieles y sacerdotes han entendido muy bien que sus amenazas, su furia iconoclasta, su odio ahora descarado contra la misa católica lo han mostrado por lo que es. ¿Qué puedes hacer con aquellos que continúan celebrando el Santo Sacrificio? ¿Suspenderlo a divinis o incluso excomulgarlo? ¿Echarlo de la parroquia? ¿Reducirlo al estado laico? Esto no impedirá que los buenos sacerdotes continúen su apostolado, con humildad y firmeza, bajo tierra. No es la primera vez y tal vez ni siquiera la última. Y aquellos que han entendido lo que está en juego, la salvación eterna, no se dejarán intimidar por los gritos descompuestos de Santa Marta.

Exhorto también a los fieles a acoger y ayudar a estos sacerdotes con gratitud, animándoles a no ceder a la persecución. Los invito a erigir altares domésticos, alrededor de los cuales reunir a los hermanos en la Fe para ser alimentados por el Pan de los Ángeles. Las gracias inconmensurables de la Santa Misa se derramarán abundantemente sobre nuestras pequeñas comunidades, sobre la Iglesia y sobre el mundo. Oremos para que los buenos Ministros permanezcan fieles a su vocación, para que los tibios encuentren en el Alimento divino el valor de predicar la Palabra las molestias oportunas,para que aquellos que han olvidado el valor de la Unción sacerdotal puedan convertirse y enmendar.

En la persecución las Gracias se multiplican, la ceguera espiritual se abre a la contemplación de lo Verdadero y del Bien, la sordera del corazón se funde dócilmente a la voz de Dios.

 

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