LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO: VI DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS

 



 

 

 

 

Juan Donnet

 

 

 

 

 

VI DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS

II clase, verde

Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad

 

 

 

 

 

PROEMIO LITÚRGICO

 

«EI Señor es la fortaleza de su pueblo.» Cántico magnifico de alegría y de varonil confianza, en que, una vez mas, expresa el pueblo cristiano su confianza y su seguridad. El gradual, el aleluya y el ofertorio hacen eco a este hermoso cántico de entrada. La epístola y el evangelio ponen de nuevo ante nuestros ojos nuestra condición de bautizados: ¡Muertos al pecado por el bautismo, deberíamos vivir una vida nueva, en que no hubiese lugar alguno para el pecado; la vida de Cristo debe regular la nuestra y llevarla hacia Dios, sin ningún compromiso con la pasada esclavitud, de la que nos ha liberado. Mas sería irrealizable esta exigencia de santidad, e imposible de sostener nuestra marcha hacia Dios, Si, él no viniera en nuestra ayuda para comunicarnos la fuerza necesaria. Entre todos los socorros sobrenaturales que se nos prodigan y cuya acción bienhechora canta la misa de hoy, ocupa, el primer lugar, la eucaristía. La multiplicación de los panes, que la anunciaba, muestra el pan cotidiano de nuestra vida cristiana, el alimento sustancial que ha de sostener nuestras fuerzas para seguir a Cristo «sin desfallecer en el camino».

Después de invocar el auxilio del Altísimo en el Introito, y de haber pedido el aumento de la virtud de religión en la Colecta, nos recuerdan la Epístola la dignidad de los que hemos sido bautizados. Cuantos hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido con la representación de su muerte. Como si dijera: todos sus los que os gloriáis del nombre cristiano recibido en el Bautismo, reconoced que esta gracia la debéis a la muerte de Jesucristo. El Bautismo nos ha constituido miembros de Jesucristo.. ¿Puede darse mayor dignidad? Pero si somos miembros de Cristo hemos de vivir como vive Cristo, es decir, una vida santa, una vida pura, una vida exenta de todo pecado. Para vivir unidos con Cristo, recordemos que la Eucaristía es el alimento de nuestras almas. No basta oída la palabra divina, es necesario comer el  Pan del cielo, que es Cristo. Esto sin duda quiere señalarnos la iglesia al proponernos en el Evangelio el milagro de la multiplicación de los panes. Después que Cristo, instruyó a los pueblos que le seguían les dio el alimento nutritivo del pan. Así nosotros, después de haber escuchado las palabras del divino Maestro, acerquémonos al banquete eucarístico para que nuestras almas tengan virtud para practicar nuestros deberes de cristianos, de miembros de Jesucristo. (1)

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UN PENSAMIENTO predomina en la liturgia de este día: Hay que matar en nosotros el pecado con un arrepentimiento sincero, pidiendo a Dios la gracia de nunca jamás recaer en él. El Bautismo nos hizo morir al pecado, la Penitencia nos restituye de nuevo la gracia divina, siendo como una segunda tabla después del naufragio de la inocencia, y la Eucaristía nos presta fortaleza contra las recaídas. A ello nos convida hoy el Breviario, el cual trae en forma de apólogo la lastimosa caída de David, quien, a pesar de ser tan virtuoso, todavía dejó entrar en su corazón la sierpe del pecado. Apasionado por la mujer de Urías, la hermosa Betsabé, puso a su legítimo marido a la vanguardia de su ejército en una batalla contra los Amonitas, y Urías sucumbió en la refriega conforme al intento y deseos del Rey. Pero Dios, que amaba a David, no podía dejar sin ejemplar reprensión y castigo tamaña iniquidad; y por eso le envió luego al profeta Natán para decirle: “Había en cierta ciudad dos hombres, rico uno y el otro pobre. El rico poseía grandes rebaños. el pobre nada absolutamente tenía sino una sola ovejita, que había comprado y alimentado, y que había crecido en su misma casa juntamente con sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno, de manera que era para él como una hija. Pero habiendo venido un extraño a casa del rico, robó la oveja al pobre, y se la sirvió en la mesa a su huésped, porque no quería tocar en su propio rebaño”. Al oír esto David, exclamó indignadísimo: “¡Vive Dios, que ese hombre merece la muerte!” Repuso entonces Natán: “¡Tú eres ese hombre!” Y al punto contestó David a Natán: “¡Ay de mi, que he pecado contra el Señor!” Añadió Natán: “Por haberte arrepentido, el Señor te perdona; no morirás. He aquí tu castigo: el hijo que Betsabé te ha dado morirá”. Y tal sucedió como lo había dicho el profeta. Entonces fue David al Templo del Señor, y lloró contrito y humillado (Com.). Pondera S. Ambrosio (2º Noct.) la humildad de David y su inmenso dolor por su culpa, que fue el que le atrajo el perdón del cielo, al contrario de lo que le hubiera sucedido si la hubiese negado y se hubiese disculpado de ella, como hicieron nuestros primeros padres, y como hacen la mayoría de los hombres, agravando de esa manera su pecado. “Aun los Santos del Señor, añade, que sólo anhelan proseguir en la lucha comenzada y recorrer por entero la carrera de la salvación, si a veces, siendo hombres como son, vienen a flaquear, no tanto por afición al pecado cuanto por la nativa debilidad, luego se levantan, y, más ardorosos para la marcha, compensan el tropezón con rudos combates. Así, su caída, lejos de retrasarlos, sólo sirve para estimularlos y hacerles correr más que antes”. Pues bien, en el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y con Él fue crucificado nuestro hombre viejo, para que muramos al pecado y resucitemos en Él a nueva vida (Ep.). Si por desgracia recayéramos, pidamos a Dios nos sea propicio (Int., Grad., Alel., Sec.), y nos devuelva la gracia del Espíritu Santo, ya que de Él proviene todo don perfecto (Or.). Después hemos de llegarnos al altar (Com.) y recibir en él la S. Eucaristía, cuya virtud nos fortalecerá contra nuestros enemigos (Posc.) y nos conservará en el fervor de la piedad (Or.), porque el Señor es la fortaleza de su pueblo y el guía que jamás le dejará de la mano (2)

 

 

TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito Salm. 27.8-9,1.- EL Señor es la fortaleza de su pueblo; es un castillo de salvación para su ungido. Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu he­redad, y rígelos siempre.  Salmo.- A ti, Señor, clamo; no te hagas sordo a mis ruegos, Dios mío. No calles, no sea que me asemeje a los que bajan al sepulcro V/. Gloria al Padre.

Colecta.-  OH Dios de la fortaleza, fuente de toda perfección el bien  que en nosotros hay, y merced a nuestro fervor, guardes esos mismos bie­nes que en nosotros has ido regando con tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. Rom. 6.3-11.Hermanos: Todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido en su muerte. Hemos quedado sepultados con él, por el bautismo que nos sumerge en su muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por el poder del Padre, también nosotros vivamos vida nueva. Porque si fuimos injertados en él por medio de la semejanza de su muerte, lo seremos también por la de su resurrección. Sabemos bien que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él, para que sea destruido el cuerpo de pecado, y no sirvamos ya más al pecado. Pues el que muere, se libera del pecado, Y si estamos muertos con Cristo, creemos que viviremos también con Cristo. Sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere, ya no tiene la muerte dominio sobre él. Su muerte fue muerte al pecado, una vez para siempre; su vida es una vida para Dios. Así, vosotros, consideraos muertos al pecado, más vivos ya para Dios, en Jesucristo nuestro Señor,

Gradual. Salm. 89.13.1.- Vuélvete, Señor, un poco, y atiende a los ruegos de tus siervos. V/. Tú has sido, Señor, nuestro refugio de generación en generación,

Aleluya. Salm. 30.2.3.- Aleluya, aleluya. V/. En ti, Señor, busco amparo, no sea confundido para siempre. Líbrame por tu justicia, y sálvame; inclina a mí tu oído, corre a librarme. Aleluya.

Evangelio. Marc. 8.1-9.-. En aquel tiempo: Hallándose una inmensa turba en torno a Jesús y no teniendo qué comer, llamó a sus discípulos, y les dijo: Lástima me da esta multitud, porque tres días hace que me siguen, y no tienen qué comer, y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de lejos. Respondiéronle sus discípulos: ¿Quién será capaz de procurarles pan abundante en esta soledad? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Respondieron: Siete. Mandó entonces a la gente sentarse en el suelo, Y tomando los siete panes, dio gracias y los partió, y dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes; y se los repartieron. Como tenían algunos pececillos, bendíjolos también, y mandó distribuírselos. Comieron hasta saciarse, y de las sobras se recogieron siete cestos, siendo los que habían comido como cuatro mil; y los despidió. CREDO.

Ofertorio. Salm. 16.5-7.- Afianza mis pasos en tus sendas, para que no vacilen mis pies. Préstame atención y oye mis palabras; haz que brillen en mí tus misericordias, pues salvas a los que esperan en ti, Señor.

Secreta.- Muéstrate, Señor, propicio a nuestros ruegos, y acepta benigno estas ofrendas de tu pueblo; y para que ningún anhelo sea fallido y ninguna oración desatendida, haz que consigamos eficazmente lo que con fe pedimos. Por nuestro Señor.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción, De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y  los Serafines, que no cesan de cantar a diario, diciendo a una voz.

Comunión. Salm.26.6.- Rodearé tu altar e inmolaré en tu santo templo víctimas de júbilo; cantaré y, entonaré un salmo al Señor.

Poscomunión.- Ya que hemos sido colmados de tus dones, haz, Señor, que quedemos limpios mediante su virtud y fortalecidos con su auxilio. Por nuestro Señor.

 

 

TEXTOS DE LA SANTA MISA EN LATÍN: http://www.rosarychurch.net/latin/pent06.html

 

 

 

COMENTARIO

Como habitualmente, reproduciremos el comentario del Padre Castellani, siempre rico y erudito. Eso si, hoy brevemente haremos dos objeciones al Padre: hace unas consideraciones elogiosas de Maritain, que puntualmente pueden ser aceptables; pero no olvidemos que Maritain con su neocatolicismo laicista liberal de tercer grado y el Personalismo, fue una de las influencias mas nefandas en la historia de la Iglesia. Su liberalismo laicista fue denunciado, con anterioridad, como nefasto por Leon XIII y constituye una renuncia rampante al establecimiento del Reino sociopolítico de Cristo en la tierra: la domesticación y sometimiento del cristianismo a la civilización moderna. Los Personalistas hacen base en él y su influencia deletérea se hace sentir en Documentos como Dignitates Humanae del II Concilio Vaticano; un hito en la historia de la Iglesia de la abdicación del Magisterio y su ruptura con la Verdad, la Tradición, la Doctrina, el Magisterio anterior. Ese liberalismo pluralista-laicista; esa libertad religiosa impulsada por la Revolución, ya había sido condenada claramente también por Pío XI en Quanta Cura, y también menos directamente por Pío XI en Quas Primas; además de León XIII. Renuncia al imperativo del Reino social de Cristo y pone a la Iglesia bajo la bota del Estado mundialista (supuestamente aconfesional y neutral, una ingenuidad buenista imbécil y suicida, puesto que el Estado liberal ya es confesional solapado del Nuevo Orden mundial y profesa la corrección política del Sistema), en igualdad de condiciones con cosmovisiones, ideologías enemigas y religiones adámicas y erróneas: Es decir, Cristo, una posición mas entre varias al mismo nivel en el Pluralismo: un gato mas en el Jardín Botánico (Cf. Jorge Asís): Indiferentismo craso. Ha ganado la Democracia….

Tampoco me gusta su postulación de una especie de determinismo socioeconómico cuando habla de que los sacerdotes pobres y maleducados nunca pueden servir para sacerdotes. Esto parece extremadamente exagerado y casi freudiano, y no tener en cuenta la Gracia de Dios cuando secunda una voluntad que busca el crecimiento….

Hechas estas salvedades, reproduzco su comentario, igualmente valioso. A mi, personalmente, me parece que el gran Castellani a veces adolecía del mismo pathos que otro grande, Chesterton, que en el afán de la paradoja, solía caer en exageraciones incluso un tanto cómicas…No obstante, ambos siguen siendo grandes referentes de todo Católico con Maýuscula; Católico ya incluye el ser Tradicional. Quien no ama y respeta la Verdad Inmutable, la Tradición, y el Magisterio de la Iglesia, simplemente no es católico.

 

 

COMENTARIO DEL PADRE CASTELLANI

 

DOMINGO SEXTO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS [Mc 8, 1-9] Mc 8, 1-10

 

Hemos dicho en el evangelio anterior que cuando Cristo repite un milagro (un gesto, una parábola en acción) eso tiene una significación. Cristo no hacía cosas superfluas. Tenía poco tiempo para cumplir su obra, y no podía gastarlo en fiorituras.  Poco tiempo después de la multiplicación de los panes en la colina de Batiha cerca de Cafarnaúm y de Bethsaida de Julia, que ya hemos considerado, Cristo repitió ese milagro a poca distancia de allí, en las orillas del Lago, no lejos de la hoy indeterminada región que Mateo llama “Magadán”; y Marcos, “Dalmanutha”. La opinión de los racionalistas alemanes de que se trata de un solo hecho –mítico por lo demás– que los cuatro Evangelistas han desdoblado, es tan descabellada que no merece detenernos. Los dos milagros están narrados talmente que hay que creer o reventar: es decir, o bien aceptar el relato evangélico ut jacet, o bien descartar totalmente esos cuatro documentos como ahistóricos y sostener que de Cristo no sabemos absolutamente nada, ni su existencia siquiera: posición absurda, pero no tan ilógica como la de recortar el Evangelio en trocitos, y, éste-quiero éste-no-quiero, componer un nuevo libro con los retazos, sin más autoridad para ello que la más presuntuosa impiedad.  Mateo y Marcos narran el milagro casi con las mismas palabras; Mateo más escueto, como suele. El milagro segundo parece coincidir en todo con el primero, excepto en las cifras: la misma muchedumbre heterogénea y ferviente, la curación de innumerables enfermos y estropeados, el hambre por oír la palabra, la compasión de Cristo: “Tengo lástima del pueblo, porque hace tres días que me siguen y no han comido”; la objeción de los Apóstoles, el mandato de que “les den ellos de comer”, la colecta de vituallas (7 panes y algunos pececillos), el ordenamiento del pueblo en grupos regulares (anápéssein) de cincuenta y cien (4.000 varones), la solemne bendición del pan, la recolección de los fragmentos (7 espuertas o canastos grandes), la inmediata retirada de Cristo a bordo de la lancha de Pedro a través del Lago; y en una conversación posterior –después de un choque doloroso con los fariseos en Dalmanutha, que hizo “gemir” a Cristo, dice Marcos– la misma reprensión a los Apóstoles de “no entender la Palabra de los Panes”. “Sois siempre los mismos, cabezudos, pocofidentes, ¿todavía estáis sin inteligencia? ¿Hasta cuándo, Dios mío?”. Porque “no habían entendido la palabra de los panes”, dirá más tarde el cronista sacro. Hay pues aquí una palabra que entender.  Lo que difiere son únicamente las cifras: notadas exactamente por todos los Evangelistas y repetidas por Cristo más adelante.  “Cuando repartí cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas recogisteis?  –Doce.  –Cuando repartí siete panes entre cuatro mil, ¿cuantos canastos de sobrantes quedaron?  –Siete.  –¿Y todavía no entendéis?”.

 

 He aquí el rasgo misterioso: cuanto menos panes, más gentes alimentadas y más excedente; cuando más panes hechos de mano de hombre, menos gentes (un millar menos) y menos superabundancia; una inexplicable proporción inversa. Parecería según esa proporción que si hubiese habido un solo pan, se hubiese podido alimentar con él a un quíntuple ejército, a veinticinco mil hombres; y a lo mejor con medio pan alimenta Cristo a todo el Universo. De hecho en la Ultima Cena, al repetir el gesto ya dos veces advertido, levantó en sus manos un medio pan. Para hacer su obra Cristo pide primero lo poco que tenemos –eso sí, todo lo que tenemos–; pero cuanto más poco es, más parece exaltarse su poder. Porque ese pan multiplicado representaba la Palabra de Dios; y también –y después de eso– la Eucaristía.  Un filósofo católico, Jácome Maritain, ha explicado bien la función de los medios ricos y los medios pobres en manos de la Iglesia: Dios ama los medios o instrumentos pobres, para que el hombre no se alce con la gloria, que es de Dios. Cuando la Iglesia esta en posesión de instrumentos ricos o quiere trabajar con ellos, el poder, la influencia, el renombre, la astucia política, la diplomacia, los ejércitos, los nombres ilustres, y en fin, ese útil de útiles que es el dinero, queda herida de esterilidad o al menos de sequía; tanto que a veces permite Dios que violentamente se los arrebaten o anulen. Esas son las armas del mundo, y la Iglesia, tentada de mundanidad, se enreda con ellas o se lastima, como David con la armadura de Saúl. Cuando Mendizábal en España, hace un siglo y medio ahora, arrebató violencia los bienes materiales de la Iglesia –como Rivadavia su imitador entre nosotros en 1825–, el filósofo Balmes en un luminoso opúsculo condenó ese despojo inicuo y sacrílego, prediciendo iba a traer malas consecuencias al país, como las trajo en efecto; pero sacó en limpio también una lección para los eclesiásticos que no empleaban rectamente esos bienes, puesto que los estudios eclesiásticos estaban por el suelo; y lo primero que necesita la Iglesia son sacerdotes bien formados. El medio pobre que usa Dios para salvar a un país es la Palabra de Dios; que es un útil pobre; es una espada de acero, no es un cofre de oro. Pero hay que prepararse para ser digno de ella: todo es poco para prepararse a manejar la Palabra.  Se quejan de que en la Argentina no hay sacerdotes… ¿Y cómo los va a haber? ¿De dónde van a salir? En realidad en la Argentina faltan unos doscientos cincuenta sacerdotes; pero sobran unos quinientos… como dijo el cardenal Dubois. En Washington hace ya más de un siglo –exactamente 116 años– existe una Universidad Católica; y aquí ni por sueños; y Washington es una capital protestante. Aquí se ha gastado dinero en hacer grandes templos vacíos y feos y grandes edificios de seminarios desteñidos. ¿De dónde van a salir los buenos sacerdotes sino de jóvenes bien educados, universitariamente educados? ¿Por ventura de grandes arriadas de pobrecitos muchachitos reos de los suburbios de Buenos Aires, prácticamente ineducables en general, porque lo que se mama en la cuna sólo se quita en la sepultura?  La palabra es una cosa débil, es un soplo, un vientito, unas patas de moscas sobre un papel; pero aun en el orden humano, es bien rudo aquel que no conoce el tremendo poder de “las palabras concertadas en orden”, que dijo Belloc. Mas cuando ese vientito se conecta con el viento de Pentecostés; cuando sale de la boca de un hombre que se ha vaciado de sí mismo para ser un simple resonador de la Verdad; de un hombre que cuando tiene que ir al encuentro de los enemigos de su Dios, no piensa largamente ni concierta en orden sus dichos y respuestas, porque se siente anonadado, pequeño y nulo; pero sabe que llegado el trance, el Espíritu le pondrá en la boca la palabra que El quiere… entonces el medio pobre de la palabra es fuego y es luz, es estoque y daga, es alimento y es arma. Y no tiene otra arma la Santa Madre Iglesia; pues todas las otras son para servir a ésta. ¡Y ay de nosotros cuando las otras pretenden suplantarla!  Después de la primera Multipanificación, Jesús dijo en la Sinagoga de Cafarnaúm que les iba a dar el Pan de Vida, el Maná, el Alimento Celeste; y declaró paladinamente que ese alimento era la palabra de Dios, que se multiplica maravillosamente tanto más cuanto más pequeñita y pura es; porque si yo reparto una verdad, yo no me quedo sin ella ni ella disminuye, antes aumenta en mí; y aumenta en todos aquellos que de mí la reciben y la enseñan, como los panecillos en manos de los Discípulos. Ésta es la verdadera multiplicación del Pan de Vida. “No Moisés os dio a vosotros el pan del cielo; mi Padre os da el Pan del cielo verdadero. El Pan de Dios es el que descendió del Cielo y da la vida al mundo. –Señor, danos siempre de ese pan–. Yo soy el Pan de Vida, el que viene a Mí no hambreará más; y el que cree en Mí no se ensedientará jamás. Pero vosotros no creéis”… Maldonado advierte que todo este largo sermón y diálogo de Cafarnaúm versa al principio directamente sobre la Fe y la Palabra de Dios e indirectamente sobre el Sacramento de la Fe, que es la Eucaristía; para divergir insensiblemente al final a hablar directamente de la Eucaristía, que presupone la fe y sin la fe nada es. Pero ambas cosas van y deben ir juntas. Y así San Agustín resume enérgicamente todo el Sermón diciendo: “Si no comes primero a Cristo con la mente, de balde lo comes con la boca; si el Verbo hecho carne no te entra primero al corazón por los oídos, poco ganarás con que te entre en el estómago.” Ésta debe ser la explicación del poco fruto de tantísimas “comuniones”.  “Tened cuidado con el fermento”, añadió Cristo estando ya en la barca. Los fariseos le habían pedido “un signo en el cielo”, es decir, un milagro como el de Josué por ejemplo: que hiciese parar el sol. “¿Y tú qué milagro mayor haces?”. Cristo había gemido en su corazón y había gritado con los labios: “Esta generación bastarda pide un signo en el cielo; os juro que no se dará ese signo.” Los Apóstoles cuchicheaban entre sí: “Porque nos hemos olvidado de traer pan, por eso nos dice: cuidado con la levadura.” Cristo les dijo: “¿No veis que os hablo de la levadura de los fariseos (“fermentum pharisaeorum”)”.  La “levadura de los fariseos” consiste en la palabrita que hace levantar toda la masa, pero para volverla agria y venenosa; es también un vientito sutil. El fariseo no miente del todo ordinariamente, se contenta con decir media verdad y callar la otra. El fariseo cuando es Superior dice: “¡Debéis obedecer a vuestros superiores!” lo cual es verdad; pero no dice: “Mas los Superiores deben mandar según la palabra de Dios, y deben incluso poner su vida por sus súbditos.”

 

  Dijiste, media verdad.   La partiste por el eje.   Ahora ya es mejor que calles.   Porque mentirás dos veces.

 

  Esas medias verdades que son a veces peores que mentiras penetran y fermentan la mente colectiva, contaminando imperceptiblemente incluso los ánimos buenos y bienintencionados, que las repiten inocentemente; como las repetían en su conversación los discípulos al mismo tiempo que remaban, mientras Cristo en la popa del bote acunaba su tristeza. “Cierto, nunca ha hecho ningún signo en el cielo; y ¿por qué será?”. Había hecho un signo en el cielo cuando nació; y había de hacer otro al morir.  Así pasó la segunda multiplicación de los panes; y largo trecho después, el Evangelista interrumpe otro relato para decir rememoriosamente: “Porque ellos no habían entendido aún La Palabra de los Panes.” (Hasta acá Castellani) (3)

 

 

 

VERDADERA MULTIPLICACIÓN MILAGROSA

 

Para empezar, el uso que del término “ multiplicación” de los panes, que han hecho los Santos Padres, como Teofilacto, San Agustín, San Juan Crisóstomo, y otros, y muchos exégetas y comentaristas católicos de prestigio, como Castellani, Fulton Sheen, y hasta el Padre Cantalamessa -no santo de mi devoción por cierto-, por citar nada mas que algunos, aleatóriamente, nos dice que no hay ningún problema en usarlo. Durante toda la Tradición se ha usado el término “Multiplicación”. No se ve ningún motivo válido para proscribirlo.

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Algunos de estos comentarios que vienen a continuación, los reproducimos casi textualmente de nuestro artículo sobre el IV Domingo de Cuaresma; pues allí el Evangelio trata de otra Multiplicación de panes. Y obviamente las varias que hay tienen elementos en común, donde precisamente intentamos hacer pie. (4)

 

La teología crásamente racionalista (hipertrofia y desubicación de la razón) de Bultmann y otros teóolgos posteriormente modernistas, hicieron una Desmitologización del Evangelio. Una verdadera interpretación naturalista, inmanente, científica y realista de los hechos del Evangelio, según ellos. La Ciencia debía decir que es lo real o no del Evangelio.

Lo que en realidad hicieron con su atrofia espiritual y el mal uso del Método Histórico crítico, es vaciar la Palabra de Divinidad y Trascendencia Divinas, y reducir a Cristo a un simple hombre: el Cristo histórico, dicen ellos. El Cristo de la Fe, el Cristo de la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, es una piadosa ficción catequética, según ellos. Vemos hasta donde llega la estulticia maligna del progremodernismo. Amputado Cristo de su Divinidad y la Palabra reducida a la pura humanidad, el mensaje ha sido anulado completamente y ya no puede salvar.

El método histórico-crítico y las ciencias auxiliares pueden ayudar a la hermenéutica e interpretación bíblica, siempre que conserven la conciencia de sus límites y no pretendan reducir a Dios y su Palabra a sus propios límites; que es lo que ha hecho -esto último- el modernismo y racionalismo crasos.

La Palabra, la Revelación, nunca está contra la Razón, sino que trasciende infinitamente a esta. Tampoco la Revelación se contrapone con la ciencia, si la ciencia es honesta, imparcial y objetiva.

Episodios del Evangelio desmitologizados, es decir, vaciados de contenido divino, sobrenatural, trascendente y reducidos a la pura naturaleza, no sirven para nada en cuanto a la santificación y salvación del hombre. Se anula el Instrumento Divino que salva al hombre; se anula la Palabra; esa con la cual Dios creó el Cielo y la Tierra; esa con la cual Cristo venció al Demonio, y esa con la cual hará Nuevos Cielos y Nueva tierra donde habite la Justicia.

Las posesiones diabólicas reducidas a epilepsias o trastornos nerviosos…o la Multiplicación de panes reducida a

 

actitudes de solidaridad…que no son magia ni idolatría…

 

Como la que hizo Francisco en sus varias homilías sobre la multiplicación de panes…..(5)

Estas afirmaciones de ambigüedad y borrosidad extremas, sino son herejías explícitas, hacen mucho daño a la Fe; no aportan mas que confusión. No solo en ningún momento aceptan un portento sobrenatural de manera explícita, sino que, por el contrario, lo diluyen en eufemismos vagos de moralina modernista-buenista y explicaciones naturales.

Si del Papa tenemos el obsequio de estas….reducciones y neutralizaciones de la Palabra de Dios….vemos como está la Iglesia hoy.

Si alguno objeta que el caso de las Multiplicaciones, las extrañas y equívocas declaraciones del Papa se pueden interpretar ortodoxamente (algo difícil) también tenemos de él otras interpretaciones del Evangelio que contravienen Dogmas:

Lutero Testigo del Evangelio (condenado Ex Cáthedra por Trento)

El Infierno no existe como castigo eterno, solo como aniquilación.

La Virgen María es una chica común que quería casarse….

Y muchas otras afirmaciones, que aunque no contravengan Dogmas explícitamente, no son dignas de un Sucesor de San Pedro, ya que contravienen claramente la Tradición y la Doctrina, o la oscurecen gravemente:

El Infierno está vacío…

Jesús debió pedir perdón a sus padres (cuando se quedó en Jerusalén en su pérdida y hallazgo en el templo….)

Jesús tiene sangre pagana

La Lógica del Evangelio es no condenar a nadie..

Todos estaremos en el Cielo, absolutamente todos….

U otras que son tan disparatadas  que son refutadas por la misma realidad histórica y el sentido común:

 

El Islam es una Religión de Paz…

 

Volvamos al tema de la Multiplicación.

Pero no: Cristo utiliza su poder divino y realmente opera un portento divino,  sobrenatural, sobre el pan y los  peces. Así como hizo el Cielo y la Tierra de la nada, también puede hacer miles de panes y peces de unos pocos. Multiplicación. Que lo impide? Nada. Siempre se ha usado ese concepto.

RECOJAN LO QUE HA SOBRADO PARA QUE NADA SE PIERDA

 

Los dones y la Gracia de Dios son algo de importancia infinita; no deben ser desperdiciados de ninguna manera. Jesús quiere que los Apóstoles se lo lleven para que recuerden siempre y tengan presente el Poder de Dios. Cosa que rápidamente olvidarían, y se llevarían el reto de Jesús cuando les reprocha

¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes para los cinco mil, y cuántas cestas recogisteis? (Mt 16, 9)

 

LA MULTIPLICACIÓN DE PANES SÍMBOLO DEL ALIMENTO DIVINO DE LA MISA

 

El Milagro de la multiplicación de panes y peces es símbolo de un Milagro Mayor, la multiplicación del Cuerpo y Sangre de Cristo, posibilitado por el Sacrificio de Cristo en el  Calvario, que se hace presente en la Santa Misa. En esto el Milagro es infinitamente superior, pues Cristo se hace presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en las hostias ofrecidas, y se multiplica para los fieles en todas las Misas, y el resto es guardado en el Sagrario. Así se hace Alimento para vida eterna.

APÉNDICE: MULTIPLICACIÓN

Links donde se menciona el concepto, solo como ejemplo. Siempre se ha usado, como título en las Biblias tradicionales, lo han usado los Santos Padres -no todos; San Agustín, Teofilacto, San Juan Crisóstomo, por ejemplo, y autores mas modernos como Castellani, FultoN Sheen, Padre Raniero Cantalamessa…por dar algunos ejemplos totalmente aleatorios…

 

 

ALGUNOS LINKS SOBRE EL USO DEL TÉRMINO  MULTIPLICACIÓN, CON DERIVACIONES:

http://www.infocatolica.com/blog/razones.php/1508230143-la-multiplicacion-de-los-pane

https://www.mscperu.org/domingos/TOcicloB/domB17com.htm

 

 

SANTOS PADRES SOBRE LA MULTIPLICACIÓN DE PANES (sobre varias)

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 49,1
Las palabras anteriores no dieron más acierto a los discípulos, que aún hablan al Señor como a un hombre. Por eso sigue: «Le respondieron: No tenemos aquí sino cinco panes», etc. Vemos por estas palabras la cordura de los discípulos, que les hace despreciar la comida, porque siendo ellos doce, tenían cinco panes y dos peces. Miraban, efectivamente, con desprecio las cosas materiales, y estaban poseídos de las espirituales. Pero como sus pensamientos aún eran terrenales, el Señor principia a enseñarles lo que era propio de su poder. Por eso sigue: «Jesús les dijo: traédmelos aquí», etc. ¿Por qué para alimentar a la multitud no saca los panes de la nada? Sin duda para cerrar la boca a Marción y a los maniqueos, que miran a las criaturas como cosas extrañas a Dios, y para manifestar por sus obras que todo lo visible es obra y creación suya, y hacernos ver de este modo que El es el que da los frutos y el que dijo al principio del mundo: «Que la tierra germine hierba verde» ( Gén 1,11). Porque no es menor obra que ésta la que ahora va a hacer, porque indudablemente no es operación más pequeña el alimentar con cinco panes y dos peces a tan numerosa multitud, que el hacer que la tierra produzca frutos, y las aguas reptiles y otros seres animados; todo lo cual nos prueba que El es Señor de la tierra y del mar. El ejemplo de los discípulos debe enseñarnos que aunque sea poco lo que poseamos, conviene que lo distribuyamos entre los necesitados; porque al mandar el Señor a sus discípulos que trajeran los cinco panes, no dicen éstos: Y nosotros, ¿con qué apagaremos nuestra hambre? Y por eso sigue: «Y habiendo mandado a la gente que se recostase sobre el heno, tomó los cinco panes y los dos peces, y alzando los ojos al cielo, bendijo», etc. ¿Y por qué alzó los ojos al cielo y bendijo? Porque quiso hacernos ver que El venía del Padre y era igual a El, demostraba que era igual al Padre por el poder, y que venía del Padre refiriéndolo todo a El e invocándolo en todas sus obras. Y para demostrar las dos cosas, unas veces obra los milagros con poder y otras con súplicas. Es de advertir, que para las cosas pequeñas alza los ojos al cielo, y en las cosas mayores obra con su poder; así cuando perdonó pecados, resucitó muertos, dio vista a ciegos de nacimiento (obras todas propias de Dios), no lo hizo con súplicas; pero en la multiplicación de los panes (obra menor que todas las anteriores) alzó los ojos al cielo, a fin de enseñarnos que su poder, aun en las cosas pequeñas, le viene únicamente del Padre. También nos enseña que antes de ponernos a comer debemos dar gracias a Dios que nos da la comida, y por esta razón levantó los ojos al cielo. Los discípulos tenían ejemplos de otra multitud de milagros, pero de éste no tenían ninguno.San Jerónimo
Con la partición de los panes, hizo el Señor una porción de comida, porque si hubieran estado enteros, y no los hubiera partido en pedazos, ni los hubiera multiplicado en tantísima abundancia, no hubiera podido alimentar a una multitud tan grande. Mas las gentes reciben del Señor, por manos de los Apóstoles, los alimentos; y por esta razón sigue: «Y los dio a los discípulos».

 

Teofilacto

Después del referido milagro de la multiplicación de los panes, obra el Señor otro semejante en una nueva ocasión que se le ofrece. «Por aquellos días, habiéndose juntado otra vez una gran cantidad de gente», etc. Los milagros que hacía no eran siempre acerca del sustento, para que no fuera ésta la causa de que lo siguiese la multitud; y no haría ahora este milagro, si no la viera en peligro. «Y si los envío a sus casas en ayunas, prosigue, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos».

 

 

 

NOTAS

 

1) http://rinconliturgico.blogspot.com/2019/07/vi-domingo-despues-de-pentecostes-pdf.html

2) http://www.fsspx-sudamerica.org/sites/sspx/files/41.6pentecostes.pdf

3) https://radiocristiandad.files.wordpress.com/2017/12/re-a124-el-evangelio-de-jesucristo-pe-castellani.pdf

4) https://adoracionyliberacion.com/2019/03/30/la-palabra-de-dios-del-domingo-iv-domingo-de-cuaresma/

5) https://denzingerbergoglio.com/no-es-verdad-que-jesus-multiplico-los-panes-y-los-peces-simplemente-los-panes-no-se-acabaron-y-lo-mismo-podemos-hacer-nosotros-basta-que-lo-queramos

 

 

 

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Categorías:LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO

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4 respuestas

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  2. La multiplicación y los que lo siguen harán cosas mayores…. como algunos santos que también multiplicaban los alimentos en algunas ocasiones pero lo más difícil es rescatar a los que caen en el error o el pecado mortal luego de ser bautizados. Que cosa terca el ser humano cegado por las herejías. Se necesita toda una comunidad de gente (que rece o se sacrifique como a quien sacan de un pozo haciendo fuerza todos juntos) o un padre Pío para hacerle violencia a la justicia de Dios y volver a traerlos a la verdad.

  3. Si tenemos a un san Agustín para que confiar en un cantalamesa…. ay como les gusta reinvindicar a los herejes que se han adueñado de la iglesia asesinando y matando la fe en las almas. No quiero pensar que disfrutan de la síntesis hegeliana igual que ellos.
    Tampoco hay que ser ingenuos no hay un tal mal uso del método histórico crítico, ese método ya nació bastardo con el fin de bastardear la doctrina y no más.
    …..
    «…el mensaje ha sido anulado completamente y ya no puede salvar.»
    ¡tal cual!!

  4. Juan Donnet ¿conoce usted a Alberto Althaus comentarista en varios blogs que creo es también de Argentina y vierte conceptos muy esclarecidos parecidos a los suyos?

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