FIRMA INVITADA: «Pobres y ricos necesitamos a Cristo»

+ Pater Christian Viña

Cambaceres, martes 6 de noviembre de 2018

 

 

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Cambaceres (Ensenada)

 

 

Hace unas horas, regresando de madrugada a Buenos Aires, luego de una misión difícil, en la estación de micros de Retiro, al reconocerme como cura, un muchacho me gritó A ver si hacen algo por la gente que está durmiendo en la calle; que hay mucha gente allí… En estos casos, por lo general, me acerco a conversar; pero, en esta ocasión, desistí de hacerlo dada la evidente y agresiva ebriedad del joven. Por lo demás, aunque hubiera querido, me hubiese resultado imposible pues desapareció raudamente… Como si la espesura de la noche se lo hubiese tragado.

Hice, de cualquier modo, lo más importante que como sacerdote puedo realizar: ofrecer la Santa Misa por sus intenciones. Y, claro está, por todos aquellos que, dentro y fuera de la Iglesia, piensan que la Iglesia solo sirve para hacerse cargo de los pobres que el Estado genera y multiplica…

Y antes de que me acusen de mal cristiano o cosas por el estilo, reafirmo que sé perfectamente lo que dice el Señor sobre su presencia especial en los pobres (Mt 25, 31 – 46). Y, por cierto, todo lo que enseñan la Tradición, la Biblia, el Catecismo, y la Doctrina Social de la Iglesia, al respecto. Por lo demás, durante buena parte de mi Seminario, y en los seis años que llevo de cura, viví y realicé apostolado en villas de emergencia y en barrios pobres. Y en las dos parroquias que, por ahora, tengo a mi cargo, Sagrado Corazón de Jesús, y Santos Mártires Inocentes, de Cambaceres, Ensenada, la inmensa mayoría de sus habitantes son pobres o muy pobres. Bien lejos en mí, por lo tanto, está el tener una idea distorsionada de ellos, por mirarlos solo a través de la televisión…

A lo que quiero referirme es a esa visión meramente materialista, y hasta ideológica que de los pobres se tiene en buena parte de la sociedad y también, lamentablemente, dentro de ciertos sectores de la Iglesia. Como si el primero, único y excluyente objetivo para nosotros fuese alimentarlos; y darles tierra, techo y trabajo, sin hablarles del fin de nuestra vida: la gloria de Dios y nuestra propia santificación. Y, mucho menos, de los novísimos: muerte, juicio, infierno y gloria. Como si la Iglesia únicamente fuese una ONG multinacional, a la que solo se le permite ocuparse, gratuitamente, de los marginados.

Como Iglesia, está fuera de toda discusión, debemos hacernos cargo –como lo venimos haciendo desde hace dos mil años- de todos los pobres y excluidos; y de todas las víctimas de la injusticia social y de los sistemas perversos, como el capitalismo salvaje y el marxismo. Pero a lo que no debemos renunciar, de ningún modo, es al anuncio concreto de Jesucristo. Lo estaríamos traicionando a Él y a su expreso mandato de ir por todo el mundo, y anunciar el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará (Mc 16, 15 – 16)

Hay instituciones en la Iglesia que hacen una labor admirable por los pobres; a los que, con la misma intensidad y pasión, con la que les dan un plato de comida, les presentan a Cristo con todas sus exigencias. Y les hablan de la gracia y del pecado; del Cielo y del infierno; de los sacramentos, y de la única religión verdadera. Están llenas de católicos sin complejos que, en serio, sin sectarismos, hacen la opción evangélica por los pobres para ayudarlos a salir, en cuanto se pueda, de su pobreza; pues pobres tendremos siempre entre nosotros (Mt 26, 11). Y que, fundamentalmente, se valen del alimento material para hablarles de la Eucaristía; a la que debe accederse tras una profunda conversión y previa confesión. Y que es anticipo, claro está, del banquete celestial.

Como penosa contracara, también están los que convierten parroquias, y otras asociaciones en simples comederos donde casi todo está permitido; menos hacerse la señal de la Cruz, leer la Biblia o rezar el Rosario… Allí van los pobres en busca de comida; pero lo más importante, la Palabra de Dios, van a buscarla en otras confesiones cristianas o, incluso, en las más variadas sectas…

Están, asimismo, quienes se valen de los pobres con nítidos objetivos marxistas. La así llamada teología de la liberación –más allá de las buenas intenciones de algunos de sus referentes- buscó y lo logró, en buena medida, liberar a no pocos fieles de Jesucristo, y de su yugo suave y su carga liviana (Mt 11, 30). Con eslóganes como Cristianos por el socialismo, y otros por el estilo, arrastró a sacerdotes, consagrados y laicos a la aventura revolucionaria, con fusiles o sin ellos. Los resultados están a la vista, especialmente, en nuestra Hispanoamérica: guerrillas y represiones de las mismas, con heridas aun sangrantes; deserciones masivas de la Iglesia, con templos, seminarios y noviciados vacíos y, por cierto, multiplicación de los pobres y excluidos.

Plantear la lucha de clases en la Iglesia y en la sociedad trajo estas y otras consecuencias funestas. Y la ignorancia –en no pocos casos, supina-, de gobernantes y gobernados, de la Doctrina Social de la Iglesia; la que libera auténticamente, y que no usa y descarta, ha llevado al aumento de las estructuras injustas y la creciente pauperización de los más postergados.

Por otra parte, no pocos ricos creyentes; empresarios exitosos –con lo que puede quedar de ellos en nuestra Argentina saqueada- deben sufrir, sistemáticamente, los ataques furibundos de ciertas predicaciones. Como si la riqueza, y no la avaricia fuese un pecado imperdonable.

Me ha tocado conversar con varios de ellos. Buenos cristianos, trabajadores; no pocos de los cuales se hicieron desde muy abajo y que son, literalmente, presentados casi como chupasangres o esclavistas. “Yo hago mucho más por los pobres –me confió uno de ellos- que tantos políticos, militantes extremistas y hasta curas: les doy trabajo, los capacito, me ocupo de que nos les falte lo necesario y, ciertamente, recompenso a los que más se esfuerzan. Además, pago mis impuestos y cumplo con lo que la ley manda. ¿Soy acaso un insensible, dispuesto a cualquier cosa para llenarme de dinero?”.

Como periodista, antes de entrar al Seminario, tuve ocasión de conocer cuántas obras, cuántas instituciones educativas, cuántas becas de estudios, y hasta cuánta generosidad a la hora de contribuir al sostenimiento de la evangelización, tienen como autores a prestigiosos empresarios, que deciden permanecer en el anonimato. Sus manos izquierdas no saben lo que hacen sus manos derechas (Mt 6, 3). Bien distintos, por ejemplo, de los que amagan con la izquierda, y se llenan los bolsillos con la derecha…

La Santa Madre Teresa de Calcuta que, desde el Corazón de Jesús sirvió en serio a tantos Cristos presentes en los pobres, decía siempre que “los ricos deben ayudar a los pobres en sus necesidades materiales; y los pobres deben ayudar a los ricos a llegar al Cielo”. Camino evangélico por donde se lo mire; bien lejos de cualquier dialéctica. Porque, en definitiva, pobres y ricos necesitamos a Cristo, para alcanzar un día la verdadera y absoluta felicidad del Cielo. Sin Él, y mucho peor, contra Él, toda pobreza es humillante y sin salida; y toda riqueza un asfixiante acumular para la nada…

 

 

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9 respuestas

  1. VIGANÓ TIENE RAZÓN. LA RESPONSABILIDAD APUNTA MÁS Y MÁS ARRIBA

    La isla de Guam, una de las islas de las Marianas que por siglos fueron España, tiene su capital en Agaña, de 1.100 habitantes. Su población total es de unos 170.000 habitantes de los que son católicos en torno a 130,000. Es archidiócesis pero muy pequeña destro de las diócesis de Estados Unidos. Las sanciones económicas por abusos de menores llegan por ahora a 115 millones de dólares y se han declarado en bancarrota. No lo pueden pagar. Esta es la segunda fase del problema de la pedofilia en donde la iglesia será condenada a pagar enormes sumas. Estamos a las puertas de que las cosas salten más arriba y por encubrimiento o complicidad los jueces empiecen a apuntar a los organismos vaticanos. El sistema monárquico hace que la responsabilidad sea directa del monarca y en esas estamos. Cada vez se entiende mejor el testimonio Viganò donde se quiere poner al margen de la cadena de complicidades que son cada vez más evidentes.

    La pregunta que todo el mundo se hace es qué culpa tienen los católicos de Guam de los desastres de algunos de sus obispos y sacerdotes. Los donativos se empiezan a retirar porque lo más seguro es que terminaran pagando condenas judiciales. Las cosas en Estados Unidos están demasiado crispadas y en ese contesto se entienden las duras intervenciones de Burke que ve como el catolicismo en su patria se desmorona y puede quedar en una secta más o una ONG. El Padre Martín sin embargo está más que feliz y encantado con los nombramientos pro LGTB del Papa Francisco. Es confesión propia que confirma las sospechas más pesimistas. Lo que para unos es orgullo para otros es la prueba del desastre y de sus raíces.
    https://infovaticana.com/blogs/specola/guam-en-bancarrota-el-papa-francisco-pro-lgtb-el-dogma-del-agua-potable-el-misterio-de-los-huesos-cuba-y-venezuela/

  2. Los pobres los utiliza la misericorditis como arma arromadiza contra la Iglesia Católica, profanando además iglesias convertidas en restaurantes y evacuatorios con el dinero que aportamos los fieles y que habrá que dejar de aportar. Hay que cerrar el grifo.

  3. BURKE: ATAQUES A VIGANÒ «COMPLETAMENTE INAPROPIADOS»

    https://www.aciprensa.com/imagespp/CardenalBurke_StevenDriscoll_CNA170217.jpg

    El cardenal Raymond Burke dijo que el Arzobispo Carlo Maria Viganò tuvo la obligación de hacerlo público, según TheWandererPress.com (1 de noviembre).
    Explicó que la ley de Dios «es más alta que, por ejemplo, el secreto pontificio».

    Burke describió a Viganò como «una persona de la mayor integridad» y calificó los ataques ad hominem contra Vigano [por la prensa de Bergoglio] como «completamente inapropiados».

    en.newshttp://religionlavozlibre.blogspot.com/2018/11/burke-ataques-vigano-completamente.html

  4. La confusión progresista y marxista: los «pobres» como grupo económico y sociológico no son los de la pobreza evangélica.
    Son los intentos de crear el Reino aquí en la tierra, la «religión de la humanidad» .
    Quieren olvidarse que Jesucristo dijo «Mi Reino no es de este mundo», quieren olvidar que el comunismo no repartió riqueza, sino pobreza….y no llegó su «reino».
    Caos, confusión, enfrentamientos, medias verdades (mentiras, por tanto), disimulos: ahí está Satanás.
    Y el timón de la barca unas veces sostenido por mano izquierda y otros por derecha (y otras veces por ninguna) pone a la tripulación en peligro…
    Ven , Señor Jesús! !!

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