Vicente Montesinos

 

WhatsApp Image 2017-11-26 at 08.45.02

 

Sin  nuestro Rey no somos nada…

Con nuestro Rey lo somos todos…

¡Tantos ejemplos a lo largo de la historia!

Valga hoy el de Diego Morata.
Diego Morata Cano, almeriense de Vera y de 55 años, canónigo de la catedral; fue asesinado en Almería y beatificado el 25 de marzo de 2017 en Roquetas de Mar, en la misma provincia.

Detenido el uno de agosto de 1936, tras sufrir los envites de la Persecución Religiosa, lo enviaron al Hospital Provincial por su pésimo estado. Al que lo cuidaba confío: «Anoche volvieron los del Comité y quisieron que blasfemara, al no conseguirlo me han emplazado para día que salga de aquí.» Para librarlo el enfermero trató de prolongar el tratamiento, pero el siervo de Dios se opuso: «Estoy en las manos de Dios que me ayudará, ¡no faltaba más! Por mucho que me hagan, el Señor me ayudará a morir, si es preciso como un cristiano.» Al día siguiente, como lo encontraron rezando el Rosario, le dispararon un tiro en el hombro. Él gritó: «¡Dios mío!, ¡Regina Martyrum!». Le dispararon en el cuello y dijo: «¡Señor, es por ti y los perdono! No saben lo que se hacen.»

Al arrastrarlo al cementerio de Almería, fue saludado con estas palabras: «¡Anda Morata, que sí no te he matado antes te voy a matar ahora!». Al amanecer, los milicianos comentaban: «Sería cura, pero era un tío con un par de pantalones. Cuantos más tiros recibía, más gritaba el muy canalla: “¡Viva Cristo Rey!” Y no pedía que le perdonáramos la vida, nos perdonaba él. Sí no le pegamos un tiro en la boca no se calla.»

Es la fuerza que nos da el Señor.

Es la fuerza del Amor de Cristo.

¡Viva Cristo Rey!

Anuncios