Vicente Montesinos

Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. 

Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario. Por eso nos regala esta solemne fiesta de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo. 

Multitudes de santos desconocidos por nosotros pero amadísimos de Dios. 

La fiesta de Todos los Santos no es solo para recordar, sino también una llamada a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad, cada uno según su propio estado de vida (como solteros, casados, viudos, consagrados, etc.). Y es que Dios nos creó para que seamos santos. 

La fiesta de Todos los Santos no es solo para recordar, sino también una llamada a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad, cada uno según su propio estado de vida. 

Según el Papa, Benedicto XVI, “El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo”.

Es la fiesta de la Iglesia triunfante, todos los Santos que estan con el Señor.
“…¿no habéis leído lo que Dios ha dicho: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”. (Mat 22, 31-32)

No existen “santos muertos”…por que todos están vivos en el Señor. Y desde alli nos acompañan 
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Heb 12:1)

¡En la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, feliz día de Todos Los Santos!

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